En Madrid, el verano es tiempo de verbenas y piscinas, y tradicionalmente, también de obras en las calles que forman el entramado de la ciudad. La huida de miles de madrileños de la capital durante el periodo estival ha sido aprovechado durante años para renovar las calzadas con la ‘operación asfalto’, y solo la crisis dejó algún verano las calzadas sin arreglar.

Este 2018, el Ayuntamiento de Madrid ha presentado “la mayor inversión de la historia”, con 40 millones para repavimentar un total de 320 calles, 13 túneles, varios tramos de la M-30 y del anillo verde ciclista.

Trabajadores en las obras de reparación de la Carretera de Canillas / Foto Ángel Sánchez

CALLES AFECTADAS

Entre esas calles escogidas para remendar baches, hay 13 en el distrito de Hortaleza. Entre ellas algunas de las que soportan mayor tráfico a lo largo del año. En concreto, desde julio hasta finales de agosto los operarios repararán la avenida de Manoteras, las calles Agustín Calvo, Emigrantes, López de Hoyos, Matías Turrión y Valdetorres del Jarama.

También algunos tramos de la Carretera de Canillas y de la Carretera de la Estación de Hortaleza, así como la glorieta San Luis, la rotonda de la M-11 hacia Niceto Alcalá Zamora y el tramo de la calle Santa Adela donde se instala todos los domingos el mercadillo de Hortaleza.

Según el Ayuntamiento, la elección de estos viales “no es casual” y se han priorizado teniendo en cuenta el nivel de obsolescencia y la intensidad media de tráfico que soportan.

La vida útil del pavimento de una calzada es aproximadamente de unos 15 años, por lo que la mayoría de las calles madrileñas requieren de “labores de conservación constantes” para poder mantenerse en las mejores condiciones hasta que vuelvan a ser asfaltadas.

  Grietas en la Carretera de la Estación de Hortaleza, que será reasfaltada / Foto Sandra Blanco

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