Adama Traore es un vecino del barrio de Las Cárcavas desde hace más de 13 años. Es muy conocido y querido por todos los que, como él viven, en esta zona del distrito de Hortaleza. Durante estos años, se ha dedicado a ganarse la vida honradamente a base de hacer pequeños trabajos en las casas del vecindario, tales como labores de jardinería, albañilería o vigilancia de obras, y siempre ha demostrado un talante cordial y amistoso.

Con las gratificaciones por estos trabajos, Adama pudo montarse una tienda donde pasar las noches y reunir sus pocas pertenencias en la vida. Esta tienda, estaba ubicada en la confluencia de las calles Toreno y Camino de los Cenagales, en Las Cárcavas.

El pasado 20 de octubre, Adama ha sido internado en el Centro de Internamiento de Emigrantes (CIE) de Aluche.

Al poco tiempo de su detención, un vecino fue testigo de cómo una mañana, entre las 10:30 y 11:00 horas, un grupo de personas, entre los que se encontraban dos policías municipales y un técnico del Ayuntamiento, acudía a la zona y levantaba la tienda de Adama con una excavadora, reduciendo todas sus pertenencias (incluido el dinero que tenía ahorrado) a escombros.

Al día siguiente, un camión bañera se llevó todo de allí dejando la parcela limpia, y quedando como única huella de la presencia de nuestro amigo, el huerto de tomates que él plantó y que se puede ver en la foto que ilustra este artículo.

Los vecinos han pedido explicaciones al Ayuntamiento sobre quién dio la orden de destruir los enseres de una persona en situación de indefensión y cuál fue el motivo para hacerlo sin conocimiento del afectado. De momento estamos a la espera de una contestación oficial.

Un africano sin papeles y sin familia es tan merecedor de derechos como cualquier otra persona que viva en un país democrático y garante de esos derechos, como es España.

Solidaridad vecinal

El barrio se está moviendo y todos quieren ayudar a que Adama vuelva. Los vecinos llaman a su abogada, van a verle y mueven a familia y conocidos para intentar mover los resortes de la burocracia. Puede que Adama no tenga aquí a su familia de sangre pero la familia carcaveña está a su lado.

Un Ayuntamiento como el de Madrid, siempre ejemplo y a la cabeza en cuestiones de solidaridad y ejemplaridad, debe responsabilizarse de sus actos y dar explicaciones de sus acciones y del motivo, siempre legal, que le impulse a llevarlas a cabo.

Los vecinos de Las Cárcavas extrañan a Adama y esperan que vuelva pronto. También esperan que alguien les explique qué ha pasado con las cosas de Adama.

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