El domingo 3 de febrero, a las 12:30 horas en el centro cultural Carril del Conde, Matilde Landa y su azarosa existencia nos esperan para que tomemos nota de lo que es vivir con dignidad hasta las últimas consecuencias. Nos guiarán en la recreación de su figura un elenco de creadores de primerísimo nivel quienes, al hablarnos de la cita, no han podido dejar de manifestar su profunda admiración hacia esta prisionera del primer franquismo que tuvo que soportar unas presiones ideológicas hasta hoy en día difíciles de asimilar.

Agustín Iglesias, escritor, dramaturgo y creador de la compañía de teatro Guirigai, es el autor de Matilde Landa no está en los cielos, el libro que disfrutaremos en compañía donde se revisa la historia de esta mujer, una historia por desgracia no tan conocida como se debería.

PREGUNTA: Agustín, ¿quién fue, a grandes rasgos, Matilde Landa?

RESPUESTA: Fue una de las primeras mujeres en estudiar Ciencias Naturales, llegando a ingresar en la Residencia de Señoritas. Al estallido de la rebelión militar, entra en el Partido Comunista, formando parte de la dirección de Socorro Internacional y trabajando durante el asedio a Madrid en el Hospital Obrero de Maudes. Al caer Madrid, rechaza exiliarse y asume la dirección del Partido Comunista en el interior.

Detenida a las pocas semanas, ingresa en la prisión de Ventas, donde consigue organizar una “oficina de penadas”. Es condenada a muerte, pena que le es conmutada por la de 30 años de prisión. Es trasladada a un penal de Palma de Mallorca, regido por las Hermanitas de la Caridad, donde lucha por las mejoras alimenticias y sanitarias de las prisioneras.

El obispo de Mallorca, por medio de Acción Católica, plantea entonces el bautismo de Matilde (no lo había recibido), encargando la misión a la catequista Bárbara Pons. Conseguir que Matilde, dirigente de alto prestigio y cultura, apareciera como una “arrepentida” era visto como un gran éxito político…

No seguimos contando lo que nos relató Agustín. Lo que ocurrió a continuación con Matilde y su vida lo dejamos para el domingo. Solo anticipar que la lucha -el desafío intelectual entra ambas mujeres- fue realmente duro y dramático.

¿Por qué escribió el libro sobre Matilde?

Quise escribir un texto dramático sobre Matilde Landa porque su peripecia vital es un ejemplo de la trayectoria y el compromiso político que tuvieron muchas mujeres provenientes de la burguesía ilustrada. Quise centrarme en el enfrentamiento de Matilde Landa-Bárbara Pons porque son exponentes de la visión de las dos Españas: la nacional-católica y la republicana liberal y socialista; visiones del mundo y de España que siguen siendo heridas abiertas en la España contemporánea.

¿Qué vigencia tiene la actitud de Matilde?

La de cualquier mujer que lucha por su dignidad y sus ideas. Las mujeres luchadoras de la república fueron ejemplares y pioneras en muchas cosas, como educación, emancipación, libertad sexual y responsabilidades políticas. La actitud de Matilde fue de coherencia ética y política. De enorme dignidad.

La lectura dramatizada Matilde Landa no está en los cielos es fruto de dos loables objetivos del Teatro Español: rescatar del olvido a mujeres cuyas meritorias vidas quedaron sepultadas y acercar el teatro a los barrios madrileños. Preguntamos a Carme Portaceli, directora del Teatro Español, sobre ambas finalidades.

¿Por qué una lectura en Hortaleza y sobre Matilde Landa?

La lectura forma parte de nuestro proyecto El Español en los barrios. Yo creo que el teatro ha de ser un lugar de encuentro en el que se genere interés por el teatro, reflexión y pensamiento, y que, aunque tenemos siempre el teatro a tope, aún hay mucha gente que todavía no se ha sentido atraída por la palabra teatral, con frecuencia por el simple hecho de vivir lejos del centro de la ciudad. No saben que este teatro es su casa, que ellos son la parte central de su existencia.

Por eso intentamos salir de nuestras puertas de la manera más fácil, llevar nuestras reflexiones y nuestras inquietudes a todos. Como hacemos con la iniciativa, que desarrollamos fuera de nuestro edificio, 365 mujeres al año, que consideramos imprescindible, y si se me permite maravillosa, para que no haya ni un solo día en el que no se hable de una mujer invisibilizada. Queremos compartir lo que hacemos con el resto de Madrid, y necesitamos a ese público también para dar un servicio público, para ser un teatro público. Luego siempre nos devuelven la visita, y eso es maravilloso.

¿Tienen otras actividades en marcha o previstas para los barrios madrileños?

Sí, hay otros proyectos, claro, muy interesantes, pero necesitamos un poco más de dinero para llevarlos adelante y estoy segura de lo que haremos en muy poco tiempo. Incluso, si nos lo permite la economía, hay un proyecto de ampliar estas “lecturas” y hacerlas en algunos barrios más además de los que nos acogen por primera vez.

A Vallecas fuimos y hemos repetido. En Vallecas, un gran barrio, hemos conectado con gente interesadísima por la cultura que realiza un gran trabajo por ella. Con estas personas tenemos complicidades que queremos mantener, y ha sido gracias a una de estas lecturas. Hemos ido a Carabanchel con una propuesta que compartimos con el Teatro Real.

Hemos ido a Moratalaz. En todos estos barrios ha sido una vivencia muy positiva y muy enriquecedora. Ahora tenemos una gran ilusión con Hortaleza, donde esperamos repetir porque hay aquí algunas personas con las que ya vamos a crear complicidades, lo sé

Pues Hortaleza encantada, Carme, porque este distrito rebosa de entusiasmo por el teatro y todo lo que sea farándula, como vemos cada día en sus centros culturales, asociaciones, colegios, parques y calles. Hortaleza recoge el guante de seguir en contacto con, nada más y nada menos, que el Teatro Español.

La lectura de Matilde Landa no está en los cielos contará con la actriz y directora teatral Judith Pujol como directora. Judith es cofundadora de la compañía Obskené y ha trabajado con varias de las grandes creadoras de la escena española, como la propia Carme Portaceli.

Dos de los actores que se encargarán de la lectura, Nacho Sánchez y María Isasi, pertenecen al elenco de El sueño de la vida, la obra que en la actualidad representa El Español, y el tercer intérprete, la actriz Eva Rodríguez Cruz, es vecina de Hortaleza y resultó elegida en un reciente casting celebrado en el propio Carril del Conde.

En pleno periodo de ensayos de la lectura, desarrollados en el Teatro Español, preguntamos a Eva por cómo va su trabajo.

¿Cómo van los ensayos?

Está siendo un verdadero placer. Me encantan el texto, la directora y los compañeros, ¿qué más se puede pedir? Pasan las horas volando. Es un texto intenso, una interpretación difícil, se trabaja duro, pero tan a gusto que siempre me quedaría más. Ojalá hubiera más tiempo. Yo no quiero que esto se acabe…

¿Cómo ves tu papel?

Tengo la suerte de interpretar a una mujer increíble, con unos ideales y principios maravillosos y una gran inteligencia, tanto cultural como emocional. Una mujer fuerte, que no se vende y consecuente con sus ideas. Este papel es un caramelo, un verdadero regalo.

¿Nerviosa?

Ahora mismo no. No todavía. Ahora mismo estoy entusiasmada, entregada… Supongo que antes de salir a escena vendrán los nervios, siempre vienen. Pero se irán en la primera frase para poder disfrutarlo. Porque estoy segurísima, lo voy a disfrutar.