Este 8 de marzo, muchas mujeres de Hortaleza han decidido parar porque, si ellas paran, se para el barrio y se para el mundo. Sin embargo, la huelga feminista también las ha hecho madrugar.

A primera hora de la mañana, se han apostado en la puerta de la estación de Fuente de la Mora para realizar un piquete informativo a aquellos y aquellas que hoy han acudido a su puesto de trabajo.

Sin embargo, la ausencia de las mujeres se ha notado en todo el barrio. En las aulas, en los centros de salud, en dependencias municipales (la concejala del distrito, Yolanda Rodríguez, también ha hecho huelga), así como en este periódico vecinal.

Nuestras compañeras, junto a decenas de vecinas, han acudido al parque Alfredo Kraus para leer el manifiesto de la huelga feminista, una de las convocatorias que la Comisión 8M de Hortaleza había programado para celebrar este Día Internacional de la Mujer en el barrio.

JUNTAS SOMOS MÁS.

Cada 8 de marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo los derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas y sindicalistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.

La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa.

El 8 de marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.

Nuestra identidad es múltiple, somos diversas, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! Ante todas las violencias que nos atraviesan.
¡BASTA! De agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas.

¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación ¡Ni una menos! sea una realidad.

¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales. Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.

¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!

Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.

Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.

¡BASTA! De discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.

Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida: el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.

Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos por la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.

Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto, y en la que la perspectiva de género sea transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!

Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!

¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS Y REBELDES!

Hoy, la huelga feminista no se acaba: ¡SEGUIREMOS HASTA CONSEGUIR EL MUNDO QUE QUEREMOS!

A mediodía, tuvo lugar la lectura del manifiesto en el parque Alfredo Kraus / Foto Ángel Sánchez

Tras la lectura colectiva, pues muchas han sido las mujeres que han querido dar voz al mensaje plasmado en el papel, diversas vecinas han cogido el micro para aportar unas palabras en este día para, por ejemplo, acordarse de las víctimas de la violencia machista, cuya voz ya no puede escucharse, o como la madre de Paula, una niña de 8 años que ya sufre la desigualdad por su género de parte de sus compañeros en el colegio, que quiso llamar la atención sobre «la importancia de la educación que los padres y las madres dan a sus hijos, porque ahí es donde empieza el problema».

La siguiente convocatoria fue a las 17 horas en la estación de metro de Mar de Cristal para acudir juntas y revueltas a la manifestación de Atocha, que volvió a ser histórica. Porque la historia, desde el principio de los tiempos, también la escriben las mujeres. También las de Hortaleza, que exhibieron en el centro de Madrid la unión que lleva décadas transformando el barrio.

Mujeres de Hortaleza acudiendo a la manifestación del centro de Madrid / Foto Sandra Blanco

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