No es demasiado conocida la relación entre Hortaleza y Roberto Iniesta, que fue tangencial, golfa y efímera, pero existió, y dejó un entrañable y grato recuerdo entre los que la vivieron. Durante los primeros años de Extremoduro, su añorado, admirado y carismático líder se dejó caer por el barrio en unas cuantas ocasiones, pues tenía primos aquí y además estableció relación con unos pocos personajes de la peña hortalina. El primer núcleo duro de seguidores y divulgadores de Extremoduro, allende las fronteras de Plasencia, era de la UVA, Manoteras, Huerta de la Salud y Santa María.
En forma de relato coral rememoramos aquellos tiempos, nótese que entre los participantes masculinos no hay un solo nombre propio, solo apodos, característica muy propia del barrio y el momento. E incluso, aquel lector que sea del barrio-de-toda-la-vida y haya cultivado una alocada juventud de parque y bar, verá desfilar los nombres de un puñado de locales (léase bar, garito, bodega o recreativo) que ya no existen, pero que ayudaron a forjar la idiosincrasia del barrionalismo de Hortaleza.
Sirva el texto como homenaje al propio Robe, cuyo arte ha sido compañero de vida de todos los aquí participantes, y al Bertín, amigo del barrio que estuvo mientras se gestaba este artículo, pero que no llegó a ver el resultado final. Si te vas / Me quedo en esta calle sin salida / Uh, sin salida / Que este bar / está cansado ya de despedidas / Uh, de despedidas…
Piraña: Robe era el primo del Coca y venía del pueblo a Hortaleza a ver a la familia.
Trespi: En esa época, el Coca y yo fuimos muy brothers, nos unía la música, el guitarreo y luego la radio. Así que íbamos con él de vez en cuando a Plasencia. Recuerdo un día, en un pueblo perdido de Extremadura, el Coca, Robe, Mar y Pili, y alguien más del entorno de Robe, sentados alrededor de una mesa camilla, con su brasero y faldones, y una montaña de farla en medio de la mesa. Todavía no le conocía nadie. En otra ocasión nos dejó solos al Coca y a mí en el local de Extremoduro, en Plasencia, donde vivía por entonces. Fue la primera vez que tuve en mis manos una Les Paul naranja enchufada en un pepino de Marshall, ahí anduvimos enredando con todo el equipo de los muchachos. Cuando se hizo famoso ya apenas le vi, pero en el previo nos vimos bastantes veces.
Babas: Yo enme movía con el Turrón, íbamos al instituto de la UVA, habíamos empezado a fumar porros y le pillábamos a la Julieta en el parque del Coperías y el Picolo, en Santa María. Por ahí paraban uveros, salustianos y manoteros, peña como el Trespi, el Coca, el Colorao, los hermanos Fredi, Poyo, Pili y Mar… Los Kikes pedíamos maquetas a grupos, les decíamos que teníamos un programa de radio, cosa que no era cierta. En mayo del 89 me llegó la de Extremoduro. Hablé por teléfono con su cantante, un tal Robe, un tipo simpático con deje macarra y currado, que me pareció mayor, hasta tenía dos hijos. Sus canciones nos resultaron alucinantes.
Trespi: El Coca llevó la maqueta al barrio y empezó a moverla, hasta entonces Robe para mí era “el primo de mi colega, que tiene un grupo en Plasencia”, cuando llegó la maqueta ya empezamos a identificarle con Extremoduro.
Babas: Aquel verano me llamó Robe, que se venía a Madrid a promocionar la maqueta y que si le entrevistábamos. Nosotros no estábamos aún en ningún medio, pero le dije que por supuesto, quedamos en el kilómetro cero de la Puerta del Sol, e hicimos en un bareto nuestra primera entrevista, sin grabadora ni cuaderno. Después le dijimos que nos volvíamos al barrio. “¿De dónde sois?”, preguntó. “De Hortaleza”. Y dijo: “¡Joder, vosotros le pilláis a la Julieta!”. ¡Qué cabrón! Ahí nos enteramos de que era primo del Coca y volvimos juntos al barrio.
“Nosotros hicimos el primer ‘marketing’ y promoción de Extremoduro en Madrid”
Popo: La maqueta me llegó, claro, por el Coca. Y comenzó a sonar en el Stop, el bar que abrió Julito en septiembre del 89, frente al Silo , después de trabajar en el Coperías, la bodega de su tío. Nosotros hicimos el primer marketing y promoción de Extremoduro en Madrid.
Trespi: La maqueta era “sesión continua” en el Stop. Para la grabación Robe hizo el primer crowdfunding, sin ser todavía conocido el hecho del crowdfunding.
