El Gobierno español ha aprobado, mediante el Real Decreto 316/2026 que modifica la ley sobre derechos y libertades de los extranjeras en España y su integración social, una regularización extraordinaria para personas extranjeras en situación irregular. Esta medida permitirá regularizar a medio millón de inmigrantes que acrediten presencia en España anterior al 1 de enero de 2026, carezcan de antecedentes penales y cumplan con los requisitos establecidos, como ya anunció Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, a finales del pasado mes de enero, cuando se acordó iniciar la tramitación urgente de la regularización. La asociación El Olivar de Hortaleza (Calle Mar Amarillo, 21), que lleva décadas trabajando con personas migrantes, se ha sumado al listado general del Estado como punto de información, ayuda y elaboración del certificado de vulnerabilidad, un documento requerido para tramitar la regularización.

Desde el pasado martes 14 de abril, decenas de personas se acumulan en cientos de asociaciones, organizaciones y entidades que ofrecen este tipo de ayuda e información. Luzmila, colombiana de 60 años, acude a la fila de la asociación El Olivar, nerviosa, temblando y con ciertas dudas de si toda la documentación que trae en su carpeta de color rojo es válida para seguir un camino, para poder tener un documento válido que le permita trabajar, llevar una vida normal, de ser una mujer libre y poder andar por la calle sin temor a que la pare la policía. En el momento en que le toca su turno, con la voz entrecortada y entregando todas sus pruebas de estancia en España, sus antecedentes penales, su empadronamiento…

Luzmila recibe su certificado de vulnerabilidad porque es apta y, de repente, no puede evitar dejar caer todas las lágrimas que había aguantado dos días atrás durmiendo en las filas de otra organización sin éxito para coger cita. Azucena, una trabajadora de la asociación y también un gran apoyo, se emociona, se crea un ambiente de ilusión que contagia a las personas que están detrás de la mesa atendiendo lo más rápido que pueden, y todo termina en un abrazo colectivo, en lágrimas, pero también en sonrisas de todas aquellas que están ahí. Ahora Luzmila promete a las trabajadoras el mejor plato de su país: chicharrones colombianos. ¿Cómo es posible crear una conexión de esa magnitud en una cita de 20 minutos? Todos somos personas, seres humanos con derechos y nadie elige dónde nace.

Decenas de personas se acumulan en asociaciones como El Olivar que ofrecen ayuda e información sobre la regularización

Poco se habla de los trabajos que muchas de estas personas (que hoy caminan un paso más hacia la legalización de documentos) desempeñan, trabajos a veces de más horas que una jornada completa e incluso en condiciones precarias y abusivas. Estas personas cuidan a nuestros mayores, recogen frutas y verduras bajo un calor infernal, para después tenerlos en nuestras mesas, nos sirven una bebida detrás de una barra de bar en nuestros momentos de ocio. ¿Qué haríamos sin ellos y ellas? Los necesitamos en nuestras vidas, los necesitamos como amigos y amigas del barrio, los necesitamos como vecinos y vecinas.

El Olivar recobra su vida, José Miguel y Marcela, los dos pilares fundamentales de esta asociación, junto con todo el equipo de colaboradores que la forman, hacen posible que estas personas sean ciudadanas con derechos fundamentales para cualquier tipo de ser humano, su empatía, su colaboración y su fortaleza hacen que, en pleno siglo XXI, estemos a punto de dejar de decir que “un ser humano es ilegal”.

El Olivar regularización

Trabajadoras de la asociación El Olivar informando sobre la regularización extraordinaria. ÁNGEL SÁNCHEZ