Es sábado y casi no quedan entradas. Un hervidero de gente llena el hall de este antiguo mercado, ahora centro cultural. María levanta la mano al ver entrar a Paquita y a Carmen, sus compañeras de asiento. Un grupo comenta la obra del sábado anterior: la Guerra Civil no deja indiferente a nadie.

“Pues esta semana parece que veremos algo muy diferente”, le explica Ramón a Manuel, “porque se trata de una compañía de Valencia y hacen teatro gestual”.

Ya son casi las siete y la hora se acerca. El público se aproxima a la entrada de la sala. Sobre una mesa, numerosos vasos de plástico numerados contienen pastillas de colores. Un cartel indica que se debe tomar una dosis de Dement Forte antes de entrar.

Carmen toma uno de los vasos ante la mirada atónita de María… “¡Claro, tenemos que seguir las instrucciones!” Entran y ocupan sus asientos en una sala casi llena. Hay pocas butacas libres y bastante gente que espera fuera a que quede un hueco. Las puertas se cierran, las luces se apagan y una voz en off traslada al público a un hospital psiquiátrico.

Sobre un escenario blanco aparecen tres internos del pabellón seis. Sin palabras van narrando historias e introduciendo a los espectadores en sueños donde la parte diabólica y angelical luchan por su supremacía. La comida, el aseo o los tratamientos de shock hacen que el momento final se acerque.

La cara de sorpresa de Paquita, al ver a uno de estos locos despojarse de su ropa y quedarse solo cubierto por una bandeja, contrasta con las carcajadas de María y el semblante serio de Carmen.

Llegamos al final y nuestros locos abandonan el escenario. “Pero…, ¿ya ha terminado?” Las luces no se encienden y nadie se va. Aparecen portando escobas para barrer el escenario con la cordura recuperada. Ahora, sí. Abandonamos la sala.

Los grupos van comentando las particularidades de la obra. Hay opiniones para todos los gustos, pero muchos aún tienen la sonrisa en la cara.

María y sus amigas quedan para la próxima semana. La programación indica que una compañía de Sevilla representará una obra de tema artístico.

Ramón y Manuel también volverán la próxima semana, siempre les ha gustado el teatro y esto de tenerlo tan cerca de casa es un privilegio.

Los locos ficticios (la compañía Barana Teatre) también abandonan el centro cultural. Unos cientos de kilómetros les separan de casa. El teatro amateur no permite una noche de alojamiento en la capital. Hasta que el certamen se falle, soñarán con llevarse alguno de sus premios. De momento, los ganadores han sido los vecinos de Hortaleza.

Inauguración del certamente / Foto Javier Portillo

El calendario de representaciones es la siguiente:

– 27 de enero: La madrugada herida
– 03 de febrero: Dement forte
– 10 de febrero: El pincel roto
– 17 de febrero: El otro caballero de Olmedo
– 24 de febrero: El padre de todos nosotros
– 03 de marzo: Estocolmo, se acabó el cuento
– 10 de marzo: La ratonera
– 17 de marzo: El enfermo imaginario
– 24 de marzo: Dudas razonables
– 07 de abril: El nombre
– 14 de abril: Si algo puede suceder

Las compañías participantes optarán a cualquiera de los cuatro premios en concurso. Un primer premio de 2.800 euros, un segundo premio de 1.600 euros, un tercer premio de 1.000 euros y premio del público de 600 euros. La clausura del certamen y entrega de premios tendrán lugar el día 21 de abril.