Este pasado sábado 21 de febrero, a las cinco y media de la tarde, el duelo y luto por el primer feminicidio de 2026 en Madrid se concentraba a los pies del parque Alfredo Kraus. Decenas de personas respondían a la llamada del Sindicato del Barrio de Hortaleza, una asociación solidaria de apoyo mutuo que perdía a una de sus compañeras y amigas.
Se trataba la joven madre Petronila Britos Franco, vecina de Hortaleza, quien en mayo hubiera cumplido los 37 años si su expareja no hubiera estrangulado su vida y su sueño de un futuro mejor para sus hijos y para ella. Su asesinato ocurrió el pasado 18 de febrero. Petro o Petri, como era llamada por amigos y cercanos, “se fue a vivir en busca de un mejor destino con sus hijos a España”, como comenta el canal de televisión paraguayo SNT, y procedía del municipio y distrito de Carlos Antonio López en el este del departamento de Itapúa en Paraguay.
El acto sobrio, sentido y participativo en Mar de Cristal se explicaba al inicio por el terrible hecho del asesinato: “Por estar juntos acompañándonos y denunciándolo… para que esto no ocurra nunca más”. El manifiesto que después fue leído expresaba el “tremendo dolor y tristeza” y enviaba un abrazo fraternal a “familiares y amigos y, especialmente, a sus dos hijos”, el mayor de 19 años y la pequeña de tan solo dos. Este comunicado denunciaba que Petro “no solo fue víctima de su asesino», sino también “de la violencia que supone el acceso a una vivienda digna” e hizo referencia a su situación de vulnerabilidad cuando fue asediada por “los matones de las empresas de desocupación”. También por “las mentiras que difundieron multitud de medios de comunicación que la utilizaron políticamente” cuando la señalaron como una «inquiokupa».

Una vecina asistente a la concentración con un cartel en recuerdo de la víctimas. ÁNGEL SÁNCHEZ
Compañeros suyos del Sindicato del Barrio cuentan que, durante el último año, la joven madre fue sometida a una presión enorme por no poder pagar el alquiler de la vivienda en la que fue asesinada. Por ello fue difamada e, incluso, su hija pequeña fue aterrorizada como una medida más de presión para que abandonara el local sin cédula de habitabilidad donde residían. Con todo esto, no esperaban este final en el que “la violencia machista ha acabado con su vida”. Petronila quiso mantener a sus hijos ajenos a toda esta presión, según se explicó durante el acto. Aunque fue invitada a programas de televisión, no quiso “participar en el circo mediático” para defenderse. Como se decía en el manifiesto, “Petro, ante todo, nunca se rindió”.
Tras la lectura, hubo un minuto de silencio intenso ante la mirada desconcertada de viandantes ajenos a lo que allí ocurría. Los aplausos y un micro abierto dieron paso a las voces de vecinas que compartieron su pena. Una mujer de Prosperidad recitó el poema ‘Despedida’ de Federico García Lorca. Otras voces quisieron “despedirla como se merece” con “ni una más ni una menos” y una compañera del Sindi reconocía que habían sido «muy afortunados por contar con Petri, que aportó todo lo que pudo”, y seguirán “adelante en recuerdo de ella siempre”.

Muchos asistentes dedicaron mensajes a la mujer asesinada tras la concentración. ÁNGEL SÁNCHEZ
El acto no estuvo exento de lemas coreados por voces que unían duelo e indignación: “el sistema patriarcal es violencia estructural”, “ni una menos, vivas nos queremos, “no es una muerte, es un asesinato”, “era Petronila, no era una inquiokupa” o “basta ya, ni una menos”… A la par, una pancarta encabezada por “Petro, no te olvidamos” se poblaba, negro sobre blanco, con mensajes escritos como “El cariño no muere”, “El barrio no te olvida”, “Ni una menos”, “Tu lucha no será olvidada, te queremos, Petro”, “Petro, lucharemos por honrar tu memoria”, “Si tocan a una, respondemos tod@as”…
Entre otros temas musicales, la canción ‘Sin miedo’ de Vivir Quintana, ya convertida en himno feminista, sonó en dos ocasiones y una parte de asistentes fue cantándola y sintiendo su letra, un mensaje que pide justicia, “que caiga con fuerza el feminicida”, que “si tocan a una, respondemos todas” y que “retiemblen sus centros la tierra / al sonoro rugir del amor”.
Queda ahora mucho por delante: la investigación judicial y el proceso de repatriación que pide la familia de Petronila, la situación del hijo de mayor y el futuro de la pequeña de dos años. Queda también por aclarar si mucho de lo que se dijo fue verdad y si la memoria sentida de quienes la conocieron y amaron puede descansar tranquila.

En la concentración participaron decenas de vecinos y vecinas de Hortaleza, también personas procedentes de otros barrios de Madrid. ÁNGEL SÁNCHEZ



