El pasado sábado 14 de enero, minutos antes de las dos de la tarde, Ángel, carnicero de 63 años, cortaba los últimos filetes en su puesto de toda la vida. «Llevo aquí desde 1983, pero ahora me voy al desguace», explicaba tras un mostrador vacío en su última jornada laboral antes de una jubilación anticipada y forzada. «Porque esto funcionaba de puta madre, tenemos clientes que vienen desde hace más de 30 años. Nos han jodido», añadía su compañero Jesús, que ha cumplido los 50 y ahora piensa tomarse unos días de descanso antes de ponerse a buscar un nuevo trabajo.

Ángel y Jesús han aguantado todo lo que han podido antes de echar un cierre anunciado. La Galería Comercial de la calle Mar Negro, el último mercado tradicional del casco antiguo de Hortaleza, terminó el sábado con su lenta agonía. Desde hace meses, la inmobiliaria propietaria de la galería había dejado de renovar los contratos con los tenderos, y la semana pasada apenas cinco puestos seguían despachando. Desde este lunes solo sobrevive una pescadería, la del puesto 14, que de forma numantina resistirá hasta lograr un acuerdo de indemnización con los propietarios. El sábado, la clientela se apelotonaba allí pidiendo turno.

En la fila estaba Amelia, fija todas las semanas desde hace décadas. «Y vivo en Arturo Soria, por lo que me viene fatal. Pero allí solo hay cosas para los ricos y prefiero comprar aquí». A pesar de la presión de las grandes superficies, la galería comercial de Mar Negro mantenía una clientela leal. Sus tenderos también han sabido ser generosos: muchos de ellos formaban parte de las Tiendas Amigas, la red de comercios promovida por el 15M que ofrecían descuentos a los vecinos y vecinas en situación de desempleo.

Mercado Mar Negro 2Interior de la galería la pasada semana / Foto Photoleza

«Da pena que el mercado tradicional se vaya eliminando, y se acabará echando de menos», lamentaba Pedro en su pollería. Pero sin rendirse. Tanto él como otros compañeros han decidido seguir ofreciendo género fresco a unos pocos metros de la galería, en la calle Mar de Aral, donde abrirán un nuevo ‘mercadito’ que conserve el trato cercano que caracterizaba los puestos de la calle Mar Negro. Además, con esta mudanza se anticipan a una más que probable competencia. Los rumores apuntan a que la tradicional galería acabará siendo un supermercado de franquicia.

Con el cierre de Mar Negro, el casco antiguo de Hortaleza se queda sin mercados de toda la vida. Hace unos meses, la galería de la Avenida de Barranquilla, en el barrio de San Lorenzo, sucumbía para transformarse en un gran bazar chino. También ha sucedido en Canillas, donde la mayor parte de su mercado se transformó en 2015 en una gran superficie y en un gimnasio. Sin embargo, los puestos que resistieron gozan de buena salud.

Muchos de los tenderos del mercado de Canillas se trasladaron entonces al de la calle Nápoles. Juan Gómez no se resigna y ha tomado una decisión similar. Llevará su casquería a la galería comercial de la calle López de Hoyos. «Lo llevo mal porque hemos estado aquí toda la vida». Su clientela, sin embargo, ha ayudado a que pase mejor el mal trago, y muestra los regalos recibidos durante esta última jornada: flores, una botella de vino, un elefante de la suerte… «Al final todo tiene recompensa».

Los últimos filetes que corta Ángel antes de echar el cierre tras 34 años son para su hija Verónica, que tiene 37. «Yo he crecido aquí», dice acompañada de su pequeña, la nieta del carnicero. Le preguntamos qué va a echar de menos del mercado, y no duda en la respuesta: «Pues los filetes. También mis compañeras de trabajo, que todas las semanas me hacían encargo».

Mercado Mar Negro 4Entrada al mercado por la calle Mar Negro / Foto Photoleza

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