Nació en el año 1988 de la mano de un grupo de amigos y familiares de la zona, entre ellos, Antonio Rodríguez Sáez o, como se lo conoce entre sus más allegados, Tono. Socio fundador, tenía 22 años cuando fundaron la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Hortaleza y ahora, a sus 55, todavía continúa siendo un hermano más que asiste y participa de todos los actos que se celebran.

Tono junto a María de las Mercedes Ruíz Fernández, más conocida como Merche, también hermana de la Hermandad Rociera de Hortaleza, hablan sobre la experiencia que supone para ellos pertenecer a una asociación religiosa de estas características.

UN PROPÓSITO HUMILDE

La Hermandad Rociera de Hortaleza surgió en sus orígenes con el propósito de crear una comunidad donde refugiarse, como un grupo de reunión donde compartir el tiempo y crear una tradición con amigos, familiares y vecinos del barrio. Tono explica que en aquella época el barrio aún estaba muy castigado por las drogas. La vida local y las tradiciones habían desaparecido o se habían trasladado por completo a un segundo plano. Se escogió la Virgen del Rocío porque en los años ochenta era muy conocida en toda España, a pesar de ser una vocación totalmente andaluza. “Ninguno de nosotros habíamos estado nunca en El Rocío”, apunta Tono.

El 25 de abril de 1988 se constituyó oficialmente la Hermandad Rociera de Hortaleza. En un primer momento, el lugar de reunión que se escogió fue un bar localizado en la avenida de la Virgen del Carmen. Más adelante, la sede canónica y oficial de la hermandad se trasladó a su emplazamiento actual. Finalmente, en julio de este mismo año, Tono y el resto de hermanos que, por entonces eran en torno a 15 personas, salieron en su primera romería por el barrio. “Aquí las únicas fiestas que había cuando entró la democracia eran las Fiestas de Primavera de Hortaleza”.

El 25 de abril de 1988 se constituyó oficialmente la Hermandad Rociera de Hortaleza

Tono recuerda la sorpresa y perplejidad que reflejaba todo el vecindario en estos primeros actos religiosos públicos, pero afirma que tuvo una muy buena acogida y que, con el paso de los años, se han ido sumando cada vez más fieles a la hermandad. La Hermandad Rociera de Hortaleza siempre ha estado estrechamente ligada a su parroquia, San Martín de Porres, junto a la cual participan ayudando a los vecinos del barrio de Hortaleza que más lo necesitan.

En comunidad asisten a las sabatinas, misas que tienen lugar todos los primeros sábados del mes, organizan actividades en grupo como viajes o excursiones y se preparan para El Rocío cuando las fechas se acercan en el calendario.

PREGRINACIÓN A EL ROCÍO

El Rocío tiene lugar el lunes siguiente al domingo de Pentecostés, el cual varía cada año estableciéndose 50 días después del Sábado Santo. Después de dos años, El Rocío volvió a celebrarse el pasado 6 de junio de 2022. Esa fecha se inicia con una peregrinación o camino de todas las hermandades hasta la aldea de El Rocío en el municipio de Almonte, Huelva.

La hermandad de Hortaleza acudió a la celebración de El Rocío bajo el amparo de su hermandad madre, la Hermandad de la Palma del Condado, junto a la cual inicia su peregrinación hasta la localidad de Almonte. Se trata del momento más duro y a su vez emocionante y satisfactorio de toda la romería, nos confiesan Tono y Merche. Recorren a pie, a caballo o subidos a las tradicionales carretas numerosos kilómetros por un camino de polvo y a unas altas temperaturas. “Llegar del camino, cansado, lleno de polvo y arrodillarte en la verja y ver a la Virgen es de lo más emocionante”.

Una vez allí, se realiza el acto de presentación de todas las hermandades y tiene lugar oficialmente el comienzo de la romería de El Rocío que dura hasta el siguiente martes en el que se da por terminada esta festividad.

Durante el transcurso de El Rocío, los hermanos de las más de 120 hermandades que acuden a día de hoy a la romería viven lo que son para ellos los días más especiales del año. Comparten su fe y su alegría de poder estar en la aldea de El Rocío otro año más, pero también recuerdan a aquellos que ya no están y que como los rocieros dicen “se encuentran en las marismas del cielo”. Son unos días en los que todos están unidos y dejan de tener importancia las diferencias que puedan existir entre nosotros, afirma Tono.

El Rocío

Celebración tras la procesión del Simpecado el pasado 8 de mayo por las calles de la UVA y de Parque de Santa María. RODRIGO MINGO

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