Buena parte del año 1995 la Radio Bemba tuvo en Madrid su centro de operaciones, con un Manu Chao yendo y viniendo constantemente en diferentes viajes. Radio Bemba a veces ensayaban en la planta baja de un bar de la Plaza del Dos de Mayo que llevaba el fallecido Rafa Fustes, respetadísimo hostelero de Malasaña que también regentaba el mítico bar de rock Flamingo.

Ensayaban por la mañana en este negocio que solía ofrecer conciertos en directo los fines de semana, lo hacían cuando el local estaba cerrado al público. Al lado, andando tres cuadras, en la calle Fuencarral, tenían alquilada una gran casa. Por allí estaban los que se hacían llamar Radio Bemba: algunos supervivientes de la Mano Negra, otros recién llegados pero viejos conocidos.

En aquella vivienda de aquel caro distrito se respiraba buen rollo, entre colchones tirados por el suelo, olor a hachís y música reggae en el reproductor. Otras veces habían utilizado la sala Revólver Club para ensayos, la sala era un subterráneo (el local había sido un taller de reparación de taxis en los años sesenta) con varias barras y un escenario justito.

El grupo de Manu Chao ensayaba en la Plaza del Dos de Mayo y sus integrantes vivían en la calle Fuencarral

La ciudad castellanomanchega de Cuenca fue otro de los lugares donde Radio Bemba ubicó sus orígenes, el padre de Manu tenía entonces una casa allí y a sugerencia de este pasaron un tiempo: footing por la mañana y después ensayos de 8 y 10 horas. En todo este periplo (y hasta nuestros días) Manu está secundado siempre por Gambeat, el alias de Jean Michel Dercour, bajista, contrabajista, DJ, sampleador y beat-boxer nacido en Borgoña y criado en los barrios del sur de París, compañero de Manu desde el tren colombiano.

Radio Bemba ofreció gloriosos conciertos desperdigados por la geografía en aquellos meses, shows anunciados días antes en el mejor de los casos. Un Kike había estado con ellos en la plaza de toros de Laredo en Cantabria, en aquel verano del 95 y lo pudo certificar: estaban muy en forma. Otro Kike se acercó hasta un pueblito de Segovia y quedó impactado con el conciertazo que la engrasada banda ofreció.

También comprobaron que, alrededor de cada concierto a lo largo de la península, se daban cita pandillas de hippies-punkies, djemberos y bongueros, trotamundos y malabaristas de calle (entonces no se decía perroflautas), que hacían su campamento allá donde Radio Bemba actuaba, como forma de buscarse la vida y divertirse a la par, haciendo el verano. Pero sobre todo Los Kikes nos llevamos una maravillosa sorpresa al saber que (oh, casualidad o no tanto) Radio Bemba actuaría en nuestro barrio.

RADIO BEMBA EN HORTALEZA

Mano Negra eran parte de la banda sonora del bar Stop de Hortaleza, una banda sonora que oscilaba entre Extremoduro, Porretas, Reincidentes y poco más. Era el 13 de septiembre de 1995 y en el auditorio del barrio teníamos a Radio Bemba en directo, teloneada para esta ocasión por Los Enemigos, otro de nuestros grupos favoritos… Una pasada de cartel y encima al lado de casa.

El caso es que en aquel auditorio del barrio (bautizado oficialmente como auditorio Pilar García Peña) mucha gente pensó que el concierto era gratis, sufragado por la Junta Municipal o lo que fuese y, cuando vieron que el concierto costaba, un montón de peña decidió colarse y ahorrarse las mil pesetillas o menos de la entrada.

Las vallas y las cintas de plástico que trataban de acotar el aforo del recinto fueron desapareciendo y los responsables de la organización, muy ágiles, decidieron que lo mejor era dejar al personal pasar sin entrada antes que desatar posibles conflictos de orden público.

"Mucha gente pensó que el concierto era gratis y, cuando vieron lo que costaba, un montón de peña decidió colarse"

Al terminar el concierto nos fuimos a la zona de backstage. Fuera de las vallas que acotaban ese perímetro, apoyado en su moto, Manu nos atendió y volvimos a echar un buen rato de humo y cerveza de los que la memoria solo ha conservado que nos habló de su moto, que era de Sudamérica y que su hermano le arreglaba en París, que tenía varias y todas eran iguales.

Esa fue la última vez que vimos a Manu Chao por una temporada: al frente de Radio Bemba y tocando en nuestro barrio. No volveríamos a coincidir hasta casi tres años después.


Extracto del primer capítulo del libro Manu Chao ilegal. Persiguiendo al clandestino.

 

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