La aparición de la COVID-19 hace casi un año supuso un antes y un después en nuestras formas de vida. Muchos proyectos e iniciativas se quedaron parados a la espera de que todo volviese a la normalidad.

Entre ellos, la culminación del proyecto organizado por la supracomunidad Virgen de la Esperanza de Canillas, conocida como Colonia Esperanza, para la recuperación integral de los muros que sustentan dos grandes rampas en la calle Calanda, «que se emprendió a finales del año 2019 y que, confinamiento por medio, no se ha podido terminar hasta bien entrado 2020», aclara la Junta Rectora de la Supracomunidad.

Se trata de un muro de unos 50 metros de largo y con una altura máxima de tres metros, entre los números 6 y 18 de la calle Calanda, donde se ha realizado un mural representando una gran extensión de árboles de diferentes tipos y tamaños, así como arbustos, plantas con flores y aves. «El muro estaba muy deteriorado y, con sus refuerzos de ferralla expuestos a la oxidación desde hacía ya tiempo, estaba pidiendo a gritos una actuación».

"El muro estaba muy deteriorado y, desde hacía ya tiempo, estaba pidiendo a gritos una actuación"

En la búsqueda de la mejor opción para aplicar una capa de terminación que los protegiera de la intemperie y que atenuara un poco la dureza del hormigón armado a los ojos del viandante, se manejaron diferentes presupuestos y diferentes modos de acometer la obra.

Por un lado, «nos preocupaba que, una vez terminada la obra, iban a quedar a disposición de los aprendices de grafitero unos estupendos lienzos en blanco para ejecutar en ellos sus fechorías», explica José Luis Cascajero Sánchez, presidente de la cooperativa Virgen de la Esperanza.

El diseño del mural se mimetiza con la vegetación de las zonas ajardinadas de la calle Calanda. ÁNGEL SÁNCHEZ

Por otro lado, pudieron constatar que la diferencia entre los presupuestos presentados por los pintores tradicionales eran similares e incluso algunos de ellos mucho más caros que los que les presentaron algunos artistas murales profesionales. «La ventaja que representaba para nosotros pintar los muros con un diseño elegido por nosotros, y ejecutado por un grupo de grafiteros profesionales y serios era evidente: la obra, supuestamente, iba a ser respetada por los aprendices, ya que de todos es sabido que suelen respetar las obras firmadas por sus referentes artísticos».

Después de valorar las diferentes opciones, se decidieron a dar un paso adelante hacia la modernidad y asumir el riesgo de que la elección no fuera entendida, y por tanto no compartida, por todo el vecindario. Finalmente, el proyecto ha sido ejecutado por Ratones Coloraos, un joven grupo de artistas murales del distrito.

El proyecto ha sido ejecutado por Ratones Coloraos, un joven grupo de artistas murales del distrito

Sin embargo, durante la ejecución de la obra, las primeras sensaciones que recogieron al pie de los muros por parte de las vecinas y vecinos que pasaban por allí no pudieron ser más esperanzadoras; «a la mayoría les parecía una buena iniciativa y a algunos de ellos les daba la sensación de que iluminaba el camino de los vecinos hacia el Metro de Esperanza».

Una vez terminada la obra, aseguran estar ansiosos por comprobar si, con el paso del tiempo, sus previsiones se cumplen y quienes pasen por las rampas de la calle Calanda puedan disfrutar de este precioso mural por muchos años.

LA PLAZOLETA DE LOS «CUATRO CAMINOS»

Al mismo tiempo, y continuando con el proyecto a largo plazo –iniciado hace unos años– de recuperación de espacios degradados en los jardines y zonas comunes de la Colonia Esperanza, también se han completado los trabajos de rehabilitación y posterior decoración de una amplia zona degradada, que se compone de dos plazoletas unidas por un vial entre dos grupos de edificios, situados detrás de la calle Alcorisa 17 y 19.

En una de ellas, la más amplia, se han conformado cuatro espacios que rodean un círculo central, en cuyo centro se ha plantado una Lagestroemia indica o árbol de Júpiter, que es una especie muy decorativa, con una vistosa y abundante floración.

Los espacios exteriores al círculo central se han adornado con piedras decorativas de diferentes colores, formando imaginativas figuras y otras piezas de piedra de tamaño medio fijadas al suelo por seguridad.

El árbol de Júpiter que preside el centro de la plazoleta, ahora sin hojas, dará unas vistosas flores en verano. LUIS VARA

En la otra plazoleta, se han diseñado espacios para contener plantas decorativas de exterior y algún árbol de poca envergadura. El conjunto se complementa con una pequeña pradera, que ya se ha semillado y tiene el césped consolidado.

Satisfechos con el resultado, no dudan en valorar la labor de los trabajadores involucrados: «Ambas plazoletas han sido diseñadas y desarrolladas por los profesionales de los sectores 3 y 4 del Departamento de Jardinería, con la valiosa colaboración del equipo del Departamento de Mantenimiento de Viales de la Supracomunidad».

El resultado ha sido muy celebrado por la gran mayoría de vecinas y vecinos, lo que reafirma a la Junta Rectora en su convicción de que debe seguir redoblando esfuerzos para hacer de la Colonia Esperanza un lugar cada día más agradable para vivir. «Ojalá hayamos acertado en ambos proyectos», comentan.

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