La llaman “la colonia de los artistas”. En ella viven desde los años 70 músicos, escultores, pintores, escritores y actores. Está en la colina de Canillas y bajo su suelo arcilloso descienden múltiples arroyos. Ocupa casi 19 hectáreas de terreno, viven alrededor de 5.000 vecinos y está compuesta por 1.132 viviendas de las cuales 372 son casitas.

El origen de la Colonia El Bosque data de finales de los años 50 e inicios de los 60. Las viviendas tienen un importante valor arquitectónico porque todas fueron construidas bajo un mismo patrón y, sin lugar a dudas, forman parte de un estilo propio y personal de nuestro barrio. Pasear por sus calles está lleno de sorpresas.

Habitan mirlos, tórtolas, palomas, tordos, gorriones y hasta golondrinas y vencejos. En verano, las urracas hacen compañía a los vecinos que no veranean. La flora es exuberante gracias, entre otras cosas, a las acciones de la comunidad de vecinos. El barrio hace honor a su nombre, y hay palmeras, naranjos, ciruelos, granados, muchos membrillos y, debido a los riachuelos que surcan el subsuelo, una gran cantidad de higueras.

En primavera pasear por sus calles estrechas es un concierto de olores, sobre todo por los jazmines que caen por los muros de las casitas invitando a detenerse. Exceptuando el bulevar de Añastro y el parque de Golmayo, que mantiene el Ayuntamiento, el resto de las áreas verdes públicas, con más de trescientos árboles, son mancomunadas, se mantienen entre los vecinos y, de vez en cuando, esta situación ocasiona algún altercado.

Árboles contra excavadoras

La Colonia El Bosque tiene una asociación vecinal fuerte y activa que se ha visto enfrentada al Ayuntamiento en más de una batalla. La asociación de vecinos de El Bosque creció mucho cuando en 1981 el Ayuntamiento de Madrid amenazó con hacer desaparecer el bulevar de Añastro y convertirlo en una gran carretera de vía rápida que uniera Arturo Soria y la avenida de San Luis.

Colonia El Bosque 3Protesta vecinal en los años 80 / Foto AV El Bosque

En aquellos años los vecinos no dudaron en salir unidos a la calle y manifestarse. Se plantaron más árboles y se reclamó la zona verde del bulevar como zona de paseo y disfrute. Pese a las movilizaciones, en 1992 no se pudo evitar que Banesto edificara un conjunto de oficinas, viviendas de lujo, aparcamientos subterráneos, con un incremento considerable de la superficie asfaltada y un centro deportivo que terminó con la poda de más de 350 árboles.

En 1994 el Ayuntamiento gobernado por José María Álvarez del Manzano (PP) volvió a la carga e intentó una vez más hacer desaparecer el bulevar de Añastro. En esta ocasión las movilizaciones fueron más empeñadas todavía. Incluso se llegó a amenazar al consistorio con la insumisión fiscal. Finalmente se ganó la batalla. Esto demuestra, una vez más, que las acciones vecinales son fundamentales para preservar nuestro barrio.

Colonia El Bosque 6Plantación vecinal de árboles en la colonia / Foto AV El Bosque

Vecindario internacional

La Colonia El Bosque ha atraído en las últimas dos décadas a un gran número de extranjeros que buscan casas bajas con zonas ajardinadas. Podemos encontrar a familias de nacionalidad francesa, alemana, holandesa, e inglesa, además de la comunidad judía, cuya sinagoga está en la avenida de San Luis.

Es bastante común en tiendas, bares y cafés oír hablar otros idiomas. En sus calles se ha instalado el colegio holandés, una librería francesa, una tienda de comida kosher y en los supermercados se encuentran marcas internacionales con facilidad. Sus vecinos son variopintos ya que todavía habitan la colonia los primeros propietarios que llegaron en los años 60 siendo parejas más jóvenes con niños pequeños.

Barrio canino

En 2009 y gracias a las demandas de los vecinos se acondicionó un parque infantil que está siempre muy concurrido. En septiembre celebra sus fiestas: concurso de dibujo, carreras, castillo hinchable, disfraces y partidos de fútbol. En el local de la asociación se imparten cursos de informática y hay una estupenda colección de libros a disposición de los vecinos que acompaña el club de lectura todos los meses.

Por las tardes, a eso de las siete, toca el turno a los perros. La colonia está habitada por todo tipo de razas caninas, grandes y pequeñas que desfilan por Añastro y en ocasiones se enredan. Los sábados por la mañana el aperitivo es una tradición ineludible, sus bares y terrazas, que son muchos, se abarrotan de vecinos.

Algunos negocios permanecen desde hace décadas, otros han tenido que cerrar y los más audaces reinventarse. Sin duda esta colonia es uno de los oasis del barrio de Hortaleza y confiamos en que la fuerza de sus vecinos la preserve en el futuro de la especulación privada y mantenga sus espacios verdes intactos, que falta nos hace.

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