En el distrito de Hortaleza no existe un rincón que haya resistido mejor al paso del tiempo que la plaza de la iglesia del antiguo pueblo. Los alrededores de la parroquia de San Marías son una postal rural en plena ciudad, quizás el último vestigio del pasado agrario de nuestro barrio. Un lugar que ha sobrevivido a la presión urbanística que llenó de edificios de viviendas los antiguos campos y destruyó algunas de las casas más singulares del entorno.

La piqueta no se había atrevido a tocar nunca la plaza de la iglesia. Hasta ahora, porque el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, con la extraña connivencia de Ahora Madrid y Partido Popular, ha aprobado definitivamente el Plan Especial que permitirá derribar varios edificios del casco viejo de Hortaleza, algunos con más de 150 años de historia, para levantar un moderno gimnasio privado en paralelo al templo neomudéjar que corona la plaza. Una operación que transformará para siempre el único rincón de Hortaleza que no había cambiado nunca.

NEGOCIO PRIVADO

El Plan Especial afecta a todos los edificios situados al norte de la gran parcela propiedad de la congregación religiosa de San Vicente de Paúl (los Padres Paúles, como se les conoce en Hortaleza) adquirida en 1896 y donde más tarde se levantaría su célebre colegio.

Con este Plan Especial, la congregación quiere demoler una decena de edificios, incluidos los dos del callejón de la iglesia del siglo XIX, para construir un gran edificio con 300 plazas de garaje, piscinas y salas de gimnasio que explotará la empresa Ingesport, propietaria de la marca Go Fit y gestora de varios polideportivos municipales privatizados en Madrid como el de Vallehermoso.

Solo la conocida ‘casa de los curas’ de la calle Mar de Bering sobrevivirá a los derribos cuando comiencen las obras. Porque de los edificios decimonónicos de la plaza, que estaban protegidos, apenas se conservará parte de su fachada. “Han bajado la protección de estos edificios a la nada”, denuncia el concejal socialista Ramón Silva.

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HPV30 Foto Paúles 2En la imagen superior, foto aérea del casco antiguo de Hortaleza en el entorno de los Paúles y la iglesia de San Matías.  Sobre estas líneas, proyección de la superficie que ocupará el nuevo gimnasio tras el derribo de los edificios históricos.

OPOSICIÓN VECINAL

“Es una actuación brutal en la cornisa del casco viejo que va a transformar para mal el paisaje urbano de Hortaleza”, en opinión de Juan Carlos Aragoneses, colaborador de este periódico y especialista en la historia del antiguo pueblo. Ricardo Márquez, vecino del distrito y experto en el pasado de los barrios madrileños, también se muestra crítico con el plan aprobado por el Ayuntamiento. “Es desproporcionado, porque va a acabar con buena parte del casco histórico de Hortaleza y no veo que encaje un gimnasio en ese entorno”, argumenta.

Además, en internet se ha lanzado una campaña de recogida de firmas contra la construcción del gimnasio que reclama proteger el patrimonio histórico de Hortaleza y su arbolado, ya que el proyecto acabaría con algunas zonas verdes del interior de los Paúles. De momento, apenas 200 vecinos y vecinas han apoyado la campaña.

SIN ALEGACIONES

La ausencia de oposición vecinal al proyecto ha sido uno de los argumentos esgrimidos por Ahora Madrid, el partido de la alcaldesa Manuela Carmena, para defender la aprobación del plan. Durante el Pleno del pasado 25 de mayo celebrado en Cibeles, el delegado del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, destacó que no se había presentado ninguna alegación al proyecto tras su aprobación inicial en septiembre.

En Hortaleza, la concejala del distrito, Yolanda Rodríguez, se limitó a repetir las palabras de Calvo cuando el PSOE preguntó, en el Pleno de junio, por el “alcance” en el distrito la aprobación del Plan Especial del casco viejo. “Es un plan que estaba en proceso”, apuntó Rodríguez en el Pleno para recordar que la operación del casco viejo ya se encontraba avanzada cuando Ahora Madrid llegó al Ayuntamiento, en junio de 2015, tras dos décadas de gobierno del Partido Popular.

CRÍTICAS DEL PSOE

En efecto, el 22 de mayo de 2015, solo dos días antes de las elecciones municipales que acabaron con la hegemonía del PP en Madrid, la Comisión de Protección del Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid dio luz verde a la propuesta de los promotores del gimnasio, que llevaban varios meses intentando desatascar el Plan Especial. En septiembre del año pasado, llegó a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, donde fue aprobado inicialmente y admitido a trámite con la firma de Manuela Carmena y José Manuel Calvo.

Tras el periodo de alegaciones, en mayo superó el último trámite y fue aprobado en el Pleno municipal con el voto favorable de Ahora Madrid, la candidatura de confluencia integrada por formaciones de izquierda, y el Partido Popular de Esperanza Aguirre. Dos grupos ideológicamente antagónicos que, en esta ocasión, se pusieron de acuerdo.

“Continuamos con el urbanismo del Partido Popular”, afirma Mercedes González, concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, la más crítica durante este tiempo con la operación en el casco viejo de Hortaleza. González acusa a Ahora Madrid de prolongar una política “heredera del PP” en los pequeños proyectos urbanísticos que quedan fuera del foco mediático, más pendiente de grandes operaciones como Chamartín y Mahou-Calderón. Además, lamenta que este Plan Especial se haya tramitado pasando desapercibido para el vecindario.

13692818_10205166813569686_6197185676204927171_oProyección del gimnasio aprobado en el casco viejo de Hortaleza. En amarrillo, el edificio de la ‘casa de los curas’ y la iglesia de San Matías.

PREVISIÓN OPTIMISTA

El gran gimnasio privado promovido por los Paúles y gestionado por Ingesport no tiene vuelta atrás, pero todavía existen muchos interrogantes alrededor del proyecto: no hay planos definitivos, ni fecha para el comienzo de las obras. La firma AR&P Asesores, autora de la memoria presentada al Ayuntamiento, estima que las obras tendrán un coste de 11 millones de euros y crearán “más de 30 puestos de trabajo” permanentes. También se muestra muy optimista al afirmar que el futuro gimnasio contará con “9.000 usuarios”, una estimación que contrasta con la dificultad con la que sobreviven otros negocios similares de nuestro distrito, mientras otros han echado el cierre en los últimos meses.

Más allá de justificar la construcción del nuevo gimnasio, la memoria de AR&P Asesores delata el desprecio de los promotores por los edificios históricos del casco de Hortaleza. Por ejemplo, califica de “escaso valor arquitectónico” el conjunto del callejón de la iglesia de San Matías, a pesar de ser construcciones anteriores a 1870, y minusvalora el impacto de la nueva construcción, asegurando que supondrá “la revitalización del barrio” y “la atracción de visitantes” a pesar de destruir uno de los espacios más singulares y genuinos de Hortaleza.

También asegura que levantar un gimnasio en el casco antiguo permitirá “mejorar las vistas” del antiguo pueblo desde zonas como Mar de Cristal. Una afirmación a la que Ricardo Márquez cuestiona. “El nuevo edificio tendrá exactamente la misma altura que la nave de la iglesia, es decir, la tapa, y además los aparatos del aire acondicionado sobresaldrán por encima de la cubierta, excepto que busquen una solución. Me parece que se cargan una de las mejores vistas del barrio”, lamenta este experto en la historia del barrio.

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