Si te gusta el rock, anota este dato para fardar de barrio ante los colegas: el primer concierto en Madrid de la banda gallega Siniestro Total fue en Hortaleza. Aunque ni siquiera su líder, el guitarrista y cantante Julián Hernández, lo tiene claro. “Creo que no, la primera vez que vinimos fue al Marquee”, rememoraba durante una entrevista en Radio Enlace, el pasado mes de mayo, días antes de que volvieran al barrio para tocar en las Fiestas de Primavera del distrito. Alguien se lo rebate. “Es más moderno decir eso, y es lo que puso Jesús Ordovás en su biografía del grupo, pero el primer concierto de Siniestro Total en la capital fue el 24 de septiembre de 1982 en el arroyo del Quinto, lo que hoy es la Gran Vía de Hortaleza”. Quien discrepa es Rubén Caravaca, por entonces un joven técnico de cultura de la Junta de Distrito, que presume de buena memoria. “Se montó un buen lío”. Y en eso coincide Julián Hernández. Como para no recordarlo.

‘CONTUBERNIO MARCHOSO’

Aquel Madrid de 1982 parece una distopía con el paso de los años. Lo gobernaba un señor ilustrado como Enrique Tierno Galván con el apoyo de los comunistas, y la ciudad había albergado ese verano la final del Mundial de fútbol. En los barrios faltaba de todo, menos música (ya saben, eran los tiempos de la Movida, pero también de la irrupción de grupos jevis como Obús o Barón Rojo, que arrastraban a las masas). Por entonces Hortaleza tenía algo que hemos perdido, una Semana de la Juventud plagada de actividades y conciertos. Aquel año el cartel lo formaban Derribos Arias, Mamá, Siniestro Total y, atención, Los Chunguitos.

Eran otros tiempos, y la jerga del momento contagiaba incluso al hermético diario ABC. “La juventud de Hortaleza ya está dispuesta para celebrar su semana de música, jolgorio, pitorreo (sic) y demás actividades del contubernio marchoso”, se leía en la noticia que publicaba el diario conservador el 16 de septiembre de 1982. La nota anunciaba que la Semana de la Juventud arrancaría “con el son bailongo” de la Orquesta Piraña antes de que Los Chunguitos amenizasen “el cotarro a base de rumbitas, su especialidad”. Unas líneas más adelante el redactor se delataba. “Marcha a tope, que dicen los modernos”, apuntaba el plumilla intentando imitar, con algo de torpeza, el tono de la muchachada. En ese párrafo menciona el festival Hortaleza-Sound, protagonizado por grupos del barrio y donde actuaría, como colofón, Siniestro Total. La prodigiosa memoria de Rubén Caravaca guarda el nombre de aquellas formaciones hortalinas. “Tocaron South’Boys (rockabilly), BDK (mods), Arkanus (pop) y Bomito (punk)”, apunta.

BOTELLAS POR EL AIRE

En 1982, Siniestro Total era una banda punk que acababa de grabar su primer puñado canciones. Ninguna llegaba a los dos minutos de duración, y eran delirantes. Sin tener disco en el mercado, temas como ‘Matar jipis en las Cíes’ o ‘Ayatolah!’ se popularizaron gracias a Radio 3. La formación, bautizada así tras un trompazo de Julián Hernández con un Renault 12 en una noche de juerga, tenía al frente la irritante voz de Germán Coppini, que después dejaría el grupo para formar Golpes Bajos. Le escoltaban Miguel Costas en la guitarra y Alberto Torrado al bajo. Entonces, Julián Hernández era el batería del grupo.

“Yo estaba en lo alto de la tarima de la batería y de pronto empecé a ver un cruce de botellas y piedras. Aquello era un todos contra todos y yo salté de la batería, así que me di una buena hostia"

“Cuando llegamos a Hortaleza nos contaron que habían echado a varios grupos de mods a botellazos”, relata en el libro Tremendo Delirio, escrito precisamente por dos hortalinos, Kike Babas y Kike Turrón, habituales de este periódico. El recibimiento no fue precisamente cordial. “Yo estaba en lo alto de la tarima de la batería y de pronto empecé a ver un cruce de botellas y piedras. Aquello era un todos contra todos y yo salté de la batería, así que me di una buena hostia. Todo el sarao salió en los periódicos, pero en sucesos”.

Julián Hernández, a la batería de Siniestro Total en un concierto en Rock-Ola en 1983. JUANFRAN SHOUT

MIEDO A LAS CRESTAS

Aunque tuvieron tiempo de tocar diez canciones (ya hemos dicho, ninguna llegaba a los dos minutos), el concierto apenas duró un cuarto de hora. “La trifulca empezó porque el montaje de los equipos se retrasó más de la cuenta. Los seguidores de Siniestro querían verlos a ellos, así que íbamos a contrarreloj con los otros grupos. Cuando empezó su concierto, la gente se subía al escenario”, cuenta Rubén Caravaca, que tuvo que acabar poniendo orden. “No hubo grandes incidentes, pero como podía ir a peor, decidimos con el grupo que acabara antes”.

La actuación terminó, y empezaron los problemas. “Se montó cuando el responsable de la Policía Municipal dio orden para que se apagaran las luces del recinto de los conciertos. Hubo una lluvia de todo. Fue una tormenta de cascos de cerveza, todo muy rápido. Aunque realmente no se llegó a una situación de pánico. Eso sí, la poli tenía miedo a tanta cresta”, apunta el entonces empleado de la Junta Municipal.

EL CACHÉ, EN UN ‘SEISCIENTOS’

Por aquellas Rubén era un novato, y ese día quiso que se lo tragara la tierra. “Era mi primer concierto en la Junta y creía que me iban a despedir. Valentín Medel (el concejal de distrito de entonces) me dijo que me preocupase lo justo para que no volviera a pasar”. El tumultuoso concierto tuvo su crónica en el diario El País (“Venían a decir que éramos unos novatos pero muy valientes”, apunta) y provocó la suspensión de las actuaciones de Derribos Arias y Mamá, programadas para el día siguiente. “Como anécdota, fue Pilar García Peña (que unos años después sería concejala de Hortaleza) la que me dejó su ‘seiscientos’ para pagarles el caché. Ellos nos habían pedido 30.000 pesetas, pero les dimos 90.000, ya que nos parecía que era poco viniendo cinco o seis personas desde Vigo”.

Tres décadas después, el último concierto de Siniestro Total en las Fiestas de Hortaleza se celebró en un auditorio que lleva el nombre de Pilar García Peña. Los vigueses ya no son tan punkis, y cobran más de 30.000 pesetas por actuación. Sin embargo, hay cosas que no cambian: el jefe de la Policía Municipal preparó un enorme dispositivo de seguridad para el concierto. Aunque crestas, esta vez, se vieron pocas.

Recorte de la noticia publicada en el diario ‘El País’ por los «espectaculares incidentes» en el concierto de Siniestro Total en Hortaleza.

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