La Fundación Betesda se constituyó en Madrid el 30 de diciembre de 1994. Nació de la conjunción de las voluntades de dos asociaciones: Los Olivos y Fieles Comunidad de Ayala. La primera está formada por padres y tutores de personas con discapacidad intelectual y la segunda es una entidad que asume el problema de las personas con discapacidad intelectual y se compromete con ellas apoyando a sus familias.

Laura Monreal Guijarro, gerente de la fundación desde hace ocho años, recuerda que su primer reto fue poner en marcha el centro de Gran Vía de Hortaleza, cuya construcción estaba a punto de finalizarse. “Han sido años de trabajo intenso, organizacionalmente hablando la Fundación ha crecido mucho, tanto en número de profesionales como en personas atendidas. Esto ha supuesto numerosos cambios en la gestión y en la metodología de la intervención, a la vez que hemos vivido grandes estrecheces económicas por la fuerte crisis económica”.

OBJETIVOS ALCANZADOS

“Sin duda, lo más importante es el gran número de personas con discapacidad intelectual que se han beneficiado, al igual que sus familias, del trabajo desarrollado por la Fundación”, prosigue Laura. Para ello se han ido creando e impulsando distintos centros y servicios de atención en los distritos de Hortaleza y Tetuán.

Taller de cafetería impartido en la Fundación Betesda. F. BETESDA

“Contamos con dos residencias, dos viviendas tuteladas, centro ocupacional, centro de día, club de ocio y un programa de respiro familiar, a través de la oferta de estancias temporales que les permite conciliar su vida familiar y laboral, así como sus necesidades de ocio y descanso”.

RETOS FUTUROS

Preguntando a Laura sobre el próximo cuarto de siglo de la Fundación, la respuesta es muy clara: “De momento nos planteamos retos para los próximos cuatro años, como garantizar la mejor prestación de apoyos, tanto técnicos como profesionales”.

En breve, se va a aprobar el segundo plan estratégico y quieren visibilizar su organización incrementando su participación en su entorno próximo, en el ámbito del asociacionismo y en la sociedad en general. “Además, el envejecimiento de las personas a las que atendemos también es un reto, no solo para nosotros, sino también para todo el sector de la discapacidad”, concluye Laura Monreal.

A LOS 25 AÑOS DE LA FUNDACIÓN BETESDA

Como broche final a la celebración, qué mejor que un poema escrito por Andrés España, un amante de la poesía y la literatura creativa y una de las 130 personas que forman parte de Betesda, homenajeando el aniversario de la Fundación.

25 años han pasado
y no nos hemos enterado.
Detrás ha quedado
un cuarto de siglo ya alejado.
En un instante,
el pasado se ha relegado
al futuro más deseado.
Cuando queramos darnos cuenta,
a los 30 habremos llegado.
Cómo el tiempo pasa tan rápido,
ni nos habremos enterado

 

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