Pedro Milán Pastor, originario de Elche (Alicante), montó su primera zapatería, hoy ya desaparecida, junto a un socio en el entonces pueblo de Fuencarral, en la calle Nuestra Señora de Valverde. Luego abrió otra en Villa Rosa, en Mota del Cuervo número 25, la que lleva viendo el barrio crecer desde 1980. Al mismo tiempo era representante de calzado, por lo que al quedarse sin socio a cargo de las dos tiendas y para evitar idas y venidas a su ciudad natal, decidió mudarse con su familia a la capital.

En la actualidad, su hijo José Juan Milán y Mari Carmen Velasco, su mujer, llevan una década continuando con el negocio familiar. Zapatería Suni, bautizada así por ser la abreviatura de Asunción, el nombre de la hermana de José Juan, cuenta también con una segunda tienda en el número 41 de carretera de Canillas, establecimiento que ya va camino de cumplir los 20 años. En ambos locales, se atiende al público de lunes a sábado desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde y desde las cinco hasta las ocho.

Del antiguamente preciado zapato de los domingos, pasando por los tacones, las botas y sandalias, hasta las tan ahora demandadas deportivas. Abuelos, padres, hijos y nietos han pasado por la tienda en busca de cercanía, atención personalizada y el mejor calzado para la ocasión. Como, de igual modo, el caballito de la puerta también ha sido la diversión en la que han montado varias generaciones de niñas y niños mientras observaban el enorme escaparate.

Abuelos, padres, hijos y nietos han pasado por la tienda en busca de cercanía, atención personalizada y el mejor calzado para la ocasión

En todo este tiempo han visto cómo el barrio ha cambiado. El pequeño comercio tenía todo tipo de tiendas, pero ahora, debido a la aparición de internet y al envejecimiento de la población, sobreviven solo unos pocos. La competencia de las grandes superficies y la proliferación de las ventas online son un “enemigo silencioso” que perciben frecuentemente, como cuando un cliente va a la tienda a probarse un zapato para comprobar cuál es su talla para después irse del local y comprarse el calzado por internet.

Siempre han ofrecido una amplia variedad de productos, adaptándose a la moda del momento. Sin embargo, la falta de público joven los ha obligado a centrarse en el tipo de artículos que demanda su clientela habitual. “A la gente mayor le gusta mucho que la aconsejes”, expresa Mari Carmen.

En caso de que en alguna de las zapaterías no se encuentre la talla que piden, José Juan se encarga de ir de tienda en tienda en moto para entregarlo. Esa es la atención que marca la diferencia, donde la confianza con sus clientes de toda la vida hace que se dejen aconsejar y conozcan lo que mejor le va a sus pies. Tal y como están los negocios hoy en día en los barrios, esperan poder jubilarse y que haya relevo generacional para que, de este modo, pueda continuar la dinastía de calzado de la familia Milán.

Zapatería Suni

Mari Carmen y José Juan a la entrada de la Zapatería Suni en el número 25 de la calle Mota del Cuervo. SANDRA BLANCO