Cuando Lucía y Jonathan se mudaron hace un par de años a la calle Gomeznarro, en el barrio de Canillas, abrieron el grifo de su nuevo hogar y dejaron de pensar que el agua de Madrid era la mejor del mundo. Porque en su vivienda salía con un desagradable tono amarillento y regusto metálico.

En un primer momento creyeron que se debía al tiempo que había pasado la casa cerrada. Pero transcurrieron los meses, y el agua seguía sabiendo a rayos. Cambiaron las tuberías y el problema persistía. Hasta que Lucía, embarazada, sufrió una dermatitis. “Y nunca había tenido un problema parecido”, asegura la joven. Sus sospechas se confirmaron hace unas semanas: el agua de su casa no es saludable porque supera los niveles permitidos de hierro y nitritos.

Durante meses, la pareja advirtió al Canal de Isabel II del problema en su hogar, y la empresa pública reiteró siempre que el agua era potable. Pero un análisis realizado en octubre por el laboratorio municipal de Madrid Salud confirmó los índices insalubres en su vivienda. También en otra de la misma calle y en el centro de mayores Nuestra Señora de la Merced.

Decenas de familias de la calle Gomeznarro han reclamado análisis del agua de sus viviendas, porque del mismo modo sale amarillenta, y la alarma provocó que el Pleno de Hortaleza de noviembre aprobara una moción de urgencia para instar al Canal de Isabel II a “solucionar estas incidencias de potabilidad” en el menor tiempo posible y proporcionar agua potable a los afectados.

OBRAS EN CANILLAS

La moción y el revuelo que generó la noticia en las redes sociales, saltando a los medios de comunicación, ha movido al Canal de Isabel II a tomar medidas. En un primer momento, la empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid emprendió unas obras urgentes en la calle Gomeznarro para sustituir 778 metros de tuberías.

Además, a finales de noviembre anunció que en el primer trimestre de 2018 cambiará cuatro kilómetros de “conducción de abastecimiento que se encuentra fuera de norma” en las calles Nápoles, Andorra, Servator, Valdecaleras, Parma, Milán, Palermo, Cala Basa, Canillas y Utrillas, todas en el barrio de Canillas, con un coste de 1.777.227 euros.

En casa de Lucía y Jonathan han recibido la noticia con cautela, y siguen bañando a su hija pequeña, de apenas unos meses, con garrafas de agua mineral que pagan de su propio bolsillo. La moción aprobada por el Pleno de Hortaleza solicitaba al Canal que abasteciera a las familias afectadas con agua embotellada, pero lo han hecho con retraso.

En casa de Jonathan y Lucía, el problema está aparentemente resuelto por el momento, aunque no llegaron a recibir las garrafas del Canal porque han empezado a suministrarse en los últimos días, como denunció Rosa, otra afectada, en la Cadena Ser.

«Nos llegan garrafas de cinco litros, pero no son suficientes para todo el barrio. Son 50 garrafas al día, y las ponen a las ocho de la mañana, y cuando la gente quiere bajar a por ellas ya no quedan», explicó esta vecina de la calle Gomeznarro, detallando que el agua sale en su casa con aspecto de «vino blanco», y que sigue esperando los resultados de los análisis de su domicilio. «El otro día quité el filtro del grifo y me salieron trozos de hierro», aseguró.

Ante la preocupación extendida entre los vecinos y vecinas de Canillas, la Junta Municipal de Hortaleza ha organizado un acto informativo el lunes 18 de diciembre, a las 18 horas en el centro de mayores Nuestra Señora de la Merced, próximo a las viviendas afectadas de Gomeznarro, para resolver dudas con técnicos y especialistas del Departamento de Servicios Sanitarios, Calidad y Consumo, de la Sección Control de Calidad de Agua, de Madrid Salud y del Canal de Isabel II.

 

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