Ni jugaba en su distrito ni lo hacía en su propio campo, pero eso no frenó a la hinchada del club de fútbol Sporting de Hortaleza para trasladar la fiesta copera a las gradas del estadio municipal El Val, en Alcalá de Henares. Desde mucho antes del pitido inicial, familiares, amigos y vecinos del barrio fueron llenando los alrededores del estadio para no perderse una noche histórica para el conjunto hortalino.

Antes de que empezara el encuentro, ambos equipos y aficionados guardaron un solemne minuto de silencio en memoria a las víctimas del trágico accidente ferroviario de Urda.

Con el balón ya en juego, el Sporting saltó al césped dispuesto a demostrar que se merecía estar allí. Consciente de la diferencia de categoría, el equipo apostó por el orden defensivo para contener los ataques sevillistas, mientras aprovechaba las pérdidas de balón de los contrarios con pases largos en busca de la sorpresa.

El Sevilla, sin embargo, fue imponiendo su autoridad. En el minuto 24, Robbie Ure adelantaba al conjunto visitante con un remate de cabeza al primer palo, tras un centro de Alfon desde la banda derecha. Poco antes del descanso, en el minuto 39, una entrada de Sadjo Fati sobre Carmona dentro del área terminó en penalti y le costó al jugador del Sporting la tarjeta amarilla. Peque se encargó de transformar la pena máxima en el segundo tanto para el conjunto de Luis García Plaza.

Sporting Hortaleza Copa del Rey

Pablo Altozano, mediocentro del Sporting de Hortaleza, golpea el balón durante el encuentro ante el Sevilla. JAVIER PORTILLO

Tras el descanso, el Sporting de Hortaleza regresaba al terreno de juego con una propuesta más ofensiva y una mayor presencia en campo contrario, sin perder la solidez en defensa de la primera parte. Pero el Sevilla volvió a golpear. En el minuto 56, una pérdida de balón de Llavero en el medio del campo hizo que Peque saliera a la contra como una bala y Vargas sentenciase con el tercer tanto para el conjunto visitante. El sueño copero llegaba a su fin, aunque los de Hortaleza no agacharon la cabeza. Aguantaron el resultado, e incluso tuvieron ocasiones de anotar el tanto de la honra.

El pitido final no puso fin a la fiesta. Aficionados hortalinos de todas las edades saltaron al terreno de juego para arropar a sus jugadores, con la esperanza de obtener alguna fotografía con los protagonistas. Ni siquiera las advertencias previas de la megafonía del estadio ante una posible sanción económica al equipo local si se invadía el terreno de juego consiguieron frenar la emoción de una afición que quería celebrar con los suyos.

El Sporting llevó el nombre de Hortaleza al fútbol nacional y defendió su escudo hasta el último minuto

El marcador dictó sentencia, pero el sueño de un equipo de barrio ya se había cumplido. El Sporting llevó el nombre de Hortaleza al fútbol nacional y defendió su escudo hasta el último minuto, con una notable actuación defensiva, un ejemplar compromiso colectivo y un esfuerzo físico que le permitió competir durante buena parte del encuentro ante un rival cinco categorías por encima.

El Sporting de Hortaleza se despide de la Copa del Rey, pero lo hace con la cabeza alta y con la certeza de que, detrás de su escudo, hay todo un barrio dispuesto a seguir acompañándolo.

Sporting de Hortaleza Copa del Rey

Iker Muñoz, defensa central del Sevilla, en plena disputa de balón con rivales del Sporting de Hortaleza. JAVIER PORTILLO