Suena a ficción, pero Hortaleza y Canillas tuvieron sus respectivos ayuntamientos hasta hace sesenta años. Los dos antiguos pueblos conservaron municipalidad y alcaldes propios hasta el 22 de julio de 1949, cuando el entonces jefe de Estado, el dictador Francisco Franco, estampó su firma en un decreto que ordenaba la anexión a Madrid de trece localidades colindantes. Se resolvía así, con esta solución salomónica, el quebradero de cabeza que suponía el proyecto de expansión de la capital.

“El debate nace en 1931, en plena República, cuando por primera vez llega a Hortaleza una notificación sobre la existencia de un proyecto para el crecimiento urbanístico de Madrid. Entonces existía una alternativa a la anexión, que consistía en la creación de un anillo verde de circunvalación que uniera Madrid con los municipios de alrededor. Tras la guerra se impone la idea de la anexión, que se concreta en 1941 pero no se aprueba en Consejo de Ministros hasta 1949”.

Vista aérea del pueblo de Hortaleza en 1955, poco después de la anexión a Madrid.

Aquiles Obispo relata el proceso que abocaba a Hortaleza y a Canillas a convertirse en barrios de la gran urbe, y al que dedica un capítulo de su libro Más de cien años de historia de Hortaleza. Una fecha histórica, en la que comenzaba la colosal transformación del pequeño y agrario pueblo de Hortaleza, que contaba con unos 1.500 habitantes en 1949, en un extenso distrito, donde hoy residen más de 170.000 vecinos.

ADIÓS A LA VIDAD RURAL

La anexión, que Aquiles Obispo califica como “el mal menor”, revolucionó la vida de las dos pequeñas localidades, que en pocos años dejaron atrás su estampa rural para convertirse en parte integrada del entramado urbano madrileño. Y el progreso tiene su precio, como lamenta Aquiles: “Personalmente me duele que se hayan borrado muchas referencias históricas. A lo mejor son cosas anecdóticas, que no tienen mucha importancia, pero si una piedra llevaba 150 años en un determinado lugar, debería haberse conservado ahí. También es una pena que no se haya conservado prácticamente nada del antiguo pueblo de Canillas”.

“Es una auténtica pena que no se haya conservado prácticamente nada del pueblo de Canillas" Aquiles Obispo

Detalle del mapa topográfico nacional del año 1875. INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Francisco Caño, de la asociación vecinal Villa Rosa, llegó al distrito en los años setenta, cuando todavía conservaba estampas típicas de la vida rural castellana. “Evidentemente perdió el encanto de sus arroyos, sus humedales y sus fuentes, y toda la riqueza de flora y de fauna que poseía hace apenas unas pocas décadas. Ha perdido calidad ambiental, tan necesaria en estos tiempos, y una forma de vida, basada en la convivencia y en la proximidad, que ya es irrecuperable”.

El imparable incremento poblacional experimentado durante décadas fue siempre por delante de la construcción de infraestructuras. Un desequilibrio que incidía en la calidad de vida de esos miles de familias que llegaron del campo al extrarradio madrileño en busca de prosperidad. Los vecinos de Hortaleza, tras años de lucha y reivindicaciones, han conquistado, paso a paso, los servicios y los equipamientos que requiere la cifra de habitantes del distrito, mayor que la de muchas capitales de provincia.

POR LA DESCENTRALIZACIÓN

Sin embargo, mirando otros municipios madrileños del mismo tamaño, salimos perdiendo, como explica el concejal socialista Ramón Silva. “Si comparamos Hortaleza con Alcobendas, Villaverde con Getafe o Carabanchel con Leganés, desde luego tienen menos competencias”. La sensación de agravio ha crecido en los últimos años tras polémicas medidas, como la implantación de los parquímetros en Hortaleza, una decisión que el Ayuntamiento de Madrid tomó a pesar de la mayoritaria oposición de los vecinos.

Para muchos, el consistorio sigue demasiado lejos de los barrios periféricos, y no sólo en sentido literal. Juan Carlos Aragoneses, columnista de este periódico y buen conocedor de la historia de Hortaleza, comparte esa idea. “Sin lugar a dudas estaríamos mejor gobernados por una corporación elegida entre nuestros convecinos. Nosotros sabemos cuáles son nuestras necesidades. Siempre se nos ha ninguneado desde la Plaza de la Villa, y ahora desde Cibeles”.

JUNTA SIN PARTICIPACIÓN

El centralismo del Ayuntamiento de Alberto Ruiz-Gallardón no es el único responsable de esa frustración generalizada, sobre todo, entre el tejido asociativo del distrito. Desde las últimas elecciones municipales, celebradas en 2007, los órganos de participación ciudadana han sufrido un notable deterioro, y la gestión del actual equipo de gobierno de la Junta de Hortaleza ha enfrentado en varias ocasiones a la concejala Elena Sánchez Gallar con el movimiento vecinal.

La presidenta del Partido Popular del distrito Centro, y antigua concejala de Ciudad Lineal, no reside en Hortaleza, y antes de aterrizar en el distrito, donde fue ubicada por el alcalde, era una completa desconocida incluso para los votantes del PP. Decisiones como la privatización de la tradicional Cabalgata ponen en cuestión la representatividad de la Junta de distrito, que en ocasiones actúa desoyendo a la mayoría de los vecinos y vecinas.

“Ahora la Junta Municipal de Hortaleza es un simple escaparate de un Ayuntamiento fuertemente centra lizado, y no está dotada de una autonomía real, ni de un presupuesto adecuado. Aparenta una falla de cartón piedra desde la que nos saluda el concejal presidente de turno”, sentencia Juan Carlos Aragoneses.

Esa falta de representatividad que aprecian muchos hortalinos ha extendido en el distrito una especie de sentimiento barrionalista, que reclama poder elegir directamente al concejal de distrito, así como aumentar las competencias de la Junta Municipal, reivindicaciones que hace suyas Ramón Silva. “Hay que cambiar la gestión actual del Ayuntamiento de Madrid y apostar, de verdad, por la descentralización, porque lo importante es que las juntas municipales de distrito tengan competencias que hoy por hoy no tienen, y con las que realmente podrían resolver los problemas que les plantean los ciudadanos”.

¿AYUNTAMIENTO PROPIO?

La descentralización compensaría la autonomía arrebatada hace sesenta años a Hortaleza y a Canillas sin ningún tipo de legitimidad democrática. Entonces, los vecinos sólo pudieron acatar el decreto del régimen franquista. En nuestros días, esta cuestión habría sido muy diferente, según Aquiles Obispo.

“Votaría claramente por la segregación de Hortaleza del municipio de Madrid" Juan Carlos Aragoneses

“Hoy sería imposible. No se hubiera producido la anexión, y en esta respuesta va implícita la postura de los vecinos. No es lo mismo tomar esa decisión después de una guerra, en el franquismo, donde la participación ciudadana era nula, que después de la Constitución. No soy capaz de imaginar que Madrid quiera Alcobendas”.

Juan Carlos Aragoneses va mucho más lejos. “Pensemos que se plantea la anexión a Madrid, pongo por caso, de Getafe. Creo que el corte de mangas sería de órdago. Si la consulta es en sentido contrario, es decir, sobre la segregación de Hortaleza del municipio de Madrid, no sé cuál sería el resultado, pero yo votaría por la segregación y por la formación de una mancomunidad”.

 

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