Hoy es día de partido en el Metropolitano. Juega el Atlético y en el barrio, cuna de uno de los rojiblancos más célebres, Luis Aragonés, hay un hormigueo desde horas antes. Los miembros de la peña atlética Hortaleza, que acaba de cumplir 50 años, esperan cerca de su sede, en el restaurante Casa Linda (avenida de Barranquilla, 1, con calle Opón, 4). Empieza así un recorrido que, a través de distintas paradas por el distrito, termina en el estadio de San Blas-Canillejas al que se mudó el equipo de sus amores en 2017.
UÑA PEÑA, “UNA FAMILIA”
Son apenas unos kilómetros que ojalá fueran cientos para Adrián Calabria, Paco Paños, José Manuel García Grazola o Pablo Herrero, presidente y “tres de los CEO” del colectivo, como los define el primero, quienes reconstruyen para este periódico la historia de su peña. Son tres de los alrededor de 120 socios y socias, que se describen así: “Somos una peña, pero, sobre todo, somos una familia”. Un grupo heterogéneo que ve el fútbol más allá de los resultados, algo inherente al ADN de un atlético, pero que se refuerza en este reducto hortalino.
El origen de la peña atlética Hortaleza está en una figura mítica como Ángel Ramos, el carnicero del pueblo de Hortaleza, quien también estuvo detrás de la peña Luis, otra de las agrupaciones rojiblancas del barrio. La peña comenzó su actividad en 1973, aunque no obtuvo el reconocimiento oficial hasta 1976. Adrián Calabria es el presidente y socio número uno, aunque huye de los cargos. Prefirió que figuras como Sagrario, maestra, tuvieran ese privilegio, hasta que hace 15 años asumió las riendas de la asociación.
El origen de la peña atlética Hortaleza está en una figura mítica como Ángel Ramos, el carnicero del pueblo de Hortaleza
“Yo siempre digo que soy el botones”, afirma con humildad. Paco Paños corrige su modestia. Hay un sentido fraternal entre los componentes de la peña: “Nos hemos ido llorando del campo, amargados por partidos jodidos, y entre todos siempre nos hemos levantado la moral”. Como ocurrió en el gran viaje que hicieron estos atléticos la pasada temporada. Estuvieron presentes en la final de la Copa en Sevilla que el Atlético perdió ante la Real Sociedad. Fue lo de menos: “Llenamos el autobús de 62 plazas, comimos, bebimos, cantamos, reímos, lloramos… Este año hemos hecho 28 viajes al Metropolitano”.
LEGIÓN DE COLABORADORES
La logística de los desplazamientos es un quebradero de cabeza que compensa por el ambiente que se vive en el autocar de la compañía Ballesteros, de Guadalajara. Es uno de los colaboradores de la peña, sin los que esta aventura de medio siglo no sería posible. El restaurante Casa Linda, el Conduma, el Sanabria (que ahora lleva El Chapu, uno de los inconfundibles hosteleros del barrio), Los Celtas, Casa Nelly, Pavimentos y Azulejos Román, la cafetería Mary Mary, la frutería Ay Madre, el estanco de Santa Susana, Kike Sport, la asociación deportiva Villa Rosa…
Una nómina amplia de negocios que, de un modo u otro, sostienen la peña, que posee un amplio repertorio de productos propios suministrados por un socio de Benicarló, en Castellón. Es precisamente al Levante adonde les gustaría viajar para ver al Atlético en Mestalla o en el Estadio de la Cerámica de Villarreal y celebrar por todo lo alto el medio siglo de vida de la peña atlética Hortaleza. “Ahora estamos comiendo jamoncito del bueno, pero ha habido tiempos duros”, cuentan los seguidores rojiblancos, quienes reconocen el momento dulce que vive el club y cómo la peña se ve beneficiada por ello.
“En estos 50 años habéis sido el corazón de nuestra afición”, reza el mensaje de felicitación
“En estos 50 años habéis sido el corazón de nuestra afición. Habéis celebrado cuatro Ligas, seis Copas del Rey, el histórico doblete del 96, tres Europa Leagues y tres Supercopas de Europa. Habéis vibrado en el Vicente Calderón y continuáis empujando al equipo en el Metropolitano, demostrando que este sentimiento no entiende de distancias ni de modas”, reza el mensaje de felicitación por el 50 aniversario, “medio siglo de pasión, lealtad incondicional y orgullo de barrio, donde habéis sido un faro del sentimiento atlético, uniendo a generaciones bajo los mismos colores”.
Una descripción bajo la que caben Adrián, que acudía de niño a hurtadillas al Calderón y tiene a Gárate como su jugador favorito; Paco, maravillado con Griezmann y orgulloso de transmitir el espíritu atlético a sus hijos, o José Manuel, quien se hizo del Atlético después de ver jugar a Ufarte. Distintas caras de un poliedro que no deja de crecer y, sobre todo, de creer, la máxima innegociable de cualquier colchonero.






