El pasado mes de septiembre comenzó la primera fase de este proceso de compraventa, como adelantó el periódico vecinal, cuando Ponca Investments 2015 (cuyo administrador único es Valentín Bascuñana Mas) adquirió 264 viviendas vacías de las inmobiliarias de Parque de Santa María (Urbión, Francolí y Hontanar) pertenecientes a la familia Miarnau Montserrat.

Al mismo tiempo, se puso en marcha la segunda fase: comunicar a sus arrendatarios con derecho de adquisición preferente (con contratos anteriores a la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994) que pretendían vender sus casas y que tenían dos meses para ejercer su derecho de compra.

La mayoría de los afectados, personas jubiladas a las que ningún banco iba a darles una hipoteca, se vio incapaz de reunir una cantidad de dinero que, sin ser tan alta como su precio de mercado, excede en mucho un valor justo teniendo en cuenta la cantidad de años que llevan pagando su alquiler.

Milagrosamente, muchos de ellos recibieron una llamada de su oficina de Bankia para ofrecerse a financiar su hipoteca. En total, 121 arrendatarios se convirtieron en propietarios y se encontraron con la desagradable sorpresa de tener que pagar miles de euros más para arreglar la gran cantidad de desperfectos que tienen sus inmuebles por la mala construcción y la falta de mantenimiento.

Miedo entre los inquilinos

Mientras se realizaban cientos de reformas, el boca a boca era el único medio de información que tenía el resto de los vecinos afectados (aquellos sin derecho de adquisición preferente), ya que, en las inmobiliarias, ni siquiera les cogían el teléfono.

Sin embargo, sus dudas se vieron resueltas cuando, a finales de enero, recibieron una carta en la que se les comunicaba que sus casas habían sido vendidas a Picton Investments (empresa de la que Valentín Bascuñana Mas es consejero).

Evidentemente, la desconfianza no hizo más que crecer al ver que sus casas habían sido vendidas con ellos dentro sin informarles previamente y, aunque se les asegura que las condiciones de alquiler se mantendrán hasta finalizar sus contratos, nadie les garantiza que vayan a ser renovados.

En busca de respuestas

Ante la opacidad de esta operación, la asociación vecinal La Unión de Hortaleza logró mantener una reunión con Medasil Desarrollos (empresa gestora de las viviendas, de la que también es administrador único Valentín Bascuñana) para saber qué planes tiene y trasladarle las dudas de los vecinos. Entre las respuestas manifestadas por los representantes empresariales, una de ellas resume perfectamente la conclusión que se saca de dicho encuentro: “Tenemos buenas intenciones, pero no somos una ONG”.

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