Desde 2015, Carmen Molina, vecina del distrito y fotógrafa especializada en música en directo, trabaja profesionalmente con Medina Azahara. Es autora de la primera biografía oficial del grupo, De Córdoba al mundo (2016), y de Confesiones de un roquero andaluz (2018), biografía de Manuel Martínez, cantante de la banda. El pasado mes de abril publicó Medina Azahara en imágenes: Hasta la última nota, que documenta la gira de despedida “Todo tiene su fin” y homenajea a una de las bandas más representativas del rock andaluz. El 21 de noviembre, el grupo dará el último concierto de su gira de despedida en el Palacio Vistalegre de Madrid. Medina Azahara en imágenes recoge más de 250 fotografías de Carmen Molina, además de la biografía actualizada de la banda.
Para Carmen, la fotografía siempre ha sido una parte imprescindible de su vida: “Siempre he tenido esa necesidad de observar a las personas, sus gestos, lo que quieren transmitir, aquello que normalmente el ojo no percibe; también las calles, los rincones y las pequeñas historias que ocurren a nuestro alrededor”, afirma.
Aunque su relación profesional comenzó hace una década, el viaje de la fotógrafa con el grupo viene de tiempo atrás: “Con el paso del tiempo fui entrando más en su día a día y conociendo al grupo desde dentro, y esa relación profesional fue creciendo hasta convertirse también en una relación de confianza”, asegura. “Han sido muchos años, muchos conciertos y muchísimas historias compartidas. Y creo que lo más bonito de todo es que la fotografía es el punto de partida”, afirma la fotógrafa.
‘Medina Azahara en imágenes’ recoge más de 250 fotografías de Carmen Molina
Documentar la gira no ha sido fácil. No solo es una gira, sino el final de una historia que lleva años viviendo desde dentro. Para ella, lo imprescindible no era quedarse con la imagen más espectacular, sino contar lo que había alrededor y cómo se vive una despedida desde dentro. “Al final, eso es lo que he intentado hacer siempre con mi fotografía: documentar una historia”, explica.
Carmen Molina asegura que el objetivo del libro era construir una historia y que el lector pudiera vivir un concierto desde dentro. “Las fotografías están ordenadas siguiendo ese recorrido: desde el montaje y las pruebas de sonido, pasando por los camerinos y la preparación de los músicos antes de salir al escenario, hasta llegar al propio directo y a todo lo que sucede alrededor”, detalla la autora.
La fotografía que más le gusta es la que aparece en la parte trasera del libro. “Cuando la miro veo a miles de personas disfrutando de un concierto, pero yo sé todo lo que estaba ocurriendo detrás de esa imagen”, explica. Antes de aquel concierto en la Plaza Mayor de Salamanca, al que acudieron 18.000 personas, no sabían si podría celebrarse porque Manuel Martínez se encontraba mal. “Quizá eso es precisamente lo que más me gusta de la fotografía, el hecho de que una imagen pueda contar algo que no hay detrás”.
Cuando Medina Azahara deje los escenarios, Carmen se quedará con la humildad de los artistas, su agradecimiento constante y la amistad. “Me quedo con las personas que he conocido, con todo lo que hemos compartido y la confianza que me han dado para poder estar ahí durante años, no solamente fotografiándolos sobre un escenario, sino acompañándolos en muchos momentos de su vida profesional”.
Espera que el lector encuentre en el libro lo que hay detrás de casi 50 años de música. “Quería enseñar también lo que normalmente no se ve. Y quizá eso es lo que más deseo: que, cuando alguien cierre el libro, tenga la sensación de haber estado un poco allí. De haber acompañado a Medina Azahara hasta la última nota”. Y eso es precisamente lo que consigue. Medina Azahara en imágenes: Hasta la última nota permite al lector sumergirse dentro de un concierto. Fotografías que reflejan la emoción del público, el esfuerzo de los artistas y la preparación que hay detrás.
Carmen ha crecido en las calles de Hortaleza y, por eso, además de en las plataformas habituales, Medina Azahara en imágenes ya puede adquirirse en la Librería Mar Negro (calle Mar Negro, 6). Considera que es un barrio estupendo para vivir y donde es muy fácil sentirse en casa. “De hecho, hace poco me llamó especialmente la atención una reivindicación vecinal que decía «Quiero vivir en Hortaleza», porque resume bastante bien lo que siento: después de 52 años aquí, sigo queriendo vivir en Hortaleza. Porque los hortalinos hacemos barrio”.
Para la fotógrafa, Hortaleza tiene un tejido cultural y asociativo muy fuerte. “Hay muchísima gente que lleva años trabajando por y para el barrio: artistas, músicos, asociaciones, colectivos, medios de comunicación y vecinos que, muchas veces de manera desinteresada, mantienen viva una cultura que nace desde abajo”.
Por ello, le preocupa el desalojo de Radio Enlace del local en Matapozuelos. “Creo que desde la Administración debería facilitar la labor de quienes están haciendo cultura y construyendo comunidad, no ponerles obstáculos constantemente. Hortaleza tiene cultura. Y mucha. Lo que no podemos hacer es ponerle palos en las ruedas”, concluye.





