Pero en los barrios ponen sobrenombres y a él le cayó el de “Babas”. No hay que preguntar el porqué. Si se es de barrio, el mote es un tributo. Sus señas de identidad tienen una raíz profunda en Hortaleza y otra que viaja por todo el mundo; ambas son inquietas y ambas recorren espacios, ciudades y gentes con un gesto cordial y afable. Kike es empatía, proximidad personal y talento a raudales que comparte sin escatimar ni un gesto.

Con motivo de su nuevo disco y la publicación de un cuento, nos acercamos Kike. Va en la bici pero se para dejando que el pelotón continúe. Son solo unas preguntas para el periódico en el que colabora sin mediar más que amistad desde hace muchos años. Después alcanzará a sus compañeros.

¿Por dónde empezar? Con la sed de camino nos viene a la memoria el subtítulo de su libro Trilogía de Calle y Beso.

Pregunta. ¿Aún te “sabe la boca a sangre”?

Respuesta. Es una expresión flamenca, cuando el cante sale de dentro, la boca sabe a sangre. Procuro que mi creatividad nazca de las entrañas. Miro hacia adentro y pregunto. A veces salen respuestas donde no hubo preguntas, cosa de vísceras. Dicho de otro modo, es soñar a la vista.

P. Dinos con quién andabas… (…para saber quién eres.)

R. En esencia ando con los mismos. Hace tiempo que mido la duración de las amistades por décadas; se nos han caído las tetas y tenemos menos pelo, pero con los dientes que aun conservamos nos seguimos sonriendo. Y agradezco sobre manera las nuevas personas que me va poniendo el camino: en lo musical y en lo humano lo flipo con La Desbanda ¡Qué buena gente! ¡Y cómo suenan! Búscales a ellos y me encontrarás a mí.

P. ¿Seducir o impresionar? ¿Personalidad o imagen?

R. «El personaje» es como una paella, con gusto todo le entra. De todas formas, al público «el muñequito» le va o le viene, pero lo que al final queda y se mide son las creaciones. En mi caso, los cuentos y las canciones, lo demás es ropaje y, oiga, hay que lucir.

P. El genio nace o…

R. Según he leído en diferentes biografías, no vale con nacer liebre, hay que saber ser tortuga. Si se da la conjunción de ambas con un pellizco de suerte, entonces se vuela. Pero ese ya es otro cuento.

P. ¿Barrionalista o internacionalista?

R. El barrionalismo está muy bien para los domingos de cañas. El internacionalismo para cohabitar la Tierra… Tampoco sabría definir bien ninguno de los dos términos. Para mí es más una cosa de sentimiento. Uniendo ambos: pensar global y actuar local, que dice ese haiku contemporáneo.

P. Tiene sentido cambiar Hortaleza

R. Tiene sentido cambiar la sociedad al completo. El sistema actual es, para la sana convivencia humana en la Madre Tierra, injusto. Pero vamos, a mí el barrio me parece que está bonito, mereceríamos otra gobernanza municipal, que diese alas a esa Hortaleza solidaria, comunitaria y participativa a la que ahora aprietan las tuercas.

P. De la calle a la cultura. ¿Cómo se hace?

R. Más bien es decirle a la “Cultura”: ¡eh!, la “Calle” también soy tú.

P. ¿Literatura, música o videoarte?

R. Sin interrogantes ni disyuntivas. Afirmativo y con copulativa: literaura, música y videoarte. De fútbol, toros y teleseries paso.

P. ¿Qué añoras de tus proyectos pasados?

R. Nada. And the Best is Yet to Come.

P. ¿En qué nuevos retos andas?

R. En responder una entrevista para la contraportada de este magnífico periódico vecinal de Hortaleza, dejando constancia de que he sacado disco nuevo con Kike Suárez & La Desbandada, Sueño a la vista, y me estreno con un cuento infantil Housito y la vuelta al mundo en familia.

P. Dos palabras: SGAE y solidaridad.

R. El derecho de autor está reconocido como uno de los derechos humanos fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La gestión de dichos derechos por la entidad privada arriba mentada está creando una desafección social tal que la gente ya niega dichos derechos por querer negar a la SGAE. Triste.

‘Solidarity’ es un himno proletario de los punks Ungelic Upstairs que me gusta mucho…, ¡ah!, y esa cosa de la que carecen los mercados, los grupos financieros, las grandes transnacionales y demás capos del globo. De todas formas, lo suyo es encontrarla en uno mismo.

P. ¿Y los músicos viven del aire?

R. La gran mayoría de profesionales de esto son curritos como cualquiera: salen el fin de semana, hacen su ñapa por ahí fuera y cuentan las perras a la vuelta para ver si les da para pagar la vida.

P. ¿Cómo superar el miedo a dar la vuelta al mundo?

R. Yo hube de superar el handicap económico, pero en la voluntad de realizar aquella aventura no hubo miedo. Mi hijo pequeño sí sintió miedos que fue superando a lo largo del viaje, de eso trata el cuento de Housito.

P. ¿Y el miedo a la calle?

R. De haberlo es algo que se va superando según la pisas, según la haces. A la calle hay que tenerle respeto, no sea que el que termine dando miedo sea uno mismo.

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