Kiko Veneno vino en un mercedes blanco, vio, venció y… convenció. Al menos, así lo entendieron los miles de espectadores que llenaron el pasado lunes, 29 de agosto, el auditorio Pilar García Peña. Y es que Hortaleza está de enhorabuena. Por fin este fantástico espacio vuelve a ser utilizado para disfrute de los vecinos del distrito. En este caso como sucursal de Los Veranos de la Villa que organiza el Ayuntamiento de Madrid, en el que se han programado tres conciertos gratuitos (Los Enemigos en julio y Kiko y Martirio en agosto), que como cabía esperar están teniendo gran éxito.

_SBM9805El público llenó el auditorio durante la actuación de Kiko Veneno / Foto Sandra Blanco

El concierto comenzó de forma rotunda con tres temazos, el mencionado, ‘En un mercedes blanco’, ‘Los delincuentes’ y ‘Memphis blues again’. Tras esta presentación el público estaba totalmente vencido, así que Kiko se dedicó a darle una vuelta de tuerca a su lista de canciones míticas.

Aunque hubo momento para la rumba y el baile, Kiko Veneno quiso demostrar que no es un artista que permanezca estancado tocando una y otra vez el mismo repertorio. Así que, tras un buen repaso a su discografía, sin esperarlo, sacó de la manga, en este caso de las bambalinas, al Cuarteto Bético de Cuerda, que dieron otro aire a los temas. Viola, violines y violonchelos acompañaron en gran parte del resto del concierto. Y bajo el asombro de la concurrencia sonaron, entre otras, ‘El lobo López’, ‘Echo de menos’, en las que los arreglos de cuerda aportaron una sutil sensibilidad. Y convenció.

_SBM0354Kiko Veneno, junto al Cuarteto Bético de Cuerda / Foto Sandra Blanco

Otro momento de sorpresa de la noche fue cuando Kiko Veneno decidió quedarse a solas con su guitarra en el gran escenario del auditorio. Y grande su versión de ‘La casa cuartel’. ‘Dice la gente’, invitó a la reflexión sobre la vida. Momento para la intimidad.

Además del acompañamiento de cuerda, Kiko se rodeó, como viene siendo habitual en los últimos años, de la fantástica Banda del Retumbe. Además, uno de los «hijos pródigos» de Kiko, Diego Pozo, antiguo delinqüente y garrapatero de por vida, estuvo virtuoso a la guitarra.

Ya en los momentos finales, el grupo volvió a sorprender. Esta vez se trataba de una atrevida versión de ‘La leyenda del tiempo’ de Camarón, antesala del apoteósico ‘Volando voy’ del final del concierto, que esta vez sí hizo mover las caderas de todos los presentes.

En definitiva sensibilidad y rumba a partes iguales en un concierto para guardar en la retinas.

Se echó en falta el clásico ‘Superhéroes de barrio’ que hubiera homenajeado a muchos vecinos anónimos que tienen su particular lucha diaria en este entorno de la periferia madrileña.

Agradecer al Ayuntamiento la propuesta de descentralizar Los Veranos de la Villa, de forma que cualquier vecino puede disfrutar de momentos de cultura de forma libre. Ójala que esta serie de conciertos sea el principio de otros muchos que se celebren en el Pilar Garcia Peña. Espacio y público sobran, únicamente hay que llenar el escenario de arte.

_SBM9809Foto Sandra Blanco

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