Michael Foster recuerda momentos de su infancia en los que pasaba días en la cancha jugando al fútbol con sus amigos del barrio o haciendo arriesgadas travesuras en la empinada calle Liberación. De padre inglés y madre hortalina, la música en su casa estuvo siempre de fondo, turnándose los fines de semana entre los diferentes gustos de ambos.
Una afición por la música que pronto se materializó. Un recuerdo especialmente marcado fue ver a sus compañeros de colegio tocando en el salón de actos, quienes hoy conocemos como Sexy Zebras. No tardó en dar el paso formando su primera banda con amigos para combatir el aburrimiento y tocar canciones que les gustaban en los locales de ensayo Taller 57.
PROFESIONALIZAR LA MÚSICA
Tras estudiar Marketing en la Universidad Rey Juan Carlos, trabajar en publicidad e irse a vivir a Brighton (Reino Unido), decidió apostar por dedicarse a la música. “Profesionalizar algo conlleva muchísimas cosas y hay muchas veces que solo con la intención no vale”, explica el joven de 31 años.
“También es verdad que yo he estado toda mi vida escribiendo en inglés y cuando volví de Brighton en 2020 tuve que hacerme como una especie de máster de cómo escribir en español porque es completamente distinto”. En ese año publica su primer sencillo “Despertar”, con el que empieza a configurar su estilo.
De padre inglés y madre hortalina, la música en su casa estuvo siempre de fondo
Esa mezcla de idiomas y culturas se refleja directamente en sus influencias: Alex Turner, Arctic Monkeys, Oasis, Pulp, Blur, pero también mucho blues y rock americano. “Pop rock con algún detalle country o folk. A nivel de sonido, la mezcla entre el sonido brit pop y la parte americana del country”, detalla.
Posteriormente, “Gravedad”, “Las Grecas” o “La noche contigo”, ponen en el mapa un sonido pop muy personal con gran variedad de instrumentos, como el uso del saxofón, el cajón flamenco o la mandolina. “Fue una época también de investigar un poco qué es lo quería hacer y cómo, porque al final saqué unas canciones que bebían de influencias muy distintas”, comenta.
UN SONIDO MUY PERSONAL
No sé si me explico llega en noviembre de 2024, un trabajo con el que ya homogeneiza su sonido: “Cuando las piezas del rompecabezas van encajando, es lo que quiero que se escuche’”. Disco con el que hizo dos sold out en la sala El Sol (Madrid), donde entendió que estaba “empezando a pasar algo”.
El secreto de haber llegado ahí es claro: “Escribo a partir de vivencias mías. Me gusta capturar momentos en las canciones, más que una historia larga”. Años de trabajo que lo han llevado a ser considerado artista revelación, algo que lo motiva mucho para seguir adelante.
El año pasado publicó “Golpe de suerte”, todo un himno en colaboración con el cantautor navarro Inazio, y con “Sinatra” hace una declaración de amor sin rodeos con un guiño al barrio: “Quisiera ser funcionario y llevarte a vivir a otro barrio. Es broma, Hortaleza es el mejor”. Y es que el cantante reconoce que no se movería de aquí: el ambiente, la familia cerca, los vecinos de toda la vida, los parques… en definitiva, Hortaleza.
Próximamente se espera mucho movimiento en la carrera de Michael Foster: conciertos, canciones y “un proyecto muy ilusionante”. Por tanto, se viene mucho “jaleo”. Su Instagram ya está dando alguna pista, como la canción “Desde que tú te has ido”. ¿Y un concierto en el barrio? “Me encantaría”.





