Ayer, sobre las 8,15 horas, cuando estaba charlando con la presidenta de la asociación vecinal de Canillas, le llegó una llamada diciendo que en el recinto del colegio Rubén Darío, ubicado en el Poblado de Canillas, se veía humo y olía a quemado. Nos acercamos al lugar, comprobando desde la calle, lo que nos habían dicho. De inmediato se llamó a Bomberos y a la Policía Municipal, no habían transcurrido ni cinco minutos cuando llegaron dos dotaciones de Bomberos y dos minutos después llegaba la Policía Municipal.

Uno de los bomberos comentaba que le había afectado ver la ruina en que se ha convertido el colegio donde estudió siendo pequeño. Hacía muchos años que no había vuelto por el barrio, pero recordaba que está en el centro de cuatro calles indicando la puerta principal al Rubén Darío, en la calle Matapozuelos.

Según nos comentó el jefe del equipo, el conato de incendio había sido provocado no hacía mucho tiempo, había cartones y botellas, por lo que refrescaron la maleza para evitar que debido a las ráfagas de viento que soplaban en esos momentos, se pudiese propagar al edificio. No fue nada difícil la entrada, desde la calle Campaspero, ya que la puerta trasera está rota, así como el acceso al edificio donde las cerraduras y candados han sido arrancados. También comprobaron que en el interior, todos los enseres han sido destrozados, con algún ordenador estrellado y los cables arrancados, incluso se han llevado el aluminio de algunas ventanas.

Un colegio abandonado

Hace tiempo, se solicitó el edificio para el uso de los vecinos, en cualquiera de las múltiples carencias que existen en el barrio: un Centro de Día, una biblioteca, la prometida Casa de la Mujer, una guardería… Los responsables en la Junta del Distrito dieron la callada por respuesta. Sí hace un par de años, todo lo que se precisaba era una rehabilitación, ahora sería necesaria una reconstrucción.

Las preguntas que nos hacemos son:

¿No corresponde a la Junta Municipal del distrito velar por los edificios públicos?

¿Hubo alguien a quien encargaran la vigilancia?

¿No existían en el momento de determinar el cierre del colegio Rubén Darío, otros centros a los que ceder los enseres, para que no fuesen destrozados?

¿Qué hubiese sucedido de no haber sido alertada la presidenta de la asociación vecinal y haber llegado tan rápidamente los bomberos?

La sensación que se tiene, es que los «responsables» esperan que todo se arruine y ahorrarse la demolición, para alguna oscura conversión en solar urbanizable.

Bomberos Rubén Darío

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