El mal estado del centro deportivo municipal Hortaleza ha dejado de ser una cuestión puntual para convertirse en un problema estructural que afecta al funcionamiento diario de sus instalaciones y, potencialmente, a la seguridad de usuarios y trabajadores.

Diversos informes técnicos municipales elaborados entre octubre de 2025 y febrero de 2026 evidencian que las deficiencias detectadas no solo persisten, sino que se han agravado con el paso del tiempo sin una respuesta efectiva por parte de la administración responsable.

Uno de los casos más significativos es el de la piscina cubierta. Las mediciones realizadas por técnicos municipales reflejan niveles de humedad muy por encima de los límites establecidos por la normativa vigente, superando el 70% de forma continuada y alcanzando en algunos casos valores superiores al 90%. Pese a que estos problemas fueron detectados ya en octubre de 2025, los informes posteriores confirman que las medidas correctoras propuestas siguen sin aplicarse meses después.

La situación no se limita al interior del centro. En febrero de 2026, una inspección técnica detectó un deterioro estructural grave en el cerramiento de una de las pistas exteriores, donde se ubica el denominado Cubo Gym. El informe describe postes metálicos seccionados, corrosión generalizada y una deformación del cerramiento con inclinación hacia el interior de la pista, lo que genera un riesgo real de colapso de la estructura, en un entorno además afectado por obras colindantes. La actividad tuvo que ser suspendida.

Protestas por la construcción de un cantón de limpieza junto al polideportivo Hortaleza

A estas incidencias se suma el deterioro funcional del pabellón deportivo, una de las instalaciones más utilizadas del centro. Desde el pasado 7 de marzo, las cortinas de separación que permiten dividir el espacio en varias zonas no funcionan, lo que impide el desarrollo simultáneo de actividades. En la práctica, esto reduce la capacidad del pabellón y genera interferencias entre usuarios.

La solución adoptada hasta el momento –una lona de grandes dimensiones suspendida desde la estructura del techo– evidencia el carácter provisional de la respuesta ante un problema que afecta directamente al servicio que recibe el vecindario.

El conjunto de incidencias dibuja un patrón preocupante: problemas detectados por informes técnicos oficiales, medidas correctoras definidas y una falta de ejecución que prolonga la situación durante meses.

No se trata únicamente de mantenimiento, sino de gestión. Los informes señalan de forma expresa que determinadas actuaciones –como la reparación de los sistemas de ventilación de la piscina o la intervención en estructuras deterioradas– dependen de la Junta Municipal de Hortaleza. Este asunto fue tratado parcialmente en el Pleno del distrito del mes de marzo, si bien los grupos políticos no disponían de toda la información existente en relación con la situación del centro.

Mientras tanto, el centro continúa en funcionamiento con limitaciones, soluciones temporales y deficiencias que afectan tanto a la calidad del servicio como a las condiciones en las que se desarrolla la actividad deportiva.

La situación del centro deportivo municipal Hortaleza plantea una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto el mantenimiento de las instalaciones deportivas municipales está recibiendo la atención necesaria y qué consecuencias tiene su deterioro progresivo para los usuarios que, a diario, hacen uso de ellas?