Desde hoy se pueden presentar las solicitudes de chicas y chicos en el club de la calle Tíjola para esta nueva edición del campus de verano, que sigue siendo gratuito, y que está destinado a las categorías de pre benjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil. Para más información, basta acercarse al club o llamar al 91 302 10 31.

Como indica en su cartel, “el campus estará dirigido por entrenadores y monitores, siempre bajo la dirección deportiva del club”. Esta actividad se desarrollará del 4 al 29 de julio entre las 11.00 y las 13.00 horas.

Además del ambiente familiar y las iniciativas con las que este veterano club de barrio sorprende y estimula a los más jóvenes, este año tendrán piscina cada viernes. Aunque se trate de un espacio municipal, como en el caso de la mayoría de los clubes, la vocación y el compromiso social del Spartac son incuestionables porque, como declara su presidente, José Antonio Díaz Fernández, “lo importante es que los chavales hagan deporte”.

No hubo Campus de Tecnificación en 2015 porque el club acometió en ese verano la instalación de un césped artificial, aunque de “segunda mano”, que permitió equiparar su campo al de la mayor parte de las instalaciones municipales, algunas de las cuales funcionan como auténticos negocios privados con precios imposibles de asumir por la mayor parte de las familias, algo que desde ámbitos vecinales se cuestiona dado que se trata de espacios públicos que, con cientos de miles de euros públicos, han sido dotados con las mejores instalaciones.

El reciclado césped del Spartac, por contra, no recibió apoyo público pero fue una decisión modesta y arriesgada que ha dado su fruto en posibilitar el deporte a niñas, niños y jóvenes, chicos y chicas, sin discriminación, que de otro modo tendrían que quedarse en casa.

Aquella apuesta de 2015 ahora es un problema para el club “espartano”, que aún debe resolver buena parte de la deuda contraída. Sin embargo, el II Campus de Tecnificación de este verano de 2016 sigue siendo gratuito. Habrá otras formas de conseguir el apoyo, pero que los “chavales” hagan deporte “no tiene precio”. Esta sí es una gestión social de un campo municipal.

II campus