Las aves siempre están ahí. Nos acompañan en nuestro día a día. Son la parte más visible de una naturaleza que convive y sobrevive en nuestras ciudades.

Obligados a permanecer en casa, nos hemos dado cuenta durante esta primavera de cómo inundan con sus trinos el silencio en el que dejamos las calles. ¿Hay más este año? No, solamente se han hecho más notorias en el espacio que les hemos dejado durante estos meses. Precisamente en la época del año en la que más llamativas son: cantan más y se engalanan de vistosos colores para emparejarse y traer una nueva generación.

Traemos a la historia de una avecilla singular, elegante y bella: la cigüeñuela (Himantopus himantopus). Su nombre común apela a la similitud con su pariente tres veces mayor en tamaño, la cigüeña blanca. Viste traje de chaqueta negra y blanca pechera, altas zancas rojas y pico afilado como estilete igualmente rojo.

Igual que la cigüeña, realiza largas migraciones para pasar el invierno en África subsahariana, aunque algunas se quedan en invierno en los humedales del sur de España. Está incluida en el catálogo regional de la Comunidad de Madrid en la categoría de “interés especial” y también en el listado de especies silvestres en régimen de protección especial estatal.

La tranquilidad que ha disfrutado el Parque Forestal de Valdebebas desde el 14 de marzo, ha atraído a esta especie a su laguna, situada en la zona más baja del parque. Allí, sin molestias de perros ni humanos que paseen por sus orillas, dos parejas han conseguido hacer nido, incubar y sacar cuatro polluelos.

Un polluelo de cigüeñuela, en el parque de Valdebebas.

Eso se encontraron los amantes de las aves el primer día de la reapertura del parque, el lunes 25 de mayo. Los polluelos son capaces de andar desde los pocos días de salir del huevo y son cuidados por sus padres a la vez que van aprendiendo a alimentarse por ellos mismos. Pero son muy vulnerables porque pasarán entre 28 y 32 días desde que salen del cascarón hasta que puedan volar.

Dos especies de patos también han criado en la laguna: el porrón europeo (Aythia ferina) y el ánade azulón (Anas platyrhynchos). Se les puede ver nadando en el agua a padres junto a sus patitos.

La situación ha cambiado dramáticamente con la afluencia de personas y de perros al parque, y unos días después sólo quedaban dos adultos y tres pollos de cigüeñuela

Sin embargo, con la afluencia de personas y de perros al parque, la situación ha cambiado dramáticamente. Hemos visto a niños perseguir a estos indefensos polluelos y perros acceder a la laguna a pesar de los carteles que lo prohíben. El jueves 28 ya sólo quedaban dos adultos y tres pollos de cigüeñuela.

Las aves silvestres no son mascotas, no son juguetes. Desde aquí, quisiéramos apelar a la sensibilidad de las personas para, entre todos, evitar este tipo de molestias y dejar a estas aves que terminen su desarrollo y puedan volar en busca de lugares más tranquilos.

¿Quieres conocer qué aves pueden verse en el parque? Pincha aquí.


Juan Carlos Hidalgo y Elena Baonza forma parte del Grupo Álula, Asociación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza y el Anillamiento Científico de Aves

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