El Ayuntamiento cede un primer local en Hortaleza según la ordenanza de Cooperación Público-Social del Ayuntamiento. Se trata de la Casa del Conserje del antiguo colegio Virgen de Loreto, hoy centro integrado Apóstol Santiago, situado en Manoteras.

Estos 137 metros cuadrados de la Casa del Conserje, distribuidos en una planta baja y un sótano, servirán como prueba del proyecto de colaboración público-social. Antes se han realizado distintas obras, aunque todavía está pendiente la impermeabilización de la cubierta, y la Junta Municipal ha mantenido reuniones con distintos colectivos del distrito en espera de la aprobación y publicación de la ordenanza que ha de pautar las condiciones de la cesión, algo que ocurrió, finalmente, el pasado 14 de marzo.

No obstante, en el mes de febrero, se publicó un documento en el que se especificaba qué tipo de asociaciones podían concurrir, los requisitos, la documentación y sus plazos de entrega, así como la modalidad de cesión: para uso de una sola entidad, autogestionado por varias entidades o cohabitando sedes.

A pesar de la crisis de local y de la reivindicación histórica del Centro Cívico Cultural de Manoteras (una demanda que los fundadores del barrio parece que nunca verán cumplida), las socias y socios de su asociación vecinal, en la que se integran quince colectivos, rechazaron en la pasada asamblea anual presentar la solicitud de cesión del local, tras una primera visita a la Casa del Conserje que había enfriado mucho los ánimos.

Los charcos en el sótano, la falta de iluminación natural y ventilación, la dificultad de distribución del espacio y la barrera arquitectónica que suponía hacían de él un lugar poco adecuado. Extrañaba también la segregación que del edificio principal se había hecho, impidiendo así el acceso al salón de actos o a las canchas de baloncesto, una idea que había estado presente, al igual que el centro de compostaje, en las conversaciones que se habían mantenido con la Junta Municipal.

Finalmente, solo ha habido cinco solicitudes de cesión. Sin duda, aparte de las cuestiones técnicas, los gastos en seguros, luz y mantenimiento, unidos a los apretados presupuestos del movimiento asociativo, han influido en este escaso número, pese a la gran necesidad de espacios que hay.