Mientras Europa mira con preocupación la guerra y la solidaridad se vuelca en socorrer a la población civil ucraniana con víveres, medicamentos  o transporte y cobijo, en este panorama tan focalizado, una pareja nos dirige la mirada a la escuela de una población africana que se halla en la desembocadura del río Gambia.

Efectivamente, no solo el conflicto está en Europa y no solo la solidaridad es necesaria si solo hay conflicto. La pobreza es un arma de destrucción del futuro. Quizá sea este el planteamiento de Víctor Cascallana y Deborah Sánchez, una pareja hortalina que ha decidido cumplir su sueño africano de modo solidario.

En contacto con la asociación ASEDA, partirán hacia la población de Lamin en Gambia con todo lo que han ido recogiendo de material escolar y material sanitario para la escuela Canarias Lamin School. Hasta el 20 de marzo, que tendrán que entregar un listado con todo lo que llevan a la embajada de Gambia y cerrar sus maletas solidarias, Víctor y Deborah recogerán la ayuda que les llegue. Para contactar, basta con escribir a deborahsanchezlopez@gmail.com.

Además de material escolar, allí precisan «gasas, betadine… y también medicamentos para la fiebre, anti inflamatorios… (paracetamol, ibuprofeno…)». La razón es que el dispensario atiende de forma gratuita a toda la población de Lamin gracias a médicos y enfermeros voluntarios y el colegio como su dispensario se mantienen gracias a las donaciones de farmacias y de turistas.

Este colegio fue fundado por el comité del pueblo y está dirigido por el consejo de ancianos y el alcalde de la localidad. Al gran apoyo recibido desde Canarias debe su nombre el colegio, un centro educativo muy especial en el que unos 650 niños y niñas encuentran nuevas oportunidades para el futuro.

UNA VISITA ANHELADA

En su viaje hasta Gambia, Deborah guarda otro propósito. Esta voluntaria de la asociación El Olivar era compañera y amiga de Gora, el joven senegalés que hace pocos meses falleció en un accidente. Fue este un hecho que conmovió en Hortaleza y que llevó a que una suscripción de asociaciones y popular permitiera repatriar los restos mortales de quien vivió mil peligro cruzando desiertos y mares en busca de un futuro para su familia.

Tras aquella tragedia, Deborah se ha mantenido casi a diario en contacto con la familia senegalesa de Gora, que se trasladará hasta Gambia para un encuentro anhelado. De algún modo, pese a las fronteras y sin prejuicios, la familia humana es universal. En el abrazo a los abuelos de Gora va una parte de Hortaleza, sin duda, la mejor de todas.

Selfi de Deborah y Gora en Hortaleza.

Selfi de Deborah y Gora en Hortaleza.