Babas: En septiembre me llamó Robe porque habían llegado a la final de un concurso y tocaban en la sala Jácara (septiembre de 1989). Los Kikes conseguimos un puñado de invitaciones que cambiamos por costo a la Julieta y se repartieron entre la peña del parque. Tocaron en formato trío, Luis Von Fanta, Salo y Robe, e hicieron “Jesucristo García”, “Extremaydura” y “La hoguera”. La quincena de hortalinos las cantamos de pe a pa, como una sola voz, a grito pelado. Quedaron terceros.
Pato: En la Jácara el artista invitado al final del evento era Hombres G, que no vimos ninguno porque nos fuimos antes. A Extremoduro, que los conocieran, deberíamos ser en la sala unos diez o doce, o sea, los del Stop.
Turrón: La organización del concurso Yamaha le había puesto a Robe un hotel caro, por el Paseo de la Castellana, y al día siguiente los Kikes nos plantamos allí. Bibi, su mujer, estaba aún en la cama, fumando, y nos abrió Robe, la habitación ya olía a costo y nos dio para hacernos otro porrito. Estuvimos hablando sobre lo injusto de no haber sido Extremoduro los ganadores.
Rocío: La maqueta la trajo el Coca. Y sí que vi a Robe alguna vez en el Stopi, e incluso de garitos por el barrio después de algún concierto. Creo recordar que estuvimos en el Canci cuando presentaron su primer disco (marzo de 1990), que cortaron la música y nos fuimos.

Entrada del concierto de Extremoduro en la sala Canciller de Madrid del 30 de marzo de 1990.
Babas: Entre el 90 y el 93 Extremoduro editó un disco por año (Tú en tu casa, nosotros en la hoguera, Somos unos animales, Deltoya y ¿Dónde están mis amigos?, además de La Pedrá, que ya rulaba en cinta por el barrio años antes de publicarse oficialmente) y esa era la banda sonora del Stop. Los parroquianos llevábamos al grupo muy adentro, e íbamos a todos los conciertos que se nos ponían a tiro, o sea, vimos muchos, muchos bolos. Los Kikes nos montamos un programa en Radio Enlace que bautizamos, como a nuestro fanzine, Buitre No Come Alpiste. Incluso a nuestro grupo lo llamaríamos King Putreak (Rey Buitre). La influencia era innegable.
Turrón: Al Robe le llevábamos tiempo los Kikes tirando los tejos para que viniese al programa. Cuando dijo que sí, a finales del 92, ya estábamos en Onda Verde, al lado de la antigua Estación Sur de autobuses. En los años que llevábamos en la radio nadie había llamado nunca y ese día lo hicieron dos personas. Al salir, en la recepción, había un cestillo con condones y lubricante, de una campaña contra el sida. Robe dijo: “¿Lubricante? Yo prefiero ponerle arena, pa’ que no resbale”. Nos partimos de risa con la chorrada, nos duró meses el chascarrillo.
Neti: Recuerdo verlos en un garito en Plasencia, cuando salía el Robe con el tricornio de picoleto. Tocaron casi en bolas.
Turrón: Sí que estuve con el Robe en el Stop, algún día de diario. Y una vez, al término de uno de sus conciertos, el mánager me dijo que Robe quería ir al Agapo, y que si sabía llevarlos. Así que fuimos hasta Malasaña en taxis pero, una vez allí, joder, no daba con la entrada. Tras de mi iba el Robe y un montón más de su peña (músicos, etc.). Tras un par de vueltas, no fui capaz de dar con el Agapo, lo mismo estaba aún cerrado, lo mismo iba yo muy pedo.
Sonia: A Extremoduro los había escuchado mil veces, pero no los vi hasta que colaboré con ellos. Una noche, yo cantaba en un garito de Aravaca o Majadahonda, con Los Ex, del Canito, a la una de la madrugada, y pasé antes por el Stopi, lo comenté y la gente que estaba decidió venirse, incluidos los dueños, Julio y Eleni. Entonces aparecieron Robe y su prima Mónica a tomar algo, pero, como estaban cerrando, les dije que se vinieran con nosotros. Fuimos unos cuantos coches. Y una vez allí, invité a Robe a subir al escenario conmigo.
Rocío: Era un garito pijo en un centro comercial. Sonia pidió que dejaran subir a Robe a cantar una de Bob Dylan, y empezaron a tocar, y el Robe cambiando la letra de la canción, cagándose en su puta madre y tal. Total, que nos echaron del garito, y acabamos en el barrio, en el Bowie. Robe llevaba el single de “Ama, ama, ama y ensancha el alma”, y estuvimos todo el rato dando la brasa para que lo pusieran.
Sonia: A mi concierto llegamos tarde y tocamos muy poco, además había más grupos y no pegábamos nada y nos cortaron enseguida. Se inventó la letra: «Mierda verde, mierda oscura, a mi lo que me mola son las drogas duras» y los pijos escandalizados con la letra improvisada de Robe. Extremoduro tocaba al día siguiente, creo que presentaban Deltoya, y me dijo: «Como me has invitado a tu concierto, ahora me toca a mí. Mañana canta conmigo ‘Ama y ensancha el alma’, y alguna más que te apetezca”. Y así empezó todo. No ensayamos nada. Yo me escuché sus temas a la mañana siguiente y me fui directa a la Argenta, donde los miramos en la prueba de sonido. Hice también “Quemando tus recuerdos” y alguna otra más.
