En ocasiones, apelar a la testosterona es la mejor manera de convencer a tus socios para emprender un proyecto arriesgado. Daniel Atienza, hortalino y “barrionalista” confeso, utilizó el año pasado este recurso mientras intentaba persuadir a sus amigos David Velázquez y Javier Serrano, con unas cervezas sobre la mesa, de embarcarse en una locura. Y le funcionó.

“¿A qué no hay huevos?”, dijo tras garabatear en una servilleta la silueta del Silo de Hortaleza, uno de los edificios más emblemáticos del distrito. Era mayo de 2015 y la conversación se producía en el pub Calway Station de la calle López de Hoyos. Ante la incredulidad de sus amigos, Dani puso a prueba al dueño del garito. “¿Sabes que es esto?”, le preguntó exhibiendo el dibujo improvisado. “Es el silo del barrio”, respondió el tabernero. Dani ya tenía nombre para bautizar a la primera cerveza artesanal de Hortaleza. Aunque por delante quedaba todo lo demás.

URBANA PERO RURALBotella El Silo

“No ha sido fácil, pero nos hemos divertido mucho durante el proceso, y eso es lo más importante”, reconoce ahora David después de presentar, un año después y en el mismo lugar de la escena de la servilleta, la cerveza artesanal El Silo de Hortaleza, una pale ale que ya se puede disfrutar en más de 30 establecimientos del distrito.

A sus creadores “les sabe a barrio”. Incluso les recuerda al pueblo que fuimos. “El concepto de El Silo de Hortaleza remite a la Quinta de la Huerta de la Salud, un lugar donde había cereal, labranza, cultivos. Queríamos que nuestra cerveza evocara ese lugar”, explica Dani mientras enfatiza los aromas frutales y cítricos que afloran al abrir cualquiera de las 7.000 botellas producidas en la fábrica de Domus, en Toledo, con ingredientes que se han tenido que buscar, no quedaba más remedio, lejos del asfalto.

ORGULLO DE PERIFERIA

“Al principio pensamos en la manera de conseguirlos en el barrio, pero es imposible”, apunta David. Fue en su garaje donde se realizaron los primeros ensayos de esta birra barrial, orgullosa de su condición periférica. “También lo hemos hecho como consumidores de cerveza. Fuera del circuito de la cerveza artesanal del centro de Madrid es difícil encontrar algo alternativo a la industrial, que también nos gusta, en los barrios”, argumenta David con la aprobación de su compañero Dani, informáticos metidos a cerveceros que ahora compaginan sus trabajos con el reparto febril de las cajas de El Silo de Hortaleza. Ellos se encargan de todo el proceso, también de llevarte la cerveza a casa apenas unas horas después de recibir los pedidos en su web: www.cervezaselsilo.com

PADRINOS ILUSTRES

A pesar de la diligencia del reparto a domicilio, El Silo de Hortaleza se cata, sobre todo, en los bares. “Nos hemos quedado encantados con la aceptación que ha tenido en el barrio, y ya hay gente que la pide así: ponme una cerveza de barrio”, dice satisfecho David.

El proyecto ha contado con el respaldo de muchos ilustres de Hortaleza, que brindaron durante su presentación el pasado mes de junio en el Calway Station. Allí se la tomaron el humorista Agustín Jiménez, el actor y campeón de boxeo, Hovik Keuchkerian, la televisiva Carla Hidalgo y los Porretas, una banda de rock que ha hecho del culto al botellín una de sus señas de identidad. Ironías de la historia, Hortaleza fue durante décadas famoso por su excelente vino de garnacha, que provocaba peregrinaciones a los mesones del antiguo pueblo. Pero Hortaleza rima con cerveza, y alguien tenía que hacerla.

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