Situado al lado del metro Manoteras, el rocódromo es un lugar de encuentro hortalinos y madrileños amantes de la escalada que se desplazan hasta aquí desde Alcobendas, San Sebastián de los Reyes o Aluche para disfrutar de “uno de los mejores rocódromos al aire libre y gratuito que hay en Madrid”.

Hace ya quince años que el Ayuntamiento lo construyó en lo que por aquel entonces era una vaguada con algunas casitas dispersas y la tienda de Mundus. Desde entonces, han sido las personas que acuden allí quienes se han hecho cargo de su mantenimiento.

“El rocódromo lo gestionamos entre quienes venimos a escalar. No tenemos ningún dirigente o persona encargada de nada”, declara Elías, vecino del barrio y asiduo escalador, a lo que añade que “todos aportan lo que pueden y saben para el mantenimiento. Todos son conscientes de lo que falla y de lo que se podría mejorar. Lo hacemos para seguir disfrutando de un lugar autogestionado sin que nadie se lucre de ello”.

Para otro escalador que acude desde el lejano barrio de Aluche, esta forma de organizarse está muy ligada al espíritu de la escalada: “Se genera buen rollo entre la gente que escala. Nos ayudamos unos a otros. Por eso, la gente se viene aquí con el taladro y se pone a cambiar las presas”. A lo que añade entre risas: “Pero no escribas eso; pon que está muy sucio y que la gente es muy antipática que, si no, se va a llenar todavía más”.

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