Cuatro jornadas plenas de convivencia, formación en valores, espíritu festivo y trabajo en equipo, coronadas con un trabajo muy poco frecuente de los adolescentes de la asociación, que tomaron la batuta de la entrega de premios, guiando a cada equipo y responsables de las instituciones en la recogida de su reconocimiento.

Una actuación en la que demostraron habilidades comunicativas, simpatía y manejo de roles, condensando así parte importante de sus aprendizajes en el proyecto ‘Voz adolescente‘ de la plataforma Injucam. Así fue el XXVIII Torneo de la Asociación La Torre, que se celebró del 19 al 22 de abril.

Fueron cuatro jornadas en los que las chicas y chicos de la asociación pusieron a prueba sus destrezas en el 3×3 y compartieron también su evolución como equipo y como jugadores junto a sus compañeros y en compañía de los equipos invitados, que permitieron medir su juego en equipo y la evolución técnica de sus habilidades.

En total, se jugaron 18 partidos amistosos. Los clubes invitados que tomarán parte en esos amistosos fueron Distrito 21, Instituto Veritas, San Fermín, Dinámica Hortaleza, San Benito, el Casar, San Agustín de Guadalix, Corazonistas, Liceo Francés, El Valle, Pablo Picasso y Paracuellos del Jarama.

El torneo armonizó la faceta competitiva con la lúdica y relacional. Esta faceta social es tan importante que el torneo se apellida Fiesta de la Convivencia. Algo que verdaderamente se comprobó en la mañana del sábado repleta de alicientes. Por un lado, se realizó una ‘gymkhana’ para niñas y niños con edades entre los 6 y los 12 años.

Por otro, al mismo tiempo, tuvo lugar una actividad muy genuina de la asociación: Las Horas, que consiste en una serie de partidos informales e inclusivos, en los que se mezclan las diversas generaciones de jugadoras y jugadores, entrenadoras y entrenadores y madres y padres que han formado parte de La Torre durante sus 29 años de historia (la asociación se fundó en 1989).

La experiencia estuvo llena de reencuentros fraternales, baloncesto inclusivo y momentos divertidos y edificantes de diversión y baloncesto. Un año más, el torneo sirvió para visibilizar el proyecto de La Torre de Hortaleza, una asociación del barrio de Hortaleza que se dedica al baloncesto como escuela de valores y vehículo de integración social.

La asociación, en la que están integrados 300 jóvenes y colaboran de forma altruista 100 voluntarios, tiene como ejes prioritarios la equidad de trato y de oportunidades de género (de hecho, en la asociación hay el mismo número de equipos femeninos que masculinos: diez en cada uno de los casos, más las dos escuelitas, que son mixtas), así como la inclusión social.

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