El joven poeta Adrián Domínguez Bustos nació y se crio en Manoteras, en la plaza Monterrey, cuya memoria considera uno de sus mejores recuerdos. Tanto es así que, aunque hace tiempo que no vive en el barrio, siempre se ha sentido unido a él.

A sus 20 años, estudia Ciencias Políticas y Gestión Pública. Profesión que tenía clara desde muy pequeño, pues con tan solo 12 años pidió por Navidad un libro de Marx «para saber lo que iba a estudiar de mayor».

Aparte de la política, Adrián tiene otra gran pasión, la literatura, a la que también comenzó a dedicarse a muy temprana edad. Su primer poema lo escribió con tan solo 8 años y ahora forma parte de su primera obra publicada, Pasaporte apátrida, que puede comprarse en múltiples plataformas online.

Un poemario que toca temas tan amplios y tan universales como el desamor, la muerte, la amistad… Todas aquellas inquietudes que han protagonizado la infancia y adolescencia de Adrián, quien manifiesta una gran admiración en las páginas de su obra por los llamados poetas malditos, término que hace referencia a los artistas y escritores cuya obra y vida fueron en contra y al margen de la sociedad. «En España, unos de los poetas malditos con más renombre es el madrileño Leopoldo María Panero, fallecido en 2014″, resalta Domínguez.

Siempre ha creído que «la escritura es fundamental para el desarrollo de cualquier persona, ya que te ayuda a ordenar la mente y descubrir quién eres». Para él, un folio en blanco es como una ventana hacia la libertad. Precisamente, eso es lo que le aporta la escritura: libertad y estabilidad. «El folio y el papel son unos grandes aliados que nunca te fallarán».

Tanto la portada como el resto de ilustraciones de ‘Pasaporte apátrida’ son del artista Sinhuesos. EDITORIAL LETRAME

Compatibilizar sus dos pasiones nunca ha supuesto ningún problema para él porque «siempre puedes encontrar un hueco para escribir, sobre todo si te viene la inspiración». Recuerda que una vez se puso a escribir un poema de este libro en el metro de camino a la universidad, que, como no podía ser de otra manera, lleva el título de «Inspiración».

Además, por suerte, su familia y sus amigos lo apoyan en todo, actos que agradece enormemente, «sobre todo ahora en estos tiempos tan fríos e insípidos donde la amistad es la gran aliada para seguir cabalgando».

"Un pueblo con cultura es un pueblo libre"

Sin embargo, reconoce que encargarse del marketing en esta era digital es muy laborioso, «si no tienes seguidores en las redes sociales no eres nadie». Por ello, defiende que desde las instituciones se debería apoyar mucho más a la cultura para dar alas a los artistas porque «un pueblo con cultura es un pueblo libre».

En cuanto a sus planes de futuro, está experimentando nuevos géneros, le encantaría publicar nuevas obras y enseñar al mundo cómo es realmente, ya que escribir es la mejor manera que tiene de expresarse y mostrarse tal y como es. Además, está trabajando en un nuevo proyecto relacionado con las artes plásticas.

Para finalizar, Adrián dedica este poema al barrio de Hortaleza:

ODISEO

Volví a las calles y a las paredes

que me vieron crecer,

creyendo que volvería a casa,

pero ya no estaban ahí.

Creí que, volviendo al lugar

donde pasé mi infancia,

conseguiría regresar a mi hogar,

pero ya nada estaba ahí.

Miré hacia arriba,

pero ya no estaba ahí,

nadie estaba ahí…

La peor y más dura

de las odiseas

es la de regresar a Ítaca.

Adrián Domínguez Bustos. DANIEL MILLS SALCEDO

 

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