Una buena noticia para Hortaleza: Eva Losada Casanova, vecina del distrito y colaboradora de Hortaleza Periódico Vecinal, se confirma como una escritora excepcional. Acaba de publicar su tercera novela, Moriré antes que las flores (editorial Funambulista), digna sucesora de En el lado sombrío del jardín (cuarta en el Premio Planeta 2010 y finalista en el Premio Círculo de Lectores de ese año, editada en 2014) y El sol de las contradicciones (Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones en 2016, publicada en 2017). Las tres obras abruman por el oficio desplegado. Son novelas escritas con un inusual dominio de la forma, muy trabajadas, con muchísima literatura, con constantes metáforas e imágenes.

En Moriré antes que las flores, Eva nos lleva a los bosques segovianos para, de nuevo, a través de sugerentes atmósferas, involucrarnos en una dura historia.

Nos acercamos a Eva. La intensidad de su obra la encontramos en su rostro y en el interior que se adivina.

PREGUNTA: ¿Cuáles son tus vínculos con Hortaleza?

RESPUESTA: Vivo cerca de la calle Añastro, donde llegué hace veintiún años, tras siete años fuera de España. Es un barrio muy verde, todo árboles, su dehesa es maravillosa, un rincón por el que paseo a Elvis, un pastor inglés con el que vivo. Mi vínculo con Hortaleza es emocional. Es un barrio multicolor, hay de todo. Es un crisol social fantástico, viven muchos extranjeros. Sobre todo, franceses. Me gusta mucho mi barrio.

¿Cómo empiezas y cómo llegas a dominar tanto tu oficio?

Empecé a escribir con 8 años. Todo lo que no entendía me lo explicaba a través de la escritura. Me fascinaba el contagio de unas palabras con otras. Mi casa era un altavoz de poesía. La poesía me ha unido mucho a mi padre. Viajábamos escuchando poemas de Machado, Lorca, León Felipe, Cernuda, Espronceda, Bécquer… Desde que mi padre murió, comparto más literatura con él. Mi madre es una grandísima lectora y ha tenido su papel en esta novela, a ella se la he dedicado. Al final eres una niña que crece entre libros, eso ayuda. No soy filóloga, ni periodista. Me licencié en Ciencias Económicas. Me he formado leyendo. Un libro me llevaba a otro. Un día me detuve y comencé a escribir en serio, con disciplina. Todos los días.

“La poesía me ha unido mucho a mi padre. Viajábamos escuchando poemas de Machado, Lorca, León Felipe, Cernuda, Espronceda, Bécquer...”

¿Qué es para ti la literatura?

La literatura es el lugar en el que habito. Es todo. Me levanto y me acuesto metida en un libro.

En la novela Moriré antes que las flores coexisten varios temas trascendentales, sobre todo relacionados con las mujeres, y de nuevo uno fundamental en tu obra: el peso del pasado. ¿Cómo articulas los dos tiempos en los que transcurre la novela?

Hay dos planos temporales que se entrelazan, juego con varios recursos para lograrlo. Me gusta experimentar con el tiempo narrativo. Este libro trata sobre la memoria viva. La novela gira en torno a José Balbín, personaje inspirado en José Antonio Balbontín, un escritor, poeta y peculiar político republicano. Ada y Livia van construyendo en torno a él y en torno a sí mismas. Hay un momento en la novela en el que desaparecen ambos planos temporales en un mismo espacio.

Otro tema es el exilio español tras la Guerra Civil, ¿cómo fue aquello?

Fue terrible. Yo lo sufrí en mi familia: una parte se fue a Méjico y otra a Londres, y no volvimos a tener relación. A través de las obras de José Antonio Balbontín, que era mi tío abuelo, he entendido lo que es el exilio. Lo he ido investigando y comprendido, pero ese dolor ajeno solo lo sientes a través de la imaginación. La novela empieza con la frase de Rousseau “Solo la imaginación puede enseñarnos el dolor ajeno”. De eso trata la novela, del dolor ajeno.

Se mantiene en tu última obra la importancia de los sentidos y de otras disciplinas creativas, sobre todo pintura, música y cine, y un original empleo de los animales en la trama. ¿Por qué le das tanto valor literario a los animales?

No puede ser de otro modo, yo vivo rodeada de animales. Gatos, perros… Las arañas, urracas y vencejos son hortalinos. Un país desarrollado lo es también por el respeto a los animales, y a Hortaleza y España les queda un trecho.

Diriges el espacio creativo La Plaza de Poe, que está en Ventas ¿Qué papel juega en tu vida la enseñanza?

La escuela me da de comer, me alimenta físicamente, emocional e intelectualmente. Aprendo mucho de mis alumnos, me enriquece. Me gusta la docencia, compartir lo que yo he aprendido.

Eva Losada Casanova en el parque Huerta de la Salud. JAVIER PORTILLO

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