Decía Mahatma Gandhi, político y pensador indio, que un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales. En España sigue siendo una de nuestras asignaturas pendientes, y sin embargo, cada vez más personas en nuestro país están levantando la voz por ellos, pidiendo que se les dé un trato y vida dignos. Decenas de vecinos se manifestaron en Hortaleza el pasado 20 de diciembre, desde Mar de Cristal hasta la esquina de la calle Silvano con Machupichu, para proclamar su rechazo a la utilización de animales en el Circo Mundial instalado durante las últimas semanas en nuestro barrio. La diversión de las personas no puede seguir relacionándose con el sufrimiento de nuestros compañeros no humanos, es un sinsentido, tenemos a nuestro alcance mil y una formas de ocupar nuestro tiempo de ocio sin incluir la premisa “espectáculo con animales”.

Nuestra moderna sociedad del siglo XXI ya tiene la suficiente información y conocimientos científicos para saber que “ellos” también son seres que sufren y sienten. Tienen la misma capacidad que los seres humanos para sentir miedo, dolor, al tiempo que son receptivos a las muestras de cariño, afecto y protección. Una forma sencilla de evitar su maltrato sería lisa y llanamente respetar su hábitat y su libertad de movimiento. Hermosos animales salvajes que debieran vivir en plena naturaleza son condenados de por vida a permanecer enjaulados en espacios muy reducidos, padeciendo largos desplazamientos en camiones y soportando condiciones climatológicas adversas que terminan ocasionándoles, en la mayoría de los casos, trastornos de comportamiento. Esa es la dura realidad que los circos con animales intentan esconder adornándola con lentejuelas y luces de colores.

No podemos admitir que tigres, elefantes, primates y un largo etcétera sean considerados meros objetos para entretener a las personas, no los necesitamos en los circos para poder asistir a un hermoso espectáculo como están demostrando muchos circos por toda Europa. Finlandia, Suiza, Suecia, Dinamarca son países que ya no permiten circos con animales en su territorio. Educar a los niños en el respeto hacia todos los seres vivos es una prioridad que nos compete a todas y todos. Si tienen que pervivir los circos que sea porque se parezcan todos al Circo del Sol donde la destreza y la habilidad de personas extraordinarias tienen la facultad de encandilar y maravillar tanto a adultos como a niños.

Por Nathalie García, del Grupo Derechos de los Animales EQUO Madrid