Sábado 19 de junio. Sala Espacio Pegaso. Miguel anuncia el final de la temporada de Kulture Market hasta septiembre para dar rienda suelta a los espacios abiertos con el solsticio de verano. Morgan toma la palabra y nos habla de poesía y poetas y de cantautores; no pierde la ocasión de recordarnos que quedan pocos días para entregar los relatos breves de «Cruzar la Antártida», concurso que organiza Kulture Market junto con Radio Enlace, Danos Tiempo, Kultura Komissiya  y este periódico. Tema de los relatos: las estrellas.

Julio Hernández, cantante y poeta cubano, sube al escenario. Se acerca al micro, se presenta y canta su primer tema: Polvo de estrellas. Dos apuntes sin mucha importancia: 1. ¿Morgan y él estarían compinchados? 2. ¿Quién no pensó que ese simpático cantante era en realidad hijo del grandísimo Pablo Milanés? Oye, igualito igualito. Y no solo en el aspecto físico. Su música y las letras de sus canciones van de lo romántico a lo reivindicativo como quien no quiere la cosa, como si fuera tan fácil. No hay que poner etiquetas, pero, para mí, es la Nueva de la Nueva trova.

Y en estas estaba trovando Julio cuando, no sé muy bien de dónde, apareció en la sala La Maremoto. Subió al escenario a compartir canciones con él bajo la apariencia de improvisación; ahí hay mucho trabajo y mucho ensayo, a mí no me la dais. Fantástica la interpretación a dúo.

La Maremoto y Julio Hernández en la sala Espacio Pegaso. ANTONIO GARCÍA

La Maremoto y Julio Hernández en la sala Espacio Pegaso. ANTONIO GARCÍA

***** DESCANSO – VISITE NUESTRO BAR *****

Pensé: pobre el siguiente. Julio y La Maremoto han dejado el listón muy alto. Volvemos del bar y en el escenario estaba ya ese, el pobre que lo iba a tener muy difícil: Orlis Pineda (kañautor) y Efraín Jorge (intérprete de hip hop). Un mix que hacía convivir La Habana y Vallekas, la trova y el hip hop, el calimocho y el mojito…

Orlis, que compartió escenario con Antonio Vega, nos regaló un par de momentos de esos en los que el respetable mueve los mecheros o la linterna de los móviles. Luis Eduardo Aute cantaba: «Qué me dices, cantautor de las narices, qué me cuentas con ese aire funeral». Pues… giro de 180 grados. Fue un conciertazo divertidísimo en el que lo mismo se exaltaba la reivindicación de Lo Público (para Vallekas y para Hortaleza), como nos encontrábamos Disparando luz, lanzábamos algún recadito al Amigo neoliberal o cantábamos Revolucionando.

Run run en la sala… Algunos movimientos parecen indicar que vamos a bailar. ¡No! Covid manda. Miradas de reojo, alguien se encamina de forma huidiza al final de la sala… Se contonea como quien no quiere la cosa; no baila porque está prohibido, pero se produce el efecto llamada y otras álguienes hacen lo propio. No era mucho baile, dejémoslo en un entrenamiento. Así que, deberían volver a cantar cuando podamos movernos al ritmo del son cubano fusionado con el hip hop.

Solo me queda decir: ¡Viva Cuba! y dejar esta estrofa que habrá de leerse a ritmo de rap, que me he soltado la melena:

Último concierto, que llega el verano.

Aires de Cuba cruzan el escenario.

Efraín y Pineda van de la mano

y hablan, ¡por supuesto!, del Rayo Vallecano.

Nos vamos riendo, nos vamos cantando,

Nos vamos a casa… revolucionando.

Recuerda: Si te apetece participar del proyecto de Kulture Market, ponte en contacto en: kulturemarket@yahoo.com

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