Esta vez no era porque España hubiese ganado otro Mundial, ni porque Nadal acabase de levantar de nuevo el trofeo de Roland Garros, ni siquiera porque el resultado de unas elecciones hubiese dado como ganador al partido de unos o de otros, ayer todos los vecinos se asomaron a sus puertas, ventanas y balcones con una misión común: un aplauso.

Al filo de las diez de la noche, cuando ya la luz se había ido hacía unas horas, muchos de nosotros salimos a la ventana a mostrarle a todo el personal médico de los hospitales y centros de salud de España nuestro reconocimiento su trabajo y su esfuerzo en la crisis a la que nos enfrentamos.

Todos juntos batimos palmas durante unos minutos al grito de «¡Viva la sanidad pública!» en nombre de aquellos que no están confinados en sus hogares para cuidar a los que enferman. Porque en esta situación de excepción podemos quejarnos de tener que permanecer en nuestras casas y no poder salir más que para lo imprescindible, pero hay muchos trabajadores que tienen que dejar su hogar y dirigirse a sus centros de salud, hospitales o ambulancias, incluso tiendas de comestibles u otros servicios públicos, para que todos nos sintamos más seguros.

"Os aplaudimos y nos quedamos en casa para que podáis hacer vuestro trabajo, que es el de todos"

Hoy son aplausos y todos esperamos que el esfuerzo colectivo, ya sea en casa o en un hospital, nos ayude a acortar esta crisis y a conseguir que nuestros servicios de sanidad pública no se saturen y puedan dar el mejor servicio posible.

Mañana volverán a ser abrazos y apretones de manos en las calles y las plazas, donde ya quieren despuntar los primeros brotes de la primavera. De momento, os aplaudimos y nos quedamos en casa para que podáis hacer vuestro trabajo, que es el de todos.

Una vez más, UN APLAUSO.

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