Defender el patrimonio del pueblo de Hortaleza puede salir caro. Es la sensación que ha provocado en la Plataforma en Defensa del Casco Antiguo la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que desestima el recurso costeado por el propio vecindario contra la construcción de un macrogimnasio privado en la centenaria plaza de la Iglesia de Hortaleza.

Una obra promovida por la congregación religiosa San Vicente de Paúl, los padres Paúles como se les conoce en el barrio, que derribará algunos de los edificios más antiguos del distrito, y que fue aprobada por el Ayuntamiento en 2015 con los votos de Ahora Madrid y Partido Popular. La sentencia, además de cerrar el litigio en los tribunales, condena a los colectivos que presentaron el recurso a pagar las costas judiciales. En concreto, hasta 2.000 euros para “satisfacer” a las partes demandas. Es decir, las entidades vecinales tendrán que pagar al Ayuntamiento y a los Paúles.

COLECTA VECINAL

El recurso fue presentado el año pasado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) y la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP), financiado con una colecta vecinal organizada por la Plataforma en Defensa del Casco Antiguo de Hortaleza, en la que participaron asociaciones del distrito y partidos como el PSOE. También las agrupaciones en Hortaleza de Podemos e Izquierda Unida, que forman parte de Ahora Madrid, formación que aprobó el plan especial que permitirá la construcción del gimnasio a solo unos metros de la decimonónica iglesia de San Matías.

El TSJM inadmite el recurso contra la construcción del gimnasio por una cuestión de procedimiento, sin profundizar en los motivos expuestos por los demandantes. Los colectivos que se oponen al proyecto señalaban que el Ayuntamiento aprobó el plan especial tras retirar la protección de dos de los edificios de la plaza, con más de 150 años de antigüedad, y sobre los que se pretende levantar el gimnasio. También que el proyecto no contaba el preceptivo informe de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que sería necesaria la tratarse de un casco histórico.

PENÚLTIMO ESCOLLO

Con la sentencia, los Paúles salvan el penúltimo escollo para su proyecto, que gestionará la empresa Ingersport, adquirida en 2015 por Mutua Madrileña y el multimillonario Juan Abelló, y propietaria de la marca de gimnasios Go Fit, con la que gestiona varios polideportivos municipales privatizados en Madrid durante los gobiernos municipales del Partido Popular.

Todavía falta que reciban el visto bueno de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que paralizó la concesión de las licencias de obra para evitar “daños irreversibles” en el patrimonio arquitectónico y arqueológico de Hortaleza. Sin embargo, este organismo de la Comunidad de Madrid ya ha recibido el informe que requirió a los Paúles, y en cualquier momento puede dar luz verde a las obras, que cambiarán para siempre el único rincón de Hortaleza que no había cambiado nunca.

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