El Ayuntamiento de Madrid ha derribado este martes las chabolas de la calle Gregorio Sánchez Herráez, levantadas hace dos años en un rincón entre las vías del tren y las tapias de Huerta de Mena, la también conocida finca de Los Almendros, ubicada a medio camino entre el barrio de San Lorenzo y el de Las Cárcavas.
El desalojo de las diez chabolas derribadas se ha producido sin incidentes por la mañana y ha sido «voluntario» por parte de todos los ocupantes, según informa una portavoz del Área de Urbanismo del Ayuntamiento. Una retroexcavadora ha procedido después a derribar las infraviviendas, construidas con maderas, plásticos, telas y otros materiales de desecho sobre un terreno de propiedad municipal. En 2024, el Ayuntamiento ya había tirado abajo varias chabolas junto a Huerta de Mena. Tras aquel derribo, sus ocupantes se trasladaron junto a las vías del tren, bajo el puente de Las Cárcavas, por ser un lugar más recogido y discreto.
En la tarde de este pasado lunes, media docena de agentes de la Policía Nacional se personaron en la zona de las chabolas: una señal de que los derribos podían ser inminentes. La semana pasada, el coordinador del distrito de Hortaleza, Miguel Ángel Sánchez del Pozo, anunció en el Pleno de Hortaleza que se iba a producir una intervención del Ayuntamiento en los próximos días que afectaría a las chabolas, sin aportar más detalles. Lo hizo para responder a una pregunta presentada por Más Madrid en la que se solicitaba información del «diagnóstico» de la Junta Municipal de Hortaleza ante «el aumento de situaciones de exclusión residencial, infravivienda y sinhogarismo en el distrito, y qué recursos específicos considera actualmente suficientes para atender esta realidad».
Una realidad cada vez más visible en Hortaleza y a la que este periódico vecinal dedicó un extenso reportaje a principios de año con el testimonio de personas como Ismael (41 años) y Memet (55 años), dos de los ocupantes de las chabolas derribadas este martes por el Ayuntamiento. Ismael y Memet llevan 17 años en España. Yerno y suegro, ambos se dedican a la chatarra, cuyas ganancias dependen del día: reciben un euro por cada diez kilos y, con lo que obtienen, ayudan como pueden a su familia en Rumanía. Su día a día consiste en “pedir y trabajar como se puede”, nos contaba Ismael, que decía estar tranquilo junto a las vías. Tampoco se planteaba moverse del barrio, porque aquí ya conocen a la gente.

Memet e Ismael frente a las chabolas que habitan junto a las vías del puente de Las Cárcavas. M. CARRETERO
Las personas que vivían en las chabolas derruidas llevan años instaladas en el barrio. Hasta 2021 estuvieron establecidas en la parcela municipal situada al norte de Huerta de Mena y encajada entra la M-11 y la M-40, a la que solo se puede acceder por un puente para peatones que sobrevuela esta última autopista. Hace tres años, la Junta Municipal de Hortaleza decidió cerrar el paso por el puente con el objetivo de acabar con el núcleo chabolista, aunque las infraviviendas se trasladaron al otro lado de Huerta de Mena, al terreno que se extiende entre las tapias de la centenaria finca y la calle Gregorio Sánchez Herráez, que también utilizan como aparcamiento trabajadores de las oficinas de la Vía de los Poblados.



