En los últimos años, la accesibilidad se ha convertido en una de prioridad para muchas comunidades de vecinos, así como para los ayuntamientos en su apuesta por la mejora de la calidad de vida de la población y, especialmente, de las personas con movilidad reducida. Sin embargo, en muchas ocasiones, aparecen barreras (la mayoría de las veces arquitectónicas) que impiden a las comunidades llevar a cabo su remodelación, tal y como les sucede a los vecinos de la calle Calasparra.

Entre las calles Moratalla, Lorca y Calasparra, en el barrio de Pinar del Rey, hay tres bloques de viviendas que forman una U alrededor de un terreno despoblado ideal para situar los ascensores que estos edificios necesitan para ser más accesibles para sus residentes, muchos de ellos personas mayores, pero también parejas con hijos pequeños. En 2018, los vecinos de Calasparra número 19 solicitaron un proyecto de reforma que presentar al Ayuntamiento de Madrid para obtener la licencia necesaria para iniciar la instalación de los ascensores del bloque.

Tras el desembolso económico por parte de la comunidad de vecinos para solicitar esta licencia, en enero de 2019 se encontraron con la negativa por parte del Ayuntamiento porque el terreno está destinado a uso dotacional deportivo básico. Tras la alegación por parte de los vecinos, en noviembre del mismo año, desde el área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento se informaba de que la zona consultada, delimitada por “Alienación en Volumetría Específica” y regulada por la Norma Zonal 3.1.a del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, no constaba como de titularidad municipal, a pesar de que, inicialmente, se le diera la dotación de zona deportiva básica.

En el registro de la propiedad no figura ningún propietario del descampado, que no tiene ningún uso desde hace décadas

Esta resolución afectaba también a los vecinos del portal número 15, que ya habían aprobado la instalación de sus ascensores cuando el número 19 hizo su solicitud, así como a los vecinos de las calles Moratalla y Lorca si lo aprobaran en un futuro. No obstante, en el registro de la propiedad no figura ningún propietario de ese terreno y, desde su existencia, ha sido el Ayuntamiento quien se ha encargado de los servicios de limpieza de la zona cuando el vecindario lo ha solicitado.

UNA SOLUCIÓN QUE NUNCA LLEGA

La realidad es que desde los años 60, década en la que se construyeron las viviendas de la zona, el terreno supuestamente destinado a uso deportivo básico ha sido un descampado al que nunca se le ha dado esa utilidad. “Solo recuerdo que hace unos 40 años, cuando era pequeño, instalaron unas canastas, pero se quitaron pronto, desconocemos el motivo”, nos cuenta Vicente Díaz, presidente de la comunidad de Calasparra 15.

La zona hoy solo alberga maleza, suciedad y excrementos de animales. “Los servicios de limpieza del Ayuntamiento solo acuden a limpiar cuando les llamamos porque la situación es insostenible”, asegura Díaz. La dejadez del terreno es tal que el año pasado se podó un árbol, cuyas ramas amenazaban con caerse, y las ramas todavía están tiradas en el suelo. Los residentes lamentan, además, el abandono de esta zona de viviendas en general, pues en más de seis décadas no se ha realizado ni una sola mejora en calles o aceras.

En octubre de 2019, animados por los administradores de las fincas de Calasparra 15 y Calasparra 19, los representantes de dichas comunidades acudieron a uno de los plenos de la Junta Municipal del Distrito para trasladar su problema directamente al concejal presidente, Alberto Serrano. Aunque tanto Ciudadanos, equipo de Gobierno, como el resto de las formaciones les prometieron una solución, no obtuvieron noticias.

La zona solo alberga maleza, suciedad y excrementos de animales: “Los servicios de limpieza del Ayuntamiento solo acuden a limpiar cuando les llamamos”

SANDRA BLANCO.

En diciembre de 2020 los damnificados contactaron de nuevo con el Ayuntamiento por correo electrónico. Hace unas semanas, los técnicos de la Junta Municipal volvían a denegar la causa por tratarse de una parcela destinada a Dotacional Deportivo Básico, y no de una vía pública o zona verde, tal y como recoge la Modificación Puntual del Plan General de Ordenación Urbana relativa a la ocupación de espacios públicos para la instalación de ascensores en edificios residenciales carentes del mismo.

Para los técnicos, el caso quedó resuelto en enero de 2019, y proponen a al vecindario que comprueben la viabilidad de instalar los ascensores en la fachada opuesta del edificio o, bien, en el interior del inmueble; una solución que los vecinos descartan automáticamente, ya que en el interior del edificio no existe el espacio necesario para ello, y situar los ascensores en la fachada supondría perder metros de vivienda y luz en casas que, de por sí, ya son muy pequeñas.

El Ayuntamiento propone que los ascensores se instalen en la fachada o en el interior del edificio, aunque no existe espacio para ello

Para Raquel González, administradora de la finca Calasparra 15, la gran pregunta es por qué el Ayuntamiento no ha hecho nunca un uso deportivo del terreno, y se plantea si verdaderamente está en disposición de hacerlo, teniendo en cuenta que en la primera denegación que obtuvieron el terreno no constaba como de titularidad municipal.

“La solución pasa por poner voluntad, pues la instalación de estos ascensores requiere tan solo un par de metros del terreno”, opina González, quien recuerda que la legislación acerca de la eliminación de barreras arquitectónicas comenzará a ser de obligado cumplimiento dentro de poco en las comunidades de vecinos, por lo que, si la situación no se regula, estos bloques se verían obligados a incumplir la ley. “Por el momento, cada bloque de vecinos estamos actuando por nuestra cuenta, pero si no obtenemos pronto una solución tendremos que organizarnos para hacer más ruido”, asegura Díaz.

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