“Como un soplo de aire” la definían en las redes. De hecho, desde su terraza, se ha venido asomando a las pantallas del distrito (y de más allá) para levantar del sillón-bol a gentes de toda edad y ponerlas a hacer deporte o a bailar, según quien lo mire.

Se llama Ana Egea y tiene el sobrenombre barrial y youtuber de Ana Dans. En marzo pasado, cuando la terrazas de los domicilios podían ser pistas de atletismo, como demostró Cristino Sandoval con su maratón, Ana las transformó en pista de baile solidaria donde prepararse, desentumecerse o, incluso, lucir el palmito.

Ella se define como «una chica del barrio de Villa Rosa de toda la vida», a lo que añade con seguridad que tiene 45 años y que lleva dedicándose «a clases de baile como hobby desde hace casi 28″. Ana es, en realidad, farmacéutica y profesora en el instituto público Leonardo Davinci, donde da clases en la rama sanitaria. Solo hablar de Formación Profesional y Ana reivindica un nuevo centro para Hortaleza.

Reconoce que lo que le gusta es enseñar y, por ese motivo, nunca dejó las clases de baile. Cuando era “jovencita”, nos cuenta, se planteó: “¿Dónde puedo conseguir dinero para no estar tirando de mis padres?” Y así comenzó a ser monitora de baile mientras se licenciaba en la vida, la universidad y el barrio.

Ana Egea, actuando en una de las fiestas infantiles por la Cabalgata Participativa de Hortaleza en el parque Clara Eugenia. SANDRA BLANCO

IMPLICADA EN EL BARRIO

Ana participa en el AMPA del colegio público Ramón Pérez de Ayala y en la asociación vecinal Villa Rosa, donde lleva toda su vida. Su padre estuvo desde los inicios en el movimiento vecinal y ella creció “viéndole trabajar por sacar adelante un club deportivo de baloncesto y un montón de cosas”.

Nos cuenta que con el encierro en casa sentía impotencia por no poder ayudar y se le ocurrió la posibilidad de grabarse en la terraza para subirlo a su canal de Youtube. Después los distribuyó por muchos grupos y sitios de Hortaleza, en los coles, en las clase de baile, con sus alumnos…

De momento hay disponibles en quince sesiones, cada una de las cuales contiene cinco temas y coreografías. Algunas son solicitudes de canciones y, en las últimas, se cuelan saludos y otras músicas. “Lo único que hay que hacer es querer hacerlo”, declara. Aunque ella es profesora de gim jazz, explica que estos vídeos son otra cosa, básicamente “unos pasos repetitivos para que la gente pueda seguirlos”. Están hechos para que los siga desde un niño de 4 años hasta las abuelitas de 90.

Sin duda, Ana Dans ha ayudado a paliar la dureza del confinamiento. En sus grabaciones, hay más que baile y gimnasia porque Ana transmite energía positiva y sus grabaciones lo reflejan.

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