Este Día del Padre no es una fecha que quiera recordar Sandra N., vecina de Manoteras. Hoy su hija viajaba a Argentina e iba a ser difícil volverla a ver en mucho tiempo. Pero las maletas estaban hechas y Sandra había quedado en llevarla al aeropuerto. El coche lo había dejado aparcado el día anterior en la calle Alicún, frente a la Escuela Infantil El Carmen «en zona de chalets a pocos metros del número 19, al ladito del que quemaron el 20 de diciembre«.

De lejos todo estaba normal, pero al llegar vio que un cristal estaba roto y el interior del vehículo había ardido. Se repetía el mismo modus operandi que en ocasiones anteriores: lugar, día de la semana, hora, rotura de cristal, líquido inflamable… y ninguna detención.

Desde el pasado 5 de febrero, también viernes y a pocos metros de donde ahora volvía a repetirse la misma escena, la amenaza de la quema de coches persistía pero iba perdiendo intensidad. Hace poco más de un mes, la indignación vecinal era patente; ahora, según un vecino de la propia calle Alicún, «es inaceptable».

Sandra N. acaba de volver después de tres meses al barrio. Tiene un trabajo a tiempo parcial y, en tanto surge otro mejor, había decidido usar transporte público y solo mover el vehículo para que no estuviera aparcado en el mismo lugar. No obstante, en abril iba a tener que utilizarlo porque en Alcobendas le había salido un «pequeño trabajo», pero solo era posible si utilizaba el coche. A la difícil situación actual de Sandra, se le añade esta otra limitación y el hecho de que le han privado de algo que es más que material: «Fueron muchos años que me acompañó mi coche, muchas anécdotas, viajes con mis niñas, viajes nuestros. ¡Tantos recuerdos…! No tengo rabia solo tristeza….».

A la busca del pirómano

Charo, una vecina de Vélez Blanco nos cuenta que hace quince días la policía paró y pidió la documentación a un trabajador de la EMT que salía hacia las cinco de la mañana de su casa. Tras la identificación, le explicaron que «este caso es prioritario y que la secreta está durmiendo en el barrio», algo que, a la vista de los hechos, Charo y otros vecinos ponen en duda y vuelven a plantearse si pasaría lo mismo en el barrio de Salamanca o en la Moraleja. Algunos declaran no entender nada, otros expresan su rabia y alguno, incluso, plantea contratar un detective dado que la policía no ha resuelto el caso después de muchos meses.

Esta tarde Sandra ha acudido a la denunciar los hechos. Ajena a que en el mismo lugar, los mismos días y del mismo modo se repetía en Manoteras la quema de coches, declaraba a este periódico vecinal que lo hacía «para que no le ocurriera a nadie más». Sin duda, no ha sido un buen día para Sandra, pero mantiene el ánimo: en su perfil en las redes encontramos una frase positiva: «en la vida todo se consigue poco a poco».