Babas: Ese día de la Argenta (o el Canci 2, que también llamaron así a esa sala) tocaron de teloneros los hortalinos No Te Jode, del Koke, así que se juntó allí peña del Carlu y del Irlandés. Se montaban unos pollos enormes en la puerta cada vez que tocaba Extremoduro en esa sala.
Rosana: Recuerdo una vez que tocaron Extremoduro y Platero y Tú en un polideportivo de Zaragoza, que acabamos tirados durmiendo en el suelo.
Chufi: Eso fue en la Chimenea de Zaragoza, un festival con varios grupos (abril de 1993).
Lourdes: ¡Y cómo llovió! Algunos se colaron….
Huesos: Fue la baza del popper, que tenía la Ladilla recién traído de London. Una noche dormí en unos soportales y la otra en el coche del Manolón, creo. Del concierto me acuerdo de algo…
Pato: Chufi, Rocío, Gemilla y yo nos volvimos sin sobar…
Sonia: La primera vez que colaboré con Extremoduro había otra corista. Al resto fui yo sola. Muchas veces no mirábamos los temas ni en la prueba de sonido: llegaba a cantar directamente en el concierto. Yo siempre iba en coche con los colegas del Stopi que fuesen al concierto. En aquella época Robe no salía disfrazado… Y no, nunca me pagaron nada, aunque siempre me trataron bien. Yo me relacionaba más con Robe que con los demás y, la verdad, viniendo de Hortaleza, tampoco me impresionaba demasiado su nivel tóxico. No, no me impresionaba nada…
“Robe me pidió que le buscase un garito para poder correrse después la juerga. Y les gestioné el Puebliko, en el casco viejo de Hortaleza”
Chufi: En la presentación de ¿Dónde están mis amigos?, estábamos en el bar de fuera del Canciller (abril de 1994) y vimos a los músicos de ese disco, que me parece que venían de Cataluña, discutiendo con el mánager, pues por lo visto ellos llevaban allí desde el miércoles y Robe no había aparecido y faltaba una hora para el concierto. Y este les dijo: «Extremoduro es Robe» y ahí finalizó la discusión. En ese concierto Robe se pegó con todo el mundo y le tiraron de todo al escenario.
Sonia: En Guadalajara (mayo de 1995) Robe llevaba un brazo en cabestrillo y un ojo morado. Apareció con músicos nuevos, desconocidos para mí, pues había tenido movida con los anteriores. Sí, hubo cambios de músicos y alguna vez los conocí in situ.
Babas: A mí me invitó a recitar en el arranque de un bolo, una vez que hizo doblete en la Canciller (octubre de 1994). Me casqué la letra del “Vete a cagar”, de The Vientre, pero no le debió gustar, porque a medio recitado cortó la intro y arrancó con su tema «¡Ja, ja, ja!». Otra vez, tras un festi donde tocaba Extremoduro con Burning, Reincidentes, La Polla y Def Con Dos (Festival Monstruos del Rock de Akí, Estadio Román Valero, septiembre de 1995) Robe me pidió que le buscase un garito para poder correrse después la juerga, a puerta cerrada. Y les gestioné el Puebliko, en el casco viejo de Hortaleza. Se montó una bonita. Hubo un momento en que los del garito veían que se pedía y se pedía, y nadie pagaba, y desconfiaron, y entonces apareció el Robe, de la mano con Pepe Risi y Fernando Madina, blandiendo un fajo de billetes y gritando: “Que te voy a pagar, tranqui, que te voy a pagar”.

Entrada del festival Monstruos del Rock de Aquí celebrado en el estadio Rubén Valero de Madrid el 8 de septiembre de 1995.
Neti: Sí. Yo andaba en esa también. Acabamos de madrugada en el Ruso, con el Robe llamando Manolo a la Rubia, la dueña, porque pensaba que era un travelo.
Turrón: Al primer Viña Rock (Villarrobledo, Albacete, abril de 1996) también fuimos una buena manada desde Hortaleza. El Julito del Stop se robó un taco de consumiciones, que resultaron ser de bocadillos, no de bebida. Total, que terminamos cambiando a la peña dos o tres tiques de bocatas por uno de cerveza…
Babas: De todas formas, la dimensión que alcanzó Robe a partir del disco Agila fue estratosférica, absolutamente descomunal, algo que incluso fue a más con los años y los siguientes discos, y toda aquella cercanía primigenia se fue diluyendo en el tiempo, quedando indeleble la sonrisa que genera entre los del barrio cada vez que recordamos esa época.





