Las modestas casitas que formaron el barrio de Portugalete y en la zona de Carril del Conde han ido sucumbiendo, en los últimos años, frente a otros modelos de arquitectura más pudiente. Un fenómeno del que alertó hace una década el actor Carmelo Gómez, vecino del barrio y creador de la asociación Urbe, con la que denunció la proliferación de enormes viviendas unifamiliares por su ruptura estética con el entorno y el afán especulativo de sus promotores.

Pero los inmensos nuevos chalés del barrio también aguardan sorpresas. Entre las calles Titania y Santa Natalia se alza una construcción de paredes blancas y líneas diáfanas que denotan las singulares características de su diseño.

  Casa Titania, durante su construcción

La han bautizado como Casa Titania y tiene el privilegio de ser la primera vivienda de consumo energético nulo en la ciudad de Madrid y también en conseguir la certificación Passivhaus Plus, que garantiza que es una edificación de autoconsumo o consumo energético cero. Los artífices de este «prodigio» son los miembros del equipo de ingenieros y arquitectos del Estudio DMDV Arquitectos, que están especializados en este tipo de construcciones.

¿CONSUMO NULO?

Talia Dombriz y Daniel Dietrich, arquitectos y fundadores del estudio, explican que se trata de un un edificio “modelizado térmicamente” donde hay puentes térmicos ni infiltraciones de aire. Las carpinterías y los vidrios en las ventanas, los parámetros de aislamiento en la fachada, cubierta y cimentación, y las protecciones solares, están perfectamente calculados con el objetivo de reducir al máximo la demanda energética.

Además, dispone de un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor y climatización durante todo el año. Todo ello permite que la Casa Titania no solo tenga un consumo energético nulo, sino que produce más energía al año de la que consume, ya que además produce energía renovable mediante electricidad fotovoltaica con los paneles instalados en la cubierta del edificio.

El sobrecoste de un edificio como consecuencia de los requerimientos de la certificación Passivhaus se valora en torno al 5%, dependiendo del volumen de obra y de las calidades. Pero se amortiza en unos siete años gracias al ahorro energético, ya que la factura del consumo energético en una vivienda de este tipo es el mínimo.

Un diseño sostenible que los autores de Casa Titania confían en replicar en nuevos proyectos. «Cada vez más, es el cliente quien nos pide su edificio certificado como garantía del proceso», apunta Daniel.

Paneles fotovoltaicos ubicados en la cubierta del edificio

(Visited 7.970 times, 1 visits today)