En Lucas, sus largas marchas, Julio Cortázar describía una insólita unidad de medida: los años caracol. Para el escritor, un año caracol es una distancia inconmensurable, infinita, de años luz. Desde el huerto comunitario de Manoteras hasta el pabellón 9 de IFEMA apenas hay seis kilómetros, pero la distancia entre lo que encontramos en la feria de arte contemporáneo ARCO y los bancales de la calle Cuevas de Almanzora, en sentimientos de colectividad y apoyo mutuo sería, como diría Cortázar, de años caracol. Nada podría hacernos pensar que el mercado del arte pudiera tener una conexión con este lugar, símbolo del trabajo vecinal por la tierra, el alimento y la cultura. Y sin embargo, el arte, siempre puede sorprendernos.

En la última edición de ARCO celebrada del 23 al 27 de febrero pudimos encontrar un trozo de Hortaleza. Se trataba de un pedazo de tierra que sostenía unas ortigas y unos dientes de león. El encargado de la singular tarea de preparar las “malas hierbas” fue el huerto de Manoteras, que colaboró en la preparación de esta instalación artística en el stand de la galería polaca Rodríguez Gallery.

El autor de la obra era Sreshta Rit Premnath, un artista multidisciplinar nacido en Bangalore, India, y afincado en Nueva York. Sus trabajos artísticos tienen un contenido político enfocado en las minorías, en esas gentes que se quedan (o dejamos) en los márgenes, algo que él mismo experimentó cuando llegó a Estados Unidos. En el caso de Fold (Pliegue) -la pieza con las malas hierbas-, su intención es representar la situación de calle en que se encuentran muchas personas migrantes en Nueva York, destacando principalmente cómo son invisibles ante nuestros ojos.

La obra se compone de unas planchas de aluminio que representan cajas de cartón abiertas, como las que utilizan las personas sin hogar para procurarse calor en la calle. Al acercarnos podemos ver nuestro reflejo, lo mismo que ven las personas bajo los cartones cuando las miramos desde arriba. Ese “desde arriba» también acentúa dos niveles sociales: ellas abajo, invisibles; nosotros arriba, invisibilizando.

En la obra Fold, las personas migrantes y sin hogar molestan a una sociedad excluyente pero, a pesar de todas las trabas, su vida se abre paso como las malas hierbas

De entre las planchas de aluminio brotan las plantas alimentadas por un gotero. Las malas hierbas sobreviven en territorio hostil y las intentamos eliminar porque molestan. En Fold, las personas migrantes y sin hogar molestan a una sociedad excluyente pero, a pesar de todas las trabas, su vida se abre paso como las malas hierbas. La única diferencia es que las personas sí necesitan ayuda para sobrevivir, por eso, y para que no lo olvidemos, el gotero está a la altura de nuestros ojos.

El galerista Carlos Rodríguez, afincado en Polonia, durante su estancia en ARCO. JAVIER PORTILLO

El galerista Carlos Rodríguez, siguiendo la estela de compromiso de Sreshta Rit Premnath, quiso que las malas hierbas de la instalación también tuvieran un significado. Como era muy complicado que las plantas sobrevivieran desde Polonia durante tres días de viaje por carretera, decidió que lo mejor era conseguirlas en Madrid. En lugar de pedírselo a sus amigos madrileños, eligió intencionadamente el huerto de Manoteras como espacio donde se fomenta la comunidad, en contraposición a la carencia de red que las personas migrantes encuentran cuando llegan a un nuevo territorio.

Las gentes del huerto recibieron con agrado la propuesta de colaboración, prepararon las malas hierbas en tres jardineras y dos días antes de la feria los galeristas se acercaron para recogerlas. Así fue como un trozo de naturaleza que se iba a desechar pasó a tener múltiples significados: la comunidad, la exclusión, la supervivencia. Es la magia del arte contemporáneo, capaz de acortar distancias y de resignificar elementos por el “simple” hecho de elegirlos y trasladarlos a otro lugar.

Bancales del huerto comunitario de Manoteras. JAVIER PORTILLO

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