Juan Antonio Teno Mateos no pierde comba. Sin haber terminado la entrevista, según entra Isabel, le ofrece un décimo para los pañales del bebé. ¿Bebé? Yo ni había visto que estaba embarazada. El Consejo de Redacción propuso su entrevista por su “don de ubicuidad” en Hortaleza y su desparpajo.

Juan Antonio es rápido, listo, directo, sincero y no rehúye ningún tema, ni los más delicados. Casi está en el medio siglo tras un inicio vital marcado por un terrible accidente que podía haberlo condenado al ostracismo cuando solo contaba con tres meses de vida, una historia asombrosa, como él.

Sin tapujos, nos muestra su alma y, con su dedo índice, mueve las fotos del móvil como un carrusel de rostros amados y de rostros amigos: su padre y su madre, María Jesús, la perrita Lola, el pueblo, Vicente del Bosque, Chechu Biriukov, Romay, el entrenador del Getafe, Gabi Moya, Juan Iglesias, la carroza de la boda…

Este trabajador de la ONCE a pie de calle es hoy uno de los infatigables, capaz de patear cuestas, estadios y prejuicios. Aún hay muchas miradas y palabras nada inocentes que tratan de parar sus pies y sus sueños, pero han dado en hueso.

PREGUNTA: ¿De dónde eres?

RESPUESTA: He nacido aquí en el barrio, al lado de la plaza de Santos de la Humosa. Bueno, hace 49 años desde que nací aquí.

¿Colegio?

Mi colegio ha sido el San Bernardino, junto al Pablo Picasso, que han hecho unas casas. De ahí al Liceo Madrid en la avenida de San Luis y, cuando lo cerraron, al Pinar del Rey.

¿Hasta qué curso?

Hasta 8.º de EGB.

¿Y después?

Después, al instituto politécnico Virgen de la Paloma y, de ahí, a Fuencarral, al Niño Jesús del Remedio.

¿Un centro especial?

Era un centro especial donde aprendíamos taller de electricidad, fontanería… Otras aprendían de moda.

¿Y en qué trabajaste?

Estuve trabajando en una empresa de manipulados en Algete. Después eché los papeles y me cogieron en la ONCE, donde llevo 13 años.

Pero tú ves perfectamente, ¿no?

Tuve un accidente de coche con tres meses de edad y llevo 30 operaciones de cabeza.

¿Y tus padres?

Mis padres me encontraron a los tres años del accidente. Mi padre estuvo en un hospital; pero, por una pulsera de oro que yo tenía, me encontraron mis abuelos con tres años.

¡Con tres años!

Estuve en una UVI durante tres años en un hospital.

¿Tanto tiempo?

Cuando me encontraron mis abuelos, mi padre pidió el alta para irme a ver porque tenía toda la cabeza llena de tubos y cables.

¿Habías perdido masa cerebral?

Toda la parte derecha tiene una prótesis para proteger el cerebro.

"Tuve un accidente de coche con tres meses de edad y llevo 30 operaciones de cabeza"

¿Quiénes más iban en el coche?

Íbamos mi padre, mi madre y unos primos. Estábamos parados en un semáforo, nos arrolló un autocar y nos metió debajo de un camión. Yo salí disparado por delante de la ventana del conductor. Después, en medio de la carretera, me cogió un cura.

¿Todos sobrevivieron?

Mi madre estuvo inconsciente en el Ramón y Cajal, mi padre en otro hospital y mis primos en el hospital de Móstoles. A mí me llevaron a La Paz.

¿Cuándo volvisteis a reunir a toda la familia?

A los tres años, cuando me encontraron mis abuelos.

¿Y cuándo empezaste a hablar?

Pues realmente empecé a hablar cuando fui a un colegio especial en la Cruz de los Caídos, al principio de Arturo Soria. Ahí estuve tres años aprendiendo a pronunciar la erre y, después, ya enseñé a mi hermana.

¿Tu hermana era más pequeña?

Ella nació años después, en el 79.

¿Te sirvió de referente?

Mi hermana, ni referente ni nada. Pasaba de mí porque decía: «Este tonto no va a aprender nada».

¿Fue difícil aprender a escribir?

Bastante, porque no sabía ni dibujar y tenía que aprender con la mano derecha, pero toda la fuerza de la parte derecha se me pasó a la izquierda.

¿Eres zurdo?

Zurdo nato y, para jugar al fútbol, igual, zurdo nato. Me va toda la fuerza a la izquierda.

¿Quién ha sido tu mayor apoyo?

Mi padre estaba las 24 horas del día.

