Madrid prepara un gran acontecimiento para la inclusión, aunque todavía no hay indicios y ninguna de las personas que pasean por su circuito tiene la menor idea de que, en pocas semanas, ese paseo albergará el primer circuito inclusivo de Madrid.

Inicialmente, su inauguración estaba prevista para el 27 de mayo, pero la convocatoria electoral de junio la ha retrasado a julio. Para entonces, se contará con Manuela Carmena, alcaldesa de la Villa, y con los colectivos, asociaciones y fundaciones que trabajan con la diversidad funcional. Como declara Marc Vives, responsable de Inclusive Circuit, no se trata de una carrera de competición, “sino de una gran fiesta de la inclusión”.

Con el circuito diseñado en Hortaleza, son ya treinta y ocho las ciudades y pueblos del mundo donde se ha hecho realidad la iniciativa de la Fundación Itinerarium, entidad barcelonesa cuyo objetivo es “ayudar a mejorar la calidad de vida, especialmente, fomentar la práctica del deporte corriendo y andando, entre las personas con más dificultades”.

Uno de los programas de esta fundación son los circuitos inclusivos, una idea en la que, según explica Marc Vives, “no se trata de competir, sino de disponer de recorridos señalizados de modo permanente y adaptados a todo tipo de personas”: ciegas, sordas, con dificultades de movilidad, con dificultades intelectuales o mentales, ancianas… Porque el objetivo es “sumar capacidades”.

De cómo llegó a Hortaleza

Lo que comenzó en la ciudad gerundense de Llìvia se ha extendido por ciudades como Venecia, Santiago de Chile, Barcelona, Valencia, Buenos Aires o Alburquerque (en los Estados Unidos), además de por otros pueblos. Pero faltaba un circuito inclusivo en Madrid. La iniciativa llegó a Hortaleza a través de un encuentro organizado por Palestra Atenea, uno de los clubes con mayor número de categorías inferiores de España. Allí, el presidente del club contó la iniciativa de los circuitos inclusivos y “unas personas de Hortaleza, inmediatamente, quisieron uno” para su distrito, según nos cuenta Marc Vives, quien informa de que los paneles en braille y otros elementos llegaron a Madrid hace semanas.

El circuito hortalino

Todos los circuitos inclusivos han sido diseñados por Eduard Jornet, guía de montaña, y padre Kilian, campeón olímpico de montaña y de esquí. El circuito hortalino tiene dos recorridos circulares de 4 y de 5,37 km (el primero, apto para sillas de ruedas eléctricas, Joëlette y handbike). Ambos circuitos comienzan en el parque que discurre paralelo a la calle Aconcagua, prácticamente, desde la calle Emigrantes, pasando por el parque Villa Rosa y continúan junto al anillo verde ciclista hasta que uno se abre a la altura de la calle Dionisio Inca Yupanqui.

Se trata de un hermoso paseo que responde a la exigencia de acercar la naturaleza, pues, como declaran los promotores, “defendemos el deporte al aire libre y con paisajes inspiradores”. Además de tener un cierto grado de dificultad, pues pretende “promoverse el espíritu de superación entre todos los participantes”.

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