En la ciudad de Madrid sólo quedan en pie dos poblados de la denominada ‘vivienda modesta’ franquista levantados durante la dictadura para erradicar el chabolismo de la época, cuando miles de personas abandonaron el campo asentándose en la capital de forma precaria en busca de prosperidad. Y estos dos poblados se encuentran en el distrito de Hortaleza.

Mucho se ha escrito sobre el barrio de la UVA, levantado en 1963 para alojar a más de un millar de familias expropiadas para acometer obras como la M-30 o construir los barrios del ‘desarrollismo’, aunque quizás no lo suficiente, porque la mayoría siguen allí, en barracones prefabricados que no debieron durar más de una década, esperando un realojo que nunca llega.

Antes que la UVA, otras tantas familias fueron desplazadas a nuestro actual distrito, al llamado Poblado de Absorción de Canillas, construido a principios de los años 50. Sus primeros vecinos llegaron en 1956 a las humildes y provisionales viviendas de dos plantas diseñadas por el arquitecto Federico Faci, que recibieron el nombre de ‘palomares’ por lo estrechas que eran, como recuerda el historiador Ricardo Márquez en su libro ‘Canillas’.

HPV20-Foto-Calles-que-se-esfumanVista aérea del Poblado de Canillas en los años 60 | FOTO EXTRAÍDA DEL LIBRO ‘CANILLAS’ DE RICARDO MÁRQUEZ

Eterna remodelación

Durante décadas, unas 600 familias habitaron el poblado, sorteando la carencia de servicios, el barro de sus calles sin asfaltar y la distancia que les separaba del centro de la ciudad, con la línea P1 como única opción de transporte público. En 1986, la Comunidad de Madrid aprobó la remodelación del Poblado de Absorción y comenzó a construir nuevas viviendas que sustituyeran las precarias casitas originales.

La obra promovida por el Instituto de Vivienda de Madrid (IVIMA) realojó hasta 1999 a la mitad del vecindario. Pero desde entonces, y han pasado quince años, sólo han sido entregadas 124 nuevas viviendas. En 2006, el gobierno de Esperanza Aguirre anunciaba que ponía en marcha la cuarta y última fase de remodelación del Poblado de Absorción de Canillas para realojar a las últimas familias que, medio siglo después, siguen en las viviendas provisionales. Todavía no han terminado la obras, que permanecen paralizadas sin explicación. Durante la espera, muchos vecinos han fallecido y algunos descendientes han perdido el derecho al reaolojo, lo que ha provocado desahucios y derribos.

Falsas promesas

“Hay una insensibilidad enorme del IVIMA a lo largo de los últimos veinte años en estos temas. Les da igual”, dijo Carlos Sanz, vocal del PSOE, en una reciente sesión del Pleno del distrito, donde preguntó por el estado de las obras, paralizadas desde el verano de 2013. El Gerente de la Junta de Hortaleza, Álvaro López, explicó que el IVIMA se había comprometido a que las obras se reanudarían en noviembre, y que el plazo de ejecución sería de nueve meses desde entonces. La realidad es que nadie trabaja todavía en el edificio donde serán realojadas las últimas familias del Poblado de Absorción de Canillas.

En aquel Pleno, el concejal de Hortaleza, Ángel Donesteve (PP), atribuyó el retraso a una renegociación con la empresa adjudicataria, Rubau Construcciones, a la que criticó con dureza. “Desde luego no tendrá el aplauso de mi parte, nunca, la empresa que tiene paralizado esto, porque evidentemente está jugando con la expectativa de mucha gente”, afirmó Donesteve en referencia a la constructora, cuyo apoderado, Antonio Vilela, reconoció haber hecho donaciones al Partido Popular en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, instructor del ‘Caso Bárcenas’. Según los famosos papeles manuscritos del antiguo tesorero del PP, el apoderado de la empresa Rubau donó 100.000 euros en dos entregas en el año 2004. Un informe de la Policía

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