¿A qué se dedicaba?

Mi padre trabajaba en un taller Citroën hasta se fue a la construcción. Cada quince días cobraba, y yo me iba a buscarlo al trabajo para que me invitara a una hamburguesa. Claro, había que aprovecharlo.

¿También le llevabas la comida?

Le llevaba la merienda y decía el jefe: «Ya está ahí, ya sabe cuándo cobras que ya viene a que le invites a la hamburguesa». Después, se fue a Dragados, que estuvo haciendo en León un puente y estuvo todo un año.

¿También tus abuelos te apoyaron?

Mis abuelos, sí, porque, cuando tuvo el cáncer mi madre, estuvimos seis meses con mis abuelos en Extremadura. Ella tenía 33 años y ahora tiene 71.

¿Tenías pandilla en el barrio?

Sí, teníamos un grupo de amigos y nos sentábamos en el colegio San Miguel para jugar ahí al fútbol.

¿Jugabais con los del San Miguel?

Sí, nos apostábamos en la merendola o una Coca-Cola. El que perdía pagaba la merienda. Igual que en el Pablo Picasso, cuando nos saltábamos la valla para jugar dentro de las porterías. Y ya como lo han hecho más alto… Antes se colaba todo el mundo para jugar al baloncesto, fútbol y todo…

"Teníamos un grupo de amigos y nos sentábamos en el colegio San Miguel para jugar ahí al fútbol"

¿Cómo fue tu primer trabajo?

Una imprenta de discapacidad… Ahí estábamos de lunes a viernes, pero muchas veces, te digo, que estábamos hasta los sábados y domingos; pero para cobrar, a lo mejor, cobramos 15 días más tarde del mes.

¿Os pagaban?

Nos pagaban lo que querían porque, si faltábamos, aun con justificante, nos descontaban el dinero.

Esa etapa dura hasta los 36 años.

A los 36 me animó mi mujer e hice el examen y, ya desde el 15 de diciembre del 2012, llevo en la ONCE.

¿Cuándo te casaste?

Llevamos 15 años juntos y hace nueve años que nos casamos. Me casé el 21 de mayo del 2016.

¿A tu mujer la conocías de tiempo?

No, a mi mujer la conocí en una asociación jugando al fútbol. María Jesús jugaba también porque era uno de mis entrenadores.

¿Qué asociación es?

Feddig2008 de Getafe.

¿Venían al barrio?

No, tenía que desplazarme a Getafe. Nos dieron unos papeles para que tres asociaciones jugáramos en Getafe. He sido jugador en Getafe y sigo jugando, pero ya como mayor.

¿En qué competición participáis?

En LaLiga Genuine Moeve, que es de todos los equipos de Primera que han sacado un equipo de discapacitados. Hay como 50 equipos. Ahora, unos compañeros se van a Tarragona a jugar tres partidos, después nos toca en Gijón o en Burgos y acabamos en Las Rozas en junio.

"LaLiga Genuine Moeve es de todos los equipos de Primera que han sacado un equipo de discapacitados"

¿Algún campo en el que hayas jugado?

Sí, pues mira, he estado en Tarragona, estaba en el Benito Villamarín, en el Sánchez-Pizjuán y allí ganamos.

¿Quién lo financia?

La Federación de Fútbol Profesional. Para los viajes, cada club pone los billetes de avión o de tren. ¡Media España!

¿Cómo va vuestro equipo?

Llevamos cinco años consecutivos perdiendo el último partido. Hace dos años aquí en Getafe, nos ganó el Oviedo; el anterior fue el Español, y después ha sido el Barcelona.

¿Cómo lo arreglarías?

Si fuera por mí, cambiaría a los entrenadores. Algunos creen que nosotros no nos esforzamos. Pero hay algunos que nos vamos a las seis de la mañana a trabajar y después, en vez de descansar, nos vamos a entrenar. Y eso no lo valoran.

¿Tu mujer es entrenadora?

Ella está entrenando ahora a personas mayores, a partir de 50 años, de walking fútbol, que es fútbol andando.

¿Supongo que serás del Getafe Club de Fútbol?

Antes de fallecer mi padre, me hice socio del Atleti y ahora voy con la peña de Luis.

¿Y el Geta, entonces?

El presidente del Getafe nos regaló los abonos y, cuando juega el Getafe y el Atleti a la misma hora, pues yo me voy a ver al Atleti y la mujer, a su trabajo porque es el Getafe.

Entonces, ¿no te mirarán mal?

Cuando me metí a jugar con ellos, ya era del Atleti. Tengo compañeros que son del Madrid.

Juan Antonio Teno Mateos

Juan Antonio Teno Mateos, junto al monumento levantado a Luis Aragonés en el cruce de las calles Mar de Bering y Mar Caspio. JULIA MANSO

¿Cómo fue tu entrada en la ONCE?

Fui con el historial y después me llamaron para hacer dos exámenes, un examen escrito y otro de máquina.

¿De ordenador?

No, de la máquina de la ONCE.

La que llevas, ¿pesa mucho?

No, 800 gramos. Es la herramienta de trabajo.

¿Cómo es tu relación con tus compañeros de la ONCE?

A la ONCE vamos cuando necesitamos los rasca, que los tenemos que pillar allí en Doctor Vallejo.

¿Te dan formación?

Allí nos formaron cuatro días. Después ya estás para trabajar.

¿Qué contrato tienes?

Ahí te hacen a los tres años fijo, pero a los dos años me hicieron fijo por las ventas que teníamos cada mes, porque yo superaba las ventas.

¿Y si no llegas a un mínimo?

Si no llegas a un mínimo, te echan.

¿Has tenido quiosco?

Sí, pero cuando he tenido que hacer suplencias. Me querían poner un quiosco por la tarde, pero en el centro comercial Colombia no se vende nada. Prefiero moverme porque me muevo por aquí o por Sanchinarro, en la calle Príncipe Carlos, donde están todas las terrazas.

¿Cuál es tu estrategia?

Yo siempre hago el mismo recorrido. Empiezo en el bar Mónica, en la calle Manizales; luego, a La Barca y, de ahí, voy al Yoli-Mar, que está ahí en la calle Valdetorres del Jarama. Ahí espero a un cliente porque se lleva tira y media. Después, ya subo a la Casa Florencio y, de ahí, voy a la calle Chaparral, que tengo otros cinco clientes. Después subo a las casas de personas mayores, que tienen mi teléfono, a llevarles sus cupones.

¡Qué curioso!

Es gente mayor que le cuesta bajar, me llaman por teléfono y les subo los cupones. Tengo cinco o seis casas a las que subo. A algunos le doy algo; a otros para toda la semana; otros solo viernes, sábado y domingo; otro lunes, martes y miércoles…

¿Te tratan como familia?

Sí, me sientan. Tómate algo si no has desayunado…

Pero ¿no te puedes entretener mucho?

Porque me tengo que ir a otra casa.

"Subo a las casas de personas mayores, que tienen mi teléfono, a llevarles sus cupones"

¿En qué otros sitios te permiten vender?

En algunos comercios me dejan entrar a vender, igual que en algunos comedores de los bares dentro de las horas de comer.

¿Has aprendido a conocer a la gente?

Ya sé quién coge y no coge.

¿Qué le dices a la gente?

«Por si te divorcias»; «Que en vez de pasar frío, te vas de vacaciones de verano»; «Para que tu jefe no te siga explotando»… Entonces me dicen: «Eso es buena idea, dame uno».

¿Qué te dice la gente que te conoce?

Dice «¡Qué cabrón eres! ¿Cómo me picas con eso?…» ¿Y qué quieres que haga? Así, a lo mejor, me compra la gente una tira, cuatro cupones, un cupón…

¿Alguien te ha querido comprar todo lo que llevas?

Sí. Ahí he tenido hace un par de años, dos clientes con los rasca. Muchas veces digo que no tengo más rasca o que me tengo que ir. Alguna vez me han tenido hasta las doce de la noche y las dos de la mañana rascando libros y libros enteros, porque todo lo que le iba tocando se lo iba jugando. No puede ser porque, si no, no descansaba y querían más y más.

¿Y cómo lo cortas?

Digo que me tengo que ir a casa, que tengo una casa, una mujer para ir a dormir.

¿Cómo sabes si alguien es ludópata?

Algunos clientes nos lo dicen porque nosotros no sabemos quién está en el registro de ludópatas. Eso va a todos los ordenadores de los juegos de la Lotería Nacional, de la ONCE… y, cuando vaya a cobrar el premio, entonces no puede.

Pero ¿si le ha tocado?

Un compañero le dio 400.000 euros a una señora y le dijo al marido que fuera a cobrarlo, pero no pudo porque estaba inscrito como ludópata en los ordenadores y no le pudieron pagar los 400.000 euros de Navidad. Cuando pase eso, vete a un familiar y que te lo cobre.

Pero ¿si te toca…?

Ya, pero no hubieras ido tú, hubiera ido la mujer y cobra la mujer, no tú. Yo le puedo vender, pero, cuando vaya a cobrar el premio, entonces sale los ordenadores y no puede cobrarlo.

¿Te agradece la gente cuando le toca premio?

Mira, ayer di uno de 7.500. Hay algunos que me invitan a comer, otros me han dado dinero.

¿Qué nos dirías a quienes no hemos jugado nunca?

Si es primerizo, digo «Mira, te vendo un cupón a ver si, por primera vez, te va a tocar».

¿Le venderías a un niño?

A un niño no se puede. Nos está permitido vender a mayores de 18 años. Si vienen con el padre, se lo damos al padre y que haga lo que quiera, pero a los niños ni cupones ni rasca.

"Nosotros no sabemos quién está en el registro de ludópatas. Eso va a todos los ordenadores y, cuando vaya a cobrar el premio, entonces no puede"

Además del deporte, ¿qué otras aficiones tienes?

Pues mira, tengo la afición de viajar.

¿Con quién viajas?

Para viajar viajaba con mi padre y, si no, con mi mujer, que nos vamos a Almería. La casa es de mi mujer y de mi suegro.

¿Y con tu padre?

Mi padre falleció en Nochevieja y, un mes antes, su hermano. Como son tres hermanos, me queda el mediano. Hace once años, mi padre me vendió la casa del pueblo que está en Cáceres. Mis padres son extremeños. Ahora vamos más a Extremadura.

¿A qué pueblo de Extremadura?

A Zorita, ahí fue 25 años alcalde mi abuelo. Mis abuelos tenían un bar. Allí nos llaman el Moreno; aquí, Alcalde.

¿Y viajes al extranjero?

He viajado a Alemania cuando estaba mi abuela viva, he viajado a la República…

¿Vivía en Alemania?

Mi abuelo se fue para Alemania a buscar trabajo. Y después, a los dos años siguientes, en el 62 y el 63, se fue mi abuela con sus cuatro hijos para allá.

¿Tus padres crecieron en Alemania?

Mi madre sí que creció en Alemania, pero mi padre se fue primero a Suiza, de Suiza a Bilbao y de Bilbao a Alemania. Se conocieron mis padres en Alemania y se casaron en Zorita.

¿Ellos hablaban alemán?

Mi madre, sí, y él, también.

¿No os enseñaron alemán?

No, porque nosotros nacimos en Madrid.

"Me levanto a las seis de la mañana y llego a casa a las ocho o diez de la noche todos los días para tener un salario"

¿Te sientes satisfecho con lo que haces?

Yo, por lo que hago, me quedo satisfecho.

¿Notas discriminación?

Hay gente que no te deja pasar porque tienes discapacidad, hay gente que nos trata como antiguamente: «Eres un tonto que no puedes pasar». Y muchas veces le digo: «A lo mejor eres tú más tonto que yo».

¿Por qué ocurre eso?

Porque a lo mejor no trata con gente con discapacidad. Y es por eso.

¿Tú qué limitación tienes?

Yo, ninguna. Me levanto a las seis de la mañana y llego a casa a las ocho o diez de la noche todos los días para tener un salario.

Y tienes tu casa.

Cuando llevamos un año y medio trabajando en la ONCE, miramos un piso aquí y lo reformamos; mientras, estuvimos viviendo en Getafe y, después ya, nos vinimos porque a ella le gustaba más el barrio.

¿Y algún sueño?

Que me tocara un Gordo e irme de vacaciones a las Maldivas. Disfrutar un año sabático.

¿María Jesús coincide contigo?

Dice que para qué vamos a viajar tanto, que nos vamos al pueblo y nos quedamos en el pueblo.

¿Tú te vendes a ti mismo?

Yo algunas veces me compro a mí mismo. Los especiales del extra, pues mi suegro y yo los jugamos a medias.

¿Qué harás ahora de noche y lloviendo?

Si está lloviendo, me voy a casa. Tengo una perrita que me está esperando.

¿También aficionado a los animales?

Lola tiene nueve años. Di en qué bar estoy y va corriendo a buscarme y, si se lo dice mi mujer, «Que viene, papá», se queda plantada hasta que aparezco.

¿Quieres decir algo más?

¿Te vendo un cupón a ver si por primerizo te va a tocar?

Enhorabuena. Tienes de todo en la vida y, además, ilusiones y premios, que es lo que más vende la ONCE.

Juan Antonio Teno Mateos

Juan Antonio Teno Mateos, junto a María Jesús, su esposa, y su perra Lola. JULIA MANSO